| 11/23/2011 6:00:00 PM

¡A tu salud!

El primero de diciembre se presenta el Nuevo Plan Obligatorio de Salud, que deberá entrar en funcionamiento a partir de enero próximo. Sin embargo, las voces en su contra empiezan a retumbar.

En las oficinas de la Comisión de Regulación en Salud (Cres), está listo un documento que podría empezar a cambiar la historia de la atención médica en Colombia. Se trata del nuevo Plan Obligatorio de Salud (POS) que se hará público el primero de diciembre y que deberá entrar en vigencia a partir de enero próximo. Con un aireado espíritu, plantea introducirle al desmadrado sistema de salud del país un completo paquete con más de 350 tecnologías, cerca de 300 medicamentos, 68 procedimientos y al menos 20 dispositivos médicos.

Es, sin duda, un abanico de nuevas alternativas que los pacientes estaban pidiendo a gritos. La esencia de la remozada cara del POS es sencilla. Según la Corte Constitucional, no es nada distinto a igualar la oferta del régimen subsidiado a la del contributivo. “El cambio le apunta a pasar de una lista de medicamentos y procedimientos –que es lo que ofrece el modelo actual– a una de enfermedades que incluye las medicinas que se deben dar para tratarlas”, dice Juan Manuel Charry, ex magistrado de la Corte.

La reingeniería del POS, a juicio de los expertos, también le pondrá freno a las desmedidas tutelas que a diario se ven obligados a interponer los usuarios para acceder a todo aquello que no esté incluido en ese sistema. Un fenómeno que se ha convertido en una vena rota para el Estado y le representa una falla cercana a $1 billón anual. 

A primera vista todo suena de maravilla. Sin embargo, las voces que se oponen a la naturaleza del nuevo esquema empiezan a retumbar. Una de ellas es la de Rodrigo Córdoba, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, entidad que reúne a 40.000 médicos especialistas. Para el líder gremial, el nuevo Plan Obligatorio fue concebido con una visión de corto plazo que puede venirse a pique antes de lo previsto. “Lo que están planteado es como echarle estuco y pintura a la casa sin mejorar las estructuras –señala el experto–. Por eso, el Plan debe incluir todas las enfermedades y no solo unas pocas, porque la gente no escoge de qué se enferma”.

La crítica de Córdoba tiene que ver con el hecho de que el nuevo POS contiene únicamente las 39 enfermedades que, según los artífices del documento, más afectan a los colombianos: depresión unipolar, bajo peso al nacer, cardiopatía hipertensiva, caries dental y cardiopatía isquémica, por mencionar solo algunas. Así que aquellas que no aparecen en ese listado seguirán sin ser cubiertas, tal y como lo advierte el gremio de los médicos.

Otros, por su parte, no ocultan sus reparos con el no POS –lo que no está incluido en el Plan Obligatorio de Salud–. Es el caso de Jaime Arias, presidente de Acemi, a quien no le tiembla la voz para asegurar que el no POS es un cáncer que le salió al sistema, dado que ya se acerca a 30% del valor del POS y no tiene una financiación cierta. “El no POS cuesta $2 billones anuales –explica Arias–. La idea es que en la actualización se incluya todo y luego se analice si es financiable, lo que mejoraría la confianza en el sistema”.

Las cartas ya están echadas. Así que, por lo pronto, solo quedan dos cosas en juego. La primera, tomar las medidas para que la aplicación del nuevo Plan quede en manos de los profesionales mejor capacitados. Y, la segunda, que los órganos de control agudicen su visión para ejercer el debido seguimiento a la normatividad. Amanecerá y veremos.

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