| 12/11/2009 12:00:00 PM

2010, lánguido crecimiento

La caída de las exportaciones no tradicionales hacia Venezuela, la incertidumbre de un año electoral y el lento ritmo de recuperación del empleo y del consumo interno, sumados al esquivo despertar de la economía global, hacen prever un 2010 insulso en materia económica.

La que se convirtió en la más profunda y larga crisis financiera desde La Gran Depresión parece estar superándose relativamente bien. Hoy, para muchos, lo peor de la crisis pasó: los mercados bursátiles mundiales regresaron a su tendencia alcista; la Bolsa de Valores de Colombia registró valores históricos durante los primeros días de diciembre del año que termina; y los gobiernos de las economías más ricas del mundo han comenzado a suprimir sus planes de estímulo.

Aparentemente, la ortodoxia económica triunfó. Las frecuentes revisiones a la baja de las proyecciones macroeconómicas del último trimestre de 2008 y del primer trimestre de este año, por parte de las principales autoridades económicas mundiales, dieron paso a revisiones al alza, más alentadoras aunque menos frecuentes, durante el tercer trimestre de 2009. De hecho, noticias que un año atrás habrían sido funestas para una economía convulsionada, como la declaración de una moratoria de pago por parte de una de las economías más prósperas del mundo, Dubai, fueron recibidas con considerable calma por la mayoría de inversionistas del mundo.

Pero ahora vienen los tiempos tediosos de la parte baja de un ciclo económico que tocó fondo muy rápido y le costó mucho a los principales gobiernos del mundo, en términos de sus recursos fiscales, para que no llegara más hondo. El nivel de endeudamiento de las economías más ricas del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, supone el regreso a una senda de crecimiento lánguida, que no estará jalonada por un consumo de la producción mundial por parte de los países más ricos.

Ahora, por primera vez en la historia, el ritmo de crecimiento lo marcará el advenimiento a la clase media de cientos de millones de pobladores de economías emergentes, como China. Esto representa una oportunidad para el resto de dichas economías, principalmente para aquellas como la colombiana que cuentan con recursos naturales cuyos precios se verán fortalecidos por la mayor demanda mundial que se avecina. Aunque este proceso tomará más forma hacia 2011 y 2012.

Esto marcará el inicio de lo que los especialistas y analistas alrededor del mundo han coincidido en llamar 'el nuevo orden mundial'. Pero la debilidad del dólar frente a la casi totalidad de monedas del mundo y el fin de las ayudas estatales impedirán que la recuperación sea más acelerada.

Difícil despertar

Durante la segunda semana de diciembre, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), dijo que, si bien la economía continuará su recuperación, la debilidad del mercado laboral y la restricción crediticia moderarán el ritmo de crecimiento.

De hecho, la FED aún considera que pasará algún tiempo antes de que sea necesario elevar las tasas de interés, debido a que la recuperación económica sigue siendo frágil, según comentó Bernanke en una rueda de prensa el pasado 7 de diciembre, al referirse al último comunicado emitido por el Comité de Mercados Abiertos de la FED en el que las autoridades del Banco Central estadounidense dijeron que esperan mantener las tasas en su nivel récord, cercano a cero, debido a la baja inflación y al elevado desempleo.

Sin embargo, las últimas cifras sobre el mercado laboral en ese país, publicado el viernes 4 de diciembre, muestran un mejor comportamiento al esperado por los analistas, lo que llevó a los mercados a aumentar las expectativas en cuanto a que la FED está más cerca de elevar las tasas. Este cambio produjo una apreciación del dólar en los mercado globales pero, a juzgar por lo anunciado por Bernanke, este será otro movimiento pasajero y la tasa de la FED seguirá en niveles bajos, porque la debilidad del mercado laboral y la restricción crediticia moderarán el ritmo de crecimiento económico.

Así mismo, según un reporte especial publicado el 7 de diciembre por J.P. Morgan, "aunque durante el tercer trimestre de 2009 el PIB creció a una tasa anualizada de 2,5%, y todo parece indicar que la economía mostrará otro crecimiento sólido durante el cuarto trimestre, el crecimiento tardará en producir un viraje en el comportamiento del sector privado, suficiente para generar los números de puestos de trabajo necesarios para soportar una expansión que se autosostenga".

