| 8/10/2010 1:25:00 PM

Basilea acuerda nueva regulación del sector bancario

Tras las pruebas de estrés a las que fueron sometidos los bancos de Europa, el Comité de Basilea definió en su última reunión el alcance de la reforma que propondrá bajo el nombre de Basilea III.

El pasado 26 de julio, el Grupo de Gobernadores de los Bancos Centrales y Jefes de Supervisión, cuerpo regulatorio del Basel Committee on Banking Supervision, o Comité de Basilea, se reunió para revisar el paquete de reforma de capital y liquidez de dicho comité. En la decisiva reunión se firmó un acuerdo que determina el nuevo marco reglamentario que regirá al sector bancario para permitirle resistir mejor a las crisis.

Los participantes de la reunión mostraron su intención de comprometerse a incrementar la calidad y la consistencia internacional del capital, a fortalecer los estándares de liquidez, a desincentivar el apalancamiento y la toma de riesgos excesivos y a reducir la prociclicidad.

Así mismo, los Gobernadores llegaron a un consenso sobre el diseño general de un paquete de reforma de capital y liquidez en el que incluyeron una detallada definición de capital, el tratamiento de riesgo de crédito de contrapartida, el nivel de apalancamiento y un estándar de liquidez global.

El Comité de Basilea anunció igualmente que culminará las adecuaciones regulatorias antes de que se termine el año y el Grupo de Gobernadores estuvo de acuerdo en finalizar la calibración y en ultimar detalles de lo que comprenderá el paquete en su próxima reunión, en septiembre.

Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo y presidente del Grupo de Gobernadores de los Bancos Centrales y Jefes de Supervisión, señaló, al finalizar la reunión, que "los acuerdos a los que se llegó hoy son un impresionante logro en el fortalecimiento del sector bancario, en la medida en que reflejan las lecciones clave de la crisis". Enfatizó además que el Grupo se aseguró de que las reformas fueran rigurosas y promovieran la estabilidad del sistema bancario en el largo plazo. "Pondremos en marcha arreglos transitorios que aseguren que el sector bancario esté en capacidad de respaldar la recuperación económica", puntualizó Trichet.

Los cambios acordados durante la última semana de julio incluyen igualmente la eliminación de un requerimiento de excluir del nivel 1 el capital de los bancos filiales en los que se tiene una participación minoritaria. "El Comité permitirá un reconocimiento prudente del interés minoritario respaldando los riesgos de una subsidiaria cuando esta sea un banco", señala a este respecto un comunicado de prensa publicado por el Comité de Basilea el mismo día de la crucial reunión.

Las reformas propuestas por el Comité son una respuesta a la iniciativa del G-20, el grupo de las 20 economías más grandes del mundo, que se comprometieron el año pasado a tomar medidas similares antes de finalizar 2012.

Bancos descontentos

Los bancos, principalmente aquellos de la zona euro, han discrepado por la introducción de estas medidas en el actual momento, argumentando que la nueva regulación, que adoptaría el nombre de Basilea III -continuando con la denominación dada a los dos acuerdos previos-, podría afectar su capacidad de prestar y colaborar en la recuperación.

Otros bancos se han mostrado más proclives a emprender una trayectoria como la anunciada por el G-20, quienes acordaron en junio pasado que aplicarían paulatinamente las reformas acordadas durante los próximos dos años. Atendiendo estos llamados, el Comité de Basilea ha hecho pública su intención de postergar por un año los nuevos requerimientos de capital para el negocio de intermediación.

A este respecto, Trichet señaló que "aplicaremos las disposiciones de transición que aseguren que el sector bancario sea capaz de apoyar la recuperación económica", e hizo mención al borrador de la reforma Basilea III, redactado en diciembre pasado, según el cual se obliga a los bancos a tener más y mejor calidad de capital para enfrentar posibles crisis.

Como respuesta a las reacciones de la banca comercial, Nout Wellink, presidente del Comité de Basilea y del Netherlands Bank, en declaraciones a la prensa expresó que "un sector bancario fuerte es una condición necesaria para el crecimiento económico sostenido", y agregó que los acuerdos convenidos deben proveer transparencia acerca del diseño de las reformas del Comité de Basilea, "reduciendo, por tanto, la incertidumbre del mercado y apoyando posteriormente la recuperación económica".

Wellink subrayó además que muchos bancos ya han hecho avances sustanciales en el fortalecimiento de su base de capital y liquidez. "Los detalles por determinar le permitirán al sector bancario encontrar nuevo estándares a través de razonables retenciones de ingresos e incrementos de capital".

En síntesis, el Grupo de Gobernadores del Comité de Basilea ha decidido volver a un concepto más estricto de capital. Ha dado, además, una mayor importancia al capital social y los beneficios retenidos como medida de solvencia del sector. Sin embargo, mientras se implementa la nueva directiva de Basilea y, dada la dificultad de homogenización del concepto de capital, el Comité Europeo de Supervisores Bancarios ha decidido emplear como medida de solvencia el nivel de capital Tier 1, un concepto amplio que permite incorporar al ejercicio entidades no cotizadas que no tienen posibilidad de emitir capital, ya que el núcleo de su negocio solo se puede nutrir de la retención de beneficios.

Por su parte, Estados Unidos ya se había adelantado a reformar su regulación financiera interna, en su recientemente aprobada reforma del sector financiero (Dodd-Frank Act 2010), que contempla que a las instituciones con activos superiores a US$15.000 millones no se las permita usar preferentes como capital.

Es claro que el mundo avanza hacia una mayor regulación del sistema bancario y financiero para evitar caer en los errores del pasado y para no repetir experiencias como las que vive el mundo desde mediados de 2007. Por ello, iniciativas como Basilea III deberán ser contundentes para soportar las críticas y enemigos que desde ahora se avizoran y que buscan impedir su despegue.

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