| 5/11/2011 12:00:00 AM

¿Bonanza cafetera?

El nerviosismo por un posible desabastecimiento de cafés suaves, derivado de factores climáticos, tiene al alza los precios internacionales del grano.

El precio del café colombiano en los mercados internacionales está disparado y ya se acerca al nivel más alto de toda su historia. ¿Qué tan sostenible es esa tendencia?

A los caficultores colombianos se les apareció la virgen. El pasado 2 de mayo, el grano colombiano registró un precio en la bolsa de futuros de Nueva York de US$3,05 por libra, un valor que no se veía desde hace más de treinta años y que les está ayudando a los productores a borrar no solo el pesimismo de dos años de resultados regulares sino, de paso, las deudas que les dejan los nefastos efectos del clima y la roya.

¿Las razones de estos altos precios? Básicamente el nerviosismo de los mercados de futuros frente al abastecimiento mundial de cafés suaves y, al parecer, la mayor demanda por parte de inversionistas que buscan nuevas opciones en sus portafolios. Los temores han surgido por recientes reportes sobre el efecto climático en los principales países productores del grano, que hacen temer por la sostenibilidad de la oferta mundial en momentos de crecimiento del consumo de esta bebida.

El tema climático está en el centro de las preocupaciones. Las fuertes lluvias que se registran en países de Centroamérica, los vientos helados que han comenzado a arreciar en el sur del continente y el efecto de la ola invernal en Colombia -principal productor de cafés suaves- se han convertido en la gran preocupación de los analistas de mercados, que temen por una baja en el suministro mundial de esta variedad.

Mario Gómez Estrada, miembro del Comité Nacional de Cafeteros, explica que "los mercados prevén que en los próximos meses habrá una escasez grande de cafés suaves y, a pesar de que la producción colombiana se ha recuperado, existen dudas de que en el futuro aparezca todo el café que se necesita".

Esta menor oferta de cafés suaves o arábigos contrasta con la de cafés robustas, más abundante en el mercado. El reporte mundial de exportaciones del primer semestre del año cafetero -que arranca a nivel mundial en octubre de 2010 y va hasta septiembre de 2011- muestra un crecimiento de 15%, de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Café, que habla de ventas internacionales por 52,9 millones de sacos frente a 45,8 millones de sacos de igual periodo del anterior año cafetero.

Buena parte de este suministro está integrado por cafés robustas, de un sabor más fuerte y áspero al paladar, que requiere mayores cantidades de cafés suaves para que la mezcla resulte del agrado del consumidor.

Esta es la oferta que está en duda. Los países de Centroamérica, que en conjunto responden por cerca de 20 millones de sacos al año de cafés suaves -20% de la producción mundial-, este año podrían bajar a unos 12 millones de sacos su oferta, de acuerdo con previsiones preliminares, debido a los efectos climáticos. A esto se sumó, en las últimas semanas, la corriente de vientos que comenzaron a ascender por la Patagonia, y que algunos analistas creen que podría afectar la cosecha brasileña, que se concentra en la región de Minas Gerais.

En el caso colombiano, los efectos de las dos temporadas invernales todavía son impredecibles. Sin embargo, el gerente de la Federación de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, ha dicho que el sector cafetero colombiano aspira a superar este año las cifras de producción y exportación del año que cerró en octubre de 2010 con ventas al exterior por 9,2 millones de sacos.

Aunque Muñoz ha preferido mantener una expectativa conservadora de ventas por 9,5 millones de sacos este año, hay quienes creen que el país podría llegar incluso a los 10 millones, recuperando los niveles de producción de hace tres o cuatro años, lo cual les permitiría a los productores aprovechar mejor esta coyuntura de precios altos, que el dirigente se apresura a señalar que no son de bonanza.

Sin embargo, los verdaderos temores surgen de un factor derivado del invierno: la aparición de la roya en cerca de 220.00 hectáreas sembradas con café caturra, una variedad muy apreciada por su calidad pero altamente vulnerable a esta plaga que tiene en vilo una parte importante de la producción nacional.

Para el gerente de la Federación, "el incremento del nivel de lluvias ocasionado por la llegada del fenómeno de la Niña en 2010 y 2011 trajo consigo una mayor humedad y con ella condiciones propicias para la proliferación de la roya en los cafetales sembrados con variedades susceptibles y los cuales abarcan actualmente cerca de 70% del área sembrada en el país".

A esto se suma que, por efectos del invierno, buena parte de la infraestructura vial se ha deteriorado y amenaza con afectar el transporte del grano hasta los centros de distribución?.

Bonanza: ¿duradera o efímera?
Hoy la pregunta del millón es qué tan sostenibles son estos precios. Para Mario Gómez Estrada, la tendencia de precios altos se mantendrá no solo porque en otros países bajará este año la oferta de cafés suaves sino también por el aumento en el consumo mundial de esta bebida. "Me la juego porque tendremos abastecimiento y producción despejada", sostiene el directivo cafetero.

Sin embargo, hay quienes tienen sus dudas. El presidente de la Asociación de Exportadores de Café, Asoexport, Jorge Humberto Botero, dice que para los productores y exportadores es una buena noticia tener precios altos del café porque "los actuales precios han tenido un efecto positivo al compensar la revaluación y el menor volumen de las exportaciones".

Pero tiene dudas fente a la sostenibilidad a largo plazo de estos precios -que no se veían desde abril de 1977-, pues considera que, por ser fenómenos especulativos del mercado, pudieran tener una corta duración.

Por ahora, todavía es incierto qué tan prolongada será esta tendencia de precios altos. Lo cierto es que mientras duren, las cerca de 550.000 familias que dependen de este cultivo tendrán un respiro en sus finanzas.
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