| 4/11/2008 12:00:00 AM

Cae crecimiento global

Estados Unidos está en recesión y el crecimiento en el resto del mundo está empezando a ceder. Lo preocupante es que no es claro qué pueda pasar a mediano plazo.

En los dos últimos trimestres, el crecimiento mundial se había mantenido bien a pesar de los problemas crediticios, el aumento de los precios de la energía y las expectativas menos favorables frente al futuro. Ahora, sin embargo, las cosas están empezando a cambiar. Los indicadores más recientes están mostrando que la economía de Estados Unidos está entrando en recesión y que el crecimiento global se está desacelerando. Los Bancos Centrales hacen todo lo que está a su alcance para que el crecimiento no se reduzca y garantizar la estabilidad financiera. Los problemas financieros, sin embargo, persisten y la confianza entre los bancos y entre estos y sus clientes no logra reestablecerse.

Los últimos datos

Si había alguna duda acerca de si Estados Unidos estaba o no en recesión, esta quedó despejada con los datos del mes de marzo del mercado laboral en ese país. En marzo la pérdida de empleos no agrícolas fue de 80.000 y la tasa de desempleo aumentó 0.3% para ubicarse en 5,1%. Ya, en cada uno de los meses anteriores se habían perdido 76.000 empleos, respectivamente.

De otra parte, según la última encuesta PMI de JPMorgan que evalúa el comportamiento industrial, las empresas, ante la menor demanda y la escasez de crédito, se están comportando como típicamente lo hacen en una recesión, posponiendo los planes de contratación y reduciendo el número de empleados. No obstante, de acuerdo con esta misma encuesta, lo bueno de esta situación, hasta el momento, es que a diferencia de las recesiones anteriores, las empresas no han reducido la semana laboral.

La pérdida de empleos está concentrada, como era de esperarse, en el sector de la construcción, con una pérdida de 51.000 empleos, y en la manufactura, con una de 48.000. Sin embargo, en los servicios privados también se están perdiendo empleos, 14.000 mensuales en lo que va corrido del año.

Pero, no solo Estados Unidos está viendo su tasa de crecimiento caer. Las economías de la Zona Euro se han desacelerado rápidamente, a la vez que el euro se ha revaluado contra el dólar y los precios de los alimentos y la energía han aumentado. Para este año, se espera un crecimiento en esta zona entre 1% y 1,5%, frente a 2,6% del año anterior.

El Banco Central Europeo se mantiene firme en su lucha contra la inflación a pesar del menor crecimiento ya que, al parecer, este obedece más a la pérdida de ingreso de los consumidores por cuenta de los mayores precios de alimentos y energía que por restricciones de crédito, como sí ha sido el caso en Estados Unidos.

En Japón, la encuesta Tankan, que realiza trimestralmente el Banco de Japón, muestra que la economía de este país también se está desacelerando. Ante el deterioro de los términos de intercambio por cuenta de la revaluación del yen frente al dólar y el menor crecimiento de la economía de Estados Unidos, adonde van la mayoría de sus exportaciones, así como por el elevado costo de las materias primas, los empresarios están más cautelosos y están revisando hacia abajo sus proyecciones de utilidades y de inversión.

Las empresas, sin embargo, no han reducido su producción y manifiestan una necesidad creciente por mano de obra, lo que ha permitido mantener el ingreso de los trabajadores y el crecimiento del consumo.

Salvo que haya un mayor deterioro en los indicadores, no se espera por el momento, que el Banco de Japón reduzca las tasas de interés.

Por fuera de las economías industrializadas, las exportaciones y la actividad industrial son las que están empezando a sentir el impacto de un menor crecimiento global. De acuerdo con la encuesta global PMI de JPMorgan, las empresas están mostrando un comportamiento similar al del año 2003, cuando estuvieron frenadas durante seis meses.

Por ejemplo, los dos primeros meses del año no fueron buenos para las compañías en China, en la medida que el crecimiento de sus utilidades se redujo a un 16,5% anual en comparación con un crecimiento de 36,7% en el año anterior.

La razón de este deterioro se explica por varios factores entre los cuales están la tormenta de nueve a comienzos de año, el aumento de los precios de la energía y las materias primas, los controles de precios del gobierno, incluyendo los de petróleo y electricidad y también una reducción en la demanda de los productos de exportación.

Hacia adelante y más específicamente en la segunda mitad del año se espera que la situación mejore si se recuperan las economías de Estados Unidos y del resto del mundo. En el entretanto, la inversión en infraestructura se mantiene sólida, así como el consumo.

Entre los países andinos, Colombia ha sido la gran sorpresa, con un crecimiento en el último año de 7,5%, superior al esperado incluso por el Gobierno y el Banco de la República. Tanto la inversión como el consumo jalonaron el crecimiento, mientras que las exportaciones estuvieron bastante rezagadas.

Se espera que, en 2008, las medidas contraccionistas del Banco de la República para moderar la demanda sean efectivas y que el crecimiento se desacelere un poco.

De otro lado, México, que hasta el momento se había mantenido sólido, ya está empezando a sentir el deterioro de la economía de Estados Unidos a donde dirige casi el 100% de sus exportaciones. Aunque el gobierno está haciendo todo lo posible porque la economía no se deteriore, muy seguramente si lo haga dado el peso que las exportaciones tienen en el PIB.

Brasil, por su parte, sigue creciendo muy bien a pesar de la desaceleración de la economía global que impacta directamente sus exportaciones de materias primas. El dinamismo de la demanda interna compensa este deterioro.

En conclusión, los indicadores del primer trimestre del año y en particular los marzo indican que la recesión económica en Estados Unidos es una realidad y que se está sintiendo en el resto del mundo tanto por la vía comercial, como por la vía de los mercados financieros.

La devaluación del dólar, así como el aumento en el precio de los alimentos, la energía y las materias primas tienen en aprietos a los empresarios en el mundo entero, que hasta el momento se habían mantenido firmes.

Bajo estas circunstancias, los analistas externos ven con buenos ojos las medidas recientes de la Reserva Federal de Estados Unidos para reducir el riesgo sistémico del sector financiero e incluso esperan una nueva reducción de la tasa de corto plazo entre 25 y 50 puntos básicos.
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