| 8/23/2014 8:00:00 AM

Alerta en los páramos

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi emitió una advertencia sobre serios impactos ambientales en cinco páramos asociados con quemas a cielo abierto, agricultura artesanal, pastoreo y hasta caza ilegal de especies silvestres.

En los levantamientos de suelos realizados en algunos sectores de los páramos de Santurbán, Almorzadero, Cajamarca, Las Hermosas y Guerrero, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) encontró graves impactos en estas áreas frágiles, asociadas a quemas a cielo abierto, agricultura artesanal, pastoreo y hasta caza ilegal de especies silvestres. Según Juan Antonio Nieto Escalante, director general del IGAC, con la entrada del Fenómeno del Niño estos impactos ambientales podrían intensificar la sequía en estas zonas del país, y afectar recursos naturales como el suelo y el agua.

En las visitas de campo realizadas por el Instituto para elaborar el levantamiento semidetallado de los suelos en los páramos el panorama encontrado fue más alarmante de lo esperado. Con diversos muestreos y análisis en varios sectores de estos ecosistemas para evaluar las características y calidad de los suelos, lo que también le permitió analizar tanto los impactos ambientales negativos como positivos causados por la agricultura, ganadería, minería, desarrollo rural y pérdida de la biodiversidad. El resultado fue contundente. En ninguno de los muestreos realizados predominó el cuidado de la biodiversidad, la agricultura o la ganadería sostenible, o la minería con técnicas amigables con el medio ambiente.

Según la entidad, existen sectores en estos páramos donde reina la quema de coberturas vegetales para ampliar la frontera agrícola y cultivar o criar ganado, el reemplazo de frailejones para producir papa o cebolla, las excavaciones para las actividades mineras, el pisoteo de vacas en nacederos de agua y hasta caza ilegal artesanal de fauna silvestre.

“Los suelos que queman los podrán utilizar los campesinos un tiempo determinado pero después tendrán que trasladarse después de obtener una siembra. Ese suelo queda deteriorado y es el que se viene abajo por deslizamientos porque le quitan la cobertura vegetal y queda una erosión que produce ese fenómeno”, explicó Nieto.

En los muestreos de Santurbán, el IGAC detectó un 71% de impactos negativos (principalmente por las prácticas agrícolas que afectan especies vegetales nativas y la construcción de infraestructura y adecuación de vías), y solo un 29% de impactos ambientales positivos.

En Almorzadero se detectó un 64% de impactos negativos por el exceso de cultivos agrícolas; en Cajamarca y Las Hermosas, un 62% relacionado con la quema para la cría de ganado; en Guerrero se concluyó que la agricultura y la minería son los protagonistas de la pérdida de la biodiversidad, con un total de 47 y 17 impactos críticos respectivamente.

Para realizar este análisis, el IGAC interrelacionó los componentes biofísicos (hídrico, atmosférico, ecosistémico) y socioeconómicos del ambiente, con las diferentes acciones en relación al uso del suelo (agricultura, ganadería, minería, desarrollo rural), generando una aproximación al estado actual de los conflictos ambientales.

Según Nieto estos resultados no son un panorama general de la situación ambiental de estos ecosistemas, ya que los muestreos no se realizaron en la totalidad de su área, “pero sí son una evidencia de que estos ecosistemas están siendo afectados seriamente por las precarias prácticas agropecuarias, lo que pone en jaque la calidad de sus suelos. Si en tan solo unos muestreos de suelo encontramos tal afectación ambiental, es de suponerse que la situación general puede ser alarmante, aún más cuando el país se enfrenta a un fenómeno histórico de sequías”.

El funcionario advirtió que las prácticas encontradas en estos muestreos, como la quema y eliminación de las coberturas vegetales, como también la afectación en los nacederos de agua por pastoreo del ganado, pueden intensificar las consecuencias del entrante Fenómeno del Niño.

En el segundo semestre de este año, el IGAC realizará el levantamiento semidetallado de suelos en los páramos de Tota-Bijagual-Mamapacha, Rabanal, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá.

Por lo mismo, desde el Instituto piden a las gobernaciones y alcaldías dar mayores incentivos a los campesinos que habitan cerca de las zonas de los páramos para que sean ellos quienes los protejan de primera mano.

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