| 12/11/2013 6:00:00 AM

¿Hay beneficiados con la destitución de Petro?

Algunos celebraron la caída del alcalde, otros salieron a marchar para protestar por lo que se les hace injusto, lo cierto es que la más perjudicada terminará siendo la misma Bogotá.

El Procurador Alejandro Ordoñez calentó la semana desde el lunes muy temprano cuando anunció la destitución e inhabilidad de Gustavo Petro, Alcalde de Bogotá, por el trato que le dio a la recolección de basuras en diciembre de 2012.

De inmediato se hicieron sentir los que estaban a favor de la decisión y los que estaban en contra, todos suponiendo que su postura era la que la ciudad estaba necesitando.

Lo cierto es que de confirmarse la destitución del alcalde los ciudadanos tendrá que asumir los costos de unas nuevas elecciones y todo el traumatismo que eso genera. Aunque los bogotanos ya tienen experiencia en transiciones de ese estilo, pues hace nada más unos años lo vivieron con Samuel Moreno, destituido por el Carrusel de la Contratación.

Dinero consultó a quienes podrían sentirse aliviados con la decisión del procurador sin embargo, a pesar de sus diferencias con el alcalde no ven del todo buena la determinación.

Señala uno de ellos, que pidió mantener en reserva su nombre, que a priori se podría pensar que esa noticia sería favorable para los constructores, sin embargo, aclara que lo importante no es el alcalde que esté, sino el POT que esté aprobado, por lo cual la destitución de Petro trae un montón de inconvenientes jurídicos para poder modificarlo.

Con el Plan de Ordenamiento Territorial aprobado el Alcalde que sea electo en remplazo de Petro tendrá que llegar al Palacio Liévano a ejecutarlo o a emprender una larga y dolorosa batalla jurídica y política para poder refórmalo.

El sector que sí parecería beneficiarse claramente con la salida de Gustavo Petro de la Alcaldía de Bogotá es el de los inversionistas. Analistas del mercado coincidieron que de materializarse la destitución, sería un golpe anímico para las acciones de la EEB y de la ETB, pues es claro que con él fuera del ejercicio político se genera menor incertidumbre frente al manejo de las empresas y se genera mayor confianza corporativa.

Quedará pendiente para la ciudad si la salida de Petro significa el regreso de los Toros a la Plaza de la Santamaría, la cual durante su mandato decidió convertirla en “un escenario de cultura y educación”. Petro señaló que “la Plaza hará parte del sistema de educación distrital”, en la que se darán cita literatos que dictarán clases a estudiantes de colegios públicos.

Lo cierto es que los bogotanos esperan que el alcalde que llegue, o Petro si se queda, logre tener una administración más calmada, pues durante lo que lleva al frente de Bogotá, más de una docena de secretarios de despacho han renunciado. Las renuncias más sensibles han sido las de Antonio Navarro, quien fue el primero en irse. Le siguieron Daniel García-Peña y Daniel Winograd.

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