| 5/9/2008 12:00:00 AM

Calma en los mercados

Todo parece indicar que lo peor de la crisis financiera externa ya pasó. Sin embargo, hay quienes temen por la aparición de nuevas sorpresas.

Después de un primer trimestre, considerado por muchos como el más difícil de los últimos 20 años, el optimismo está regresando a Wall Street. Cada día son más quienes creen que lo peor de la crisis ya pasó y que gradualmente los mercados irán recuperando la confianza. De hecho, hay razones para este cambio de percepción, ya que los mercados que estuvieron cerrados durante meses, vuelven a operar.

Como es conocido, la crisis financiera del año pasado tuvo su origen en la deuda hipotecaria subprime, la cual se deterioró drásticamente a raíz de la caída de los precios de la vivienda. Adicionalmente, en la medida que los problemas de esta deuda se extendieron al resto del sistema, el precio de muchos títulos cayó drásticamente y, ante el rechazo de los inversionistas por este tipo de inversiones, muchos mercados dejaron de operar.

Esto ha cambiado favorablemente en las últimas semanas. Por ejemplo, muchos bancos han tenido acceso a recursos frescos que les permiten respaldar los papeles de mala calidad que aún tienen, lo cual, a su vez, ha mejorado los precios de este tipo de activos en el mercado secundario. Algunos otros, como el UBS se han podido deshacer de los títulos malos, a los precios que habían castigado en los balances. A juicio de los inversionistas, el que esto pase significa que los precios de los títulos respaldados en hipotecas encontraron un piso, algo indispensable para que el mercado pudiera volver a arrancar.

De igual forma, después de meses de ausencia, los inversionistas institucionales, como los fondos de pensiones, han vuelto al mercado en busca de títulos. Sin embargo, únicamente de aquellos con calificación grado de inversión.

El mercado accionario también ha reaccionado favorablemente. En esto ha influido la percepción positiva respecto a las actuaciones de la Reserva Federal para evitar el colapso del mercado financiero, así como la decisión de los bancos de sincerar sus balances y salir a los mercados a conseguir recursos frescos.

Las empresas también han vuelto a tener acceso a crédito. Abril fue un mes récord para la emisión de bonos privados por parte de las empresas con grado de inversión, tanto en Estados Unidos como en Europa. Aunque muchas están pagando primas altas con respecto a los bonos del tesoro, la reducción de los intereses por parte del Banco Central lleva a que sus pagos de intereses sean inferiores a los de hace un año.

Pero, a pesar de todas estas buenas noticias, hay quienes temen que, ante la existencia de enormes riesgos, esta sea una recuperación pasajera.

La otra Cara

De acuerdo con los pesimistas, aun los optimistas debían reconocer que las señales positivas que se están viendo son todavía muy débiles como para cantar victoria.

Por ejemplo, la demanda por papeles, diferentes a los que tienen calificación grado de inversión, es escasa, y hay muchas compañías que, con buena calificación, tienen dificultades para conseguir recursos de corto plazo.

De otro lado, las titularizaciones de los bancos (deuda que se empaqueta para ser vendida) no arrancan y los precios en los mercados tampoco han regresado a la normalidad, lo que se atribuye al temor que los inversionistas aún tienen con respecto a los mercados.

En cuanto a los bancos, hay desconfianza, especialmente con los europeos, que no han limpiado sus balances y que no se sabe cuándo lo van a hacer.

De igual forma, mientras los Bancos Centrales han inyectado liquidez, casi sin límite, los bancos no han extendido los beneficios a sus usuarios. A pesar de las menores tasas de interés de la FED, los costos para los bancos, las empresas y las personas no se han reducido.

El volumen de transacciones en el mercado secundario es reducido, en la medida que los bancos no están suministrando la liquidez necesaria. Son muchos los inversionistas que no compran títulos nuevos por temor a no poder venderlos posteriormente. El comprador apalancado desapareció.

También existe el temor a que la desaceleración económica genere nuevas pérdidas y, por tanto, aumente las posibilidades de default o de no pago de las deudas. Como afirma Steve Millar, de Standard & Poors, en el Financial Times: "Ciertamente, la racha de optimismo que hay podría verse afectada por diferentes tipos de shocks, incluyendo cifras económicas peores que las esperadas, los precios altos del petróleo o algo aún más grave, un gran incumplimiento en el pago de una deuda que nadie está esperando".

Los shocks podrían también venir de entidades financieras diferentes a los bancos que tienen problemas relacionados con hipotecas subprime. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, las pérdidas totales de la crisis podrían ascender a US$1.000 billones (cifra americana), de los cuales solo una quinta parte está relacionada con los bancos, y el resto con compañías de seguros e instituciones de inversión.

Aun sin desconocer la existencia de todos estos riesgos, los optimistas creen que, si se llegaran a presentar, el mercado los absolvería, sin tener que llegar nuevamente a una situación de pánico.

De otra parte, la cifra de crecimiento en Estados Unidos, 0,6% en el primer trimestre, cuando se esperaba que fuera negativa, así como las señales por parte de la FED de la posibilidad de que en la siguiente reunión de junio no reduzca los intereses, le dan la razón a los optimistas. El fortalecimiento del dólar frente al euro, en los últimos días, actúa en este mismo sentido.

El impacto de estas noticias sobre la economía colombiana es bueno, ya que un crecimiento en Estados Unidos mejor que el esperado, significa un comportamiento de las exportaciones colombianas a ese mercado también mejor que el esperado.

De igual forma, desde la perspectiva de la tasa de cambio, podría afirmarse que hay señales que indican que la revaluación, como la que hemos visto en los últimos meses, podría estar llegando a su fin. No solo la FED ha indicado que podría no seguir reduciendo los intereses; también Brasil, un fuerte competidor de Colombia por los flujos de capital, subió los intereses, a la vez que la calificadora Standard & Poors mejoró su calificación de riesgo. De lejos, Brasil se convierte en un destino muy atractivo para los inversionistas que buscan buenos rendimientos financieros, a la vez que se reduce el de Colombia.
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