En el análisis de J.P. Morgan se afirma que tal viraje solo se producirá dentro de algunos meses, en la medida en que el sector privado responda a las ganancias de los mercados financieros, la mejora en las condiciones de financiamiento y un crecimiento global sincronizado. Así, concluyen que un modesto cambio en el comportamiento del sector privado produciría un crecimiento promedio del PIB de Estados Unidos del 3,5% en los próximos trimestres, lo cual se aleja sustancialmente de la tasa de crecimiento que esa economía ha mostrado en anteriores periodos de post-crisis económica, cuando el crecimiento ha estado entre 5% y 7%.

Si esto es cierto, se concluye en el informe, en los próximos trimestres se pueden esperar: grandes ganancias y márgenes elevados en los sectores de productos transables, a causa de la debilidad el dólar; desempleo por encima del 9% durante los próximos dos años; inflación núcleo inferior a 1% en 2010; tasa de intervención de la FED inalterada en 2010; y un déficit del presupuesto federal persistentemente largo hasta 2011.

Este comportamiento, con seguridad, se presentará a lo largo y ancho de las economías más desarrolladas del mundo y, con excepción de China, India, y países de la región como Brasil y Perú, el crecimiento de las economías emergentes como la colombiana deberán soportar un lento crecimiento durante 2010.

Consenso moderado

El consenso de los analistas consultados por Dinero en sus proyecciones para 2010 refleja una expectativa de crecimiento moderado con baja inflación, leves aumentos de la tasa de intervención del Banco de la República y una tasa de cambio revaluacionista para la relación peso/dólar.

En sintonía con lo que está ocurriendo a nivel global, la confianza del consumidor sigue presentando mejorías en el país (ver gráficos), pero subyace la pregunta de cuándo esto se verá reflejado en una mayor producción empresarial y en una sostenida generación de empleo.

A este respecto, Roberto Steiner, director ejecutivo de Fedesarrollo, opina que "para 2010 la recuperación de la región (América Latina) no será acelerada, dadas unas restricciones que se manifiestan con especial fuerza en el terreno fiscal. El FMI estima que el próximo año la región crecerá a una tasa cercana a 2,9%".

En cuanto a Colombia, Steiner afirma que los sectores de industria y comercio sostendrán una recuperación en 2010 de 2,3% y 2%, respectivamente, "después de ser los sectores con peor desempeño en 2009". Espera, además, que la minería siga siendo el sector productivo con mayor crecimiento.

Por su parte, María Mercedes Cuellar, presidente de Asobancaria, considera que "la recuperación en 2010 será lenta debido a la ausencia de fuentes dinámicas de demanda. A pesar del agresivo recorte de tasas de interés y de la rápida transmisión a las tasas activas, el gasto privado no ha respondido dinámicamente. La demanda de los hogares está deprimida por la pesada carga financiera, la pérdida de empleos asalariados formales y el mayor desempleo".

Y agrega que la demanda de las firmas por bienes de capital tampoco reaccionará rápido, "durante el auge, al amparo de los beneficios tributarios y la apreciación de la moneda, la economía disfrutó un auge de inversión que mejoró su productividad y amplió su potencial. Sin embargo, debido al exceso de capacidad ociosa generado por el descenso de la producción durante la recesión, la inversión en planta y equipo tardará en reaccionar", apunta.

En cuanto al comportamiento del dólar, Carlos Fernando Torres, director de estudios económicos de Asesores en Valores, señala: "El fenómeno de debilitamiento del dólar a nivel global continuará en 2010 y los altos niveles de dólares que inundan las economías continuarán direccionando los flujos hacia las economías emergentes. El debilitamiento de la moneda estadounidense continuará, como consecuencia del fortalecimiento de esa economía y de las expectativas positivas que se tienen a futuro".

Por su parte, Arnoldo Casas, director de investigaciones económicas de Profesionales de Bolsa, resalta que 2010 será un año de alta volatilidad para el dólar, "derivada de una posible corrección en los precios de los activos en los mercados internacionales y del ruido electoral colombiano".

La economía colombiana tardará al menos dos años en recuperar una senda de crecimiento robusto y el desempleo, con seguridad, continuará resistiéndose a ceder, dadas las condiciones del mercado laboral actual. Sin embargo, los mercados financieros continuarán mostrando interesantes comportamientos, convirtiéndose en una fuente de inversión interesante mientras pasa el insulso 2010.

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