2001, año de la inversión

| 2/2/2001 12:00:00 AM

2001, año de la inversión

Colombia va cumpliendo sus compromisos con el FMI y el 2001 arranca con buenas señales. El futuro podría ser mucho mejor, pero también mucho peor, dependiendo del gasto público y la inversión.

El año 2000 terminó bien en el campo económico para el gobierno. Las metas cuantitativas acordadas con el FMI, que son la vara con la cual se mide el desempeño, se cumplieron. La economía creció muy cerca del 3% previsto y el Banco Mundial está a punto de otorgar su aval para una emisión de bonos colombianos en el exterior por US$1.300 millones, un hecho crucial porque, independientemente de lo que pueda pasar en los mercados externos, le garantizaría al gobierno el financiamiento externo de este año. El año 2001 empieza por el lado positivo, con un escenario básico que, si bien no es excelente, se parece al que acaba de terminar. Tras dos años de una economía que se movió como montaña rusa, esta es una buena noticia para los empresarios.

Ese es el escenario base. Las cosas podrían ponerse mucho peor si las noticias sobre ciertas variables decisivas son muy malas, por ejemplo, si ocurre una caída severa de la economía de Estados Unidos o si hay un derrumbe de los precios del petróleo. También podrían ponerse mucho mejor, si los colombianos aprovecháramos este año para tomar iniciativas contundentes en dos campos, el manejo del gasto público y el empuje de la inversión privada. Los mercados internacionales están pendientes de la marcha de la situación en Colombia, tanto en lo político como en lo económico. Existe la percepción de que este es un año crítico, en el cual el escenario podría mejorar mucho o empeorar mucho. La balanza se inclinaría, sin duda, hacia el lado positivo, si la sociedad colombiana expresara una visión del futuro económico de su país y comenzara a avanzar hacia ella.



Para el gobierno, la tarea es acelerar el avance hacia un modelo viable de manejo fiscal de largo plazo. Para los empresarios, el objetivo debe ser desarrollar un plan de inversiones destinado a revitalizar la base productiva de este país. Hoy más que nunca, el futuro económico de Colombia depende de aquellos que manejan las decisiones de inversión productiva.



Buen comienzo de año



La aprobación de leyes necesarias para ajustar la economía es uno de los hechos más importantes en años. El gobierno sacó adelante a finales del año pasado su reforma tributaria, que (si bien crea numerosos incentivos perversos a la actividad) producirá los recursos necesarios para pasar el 2001. También logró que la reforma constitucional a las transferencias territoriales pasara en primera vuelta. Y concretó la expedición de la ley de racionalización del gasto territorial, por medio de la cual harán importantes recortes de gasto en las regiones. El gran lunar es la reforma pensional, que se quedó entre el tintero. Acaba de culminar la negociación con el FMI para concertar las metas macro del año, que quedarán consignadas en la Carta de Intención. Las objeciones del Fondo y la razón de la demora en la negociación no fue el año 2001, sino las perspectivas de las finanzas públicas en el mediano plazo. Si no se hace la reforma pensional, el gobierno en unos años no tendrá cómo cubrir sus gastos. Los recursos de la economía tendrían que ser utilizados para financiar al gobierno, sin espacio para el sector privado. Sacar adelante la reforma pensional en este año hace parte esencial del compromiso del gobierno con el FMI. Esa entidad será estricta exigiendo resultados.



En principio, la macro cuadra en este año y podemos esperar pocos sobresaltos. El gran elemento nuevo es el comienzo del final del gobierno Pastrana y el arranque de la campaña presidencial del 2002. Se abre una nueva etapa en el debate económico, en la cual aumentará la prioridad de las decisiones de largo plazo.



Lo externo:

Estados Unidos y petróleo



El escenario base es positivo, pero hay flancos vulnerables, internos y externos. Entre los externos, está la reducción del crecimiento en Estados Unidos. Por el momento, esa economía se ve sana, con un crecimiento previsto para 2001 de entre 2,5% y 3,1%. Es inferior en dos puntos al del 2001, pero es bueno para un país como Estados Unidos.



Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, no vaciló en reducir la tasa de interés en 50 puntos básicos a comienzos de este año y ha anunciado que seguirá haciendo lo que sea necesario para evitar un "aterrizaje forzoso". Su posición es avalada por la Administración Bush, que está considerando una reducción de impuestos para compensar la pérdida de riqueza que produjo el desplome de las acciones. ¿Cuál es el problema? El rezago con que actúan las medidas. La reducción de los intereses solo se sentirá dentro de unos meses, entre tanto, las condiciones de la economía de Estados Unidos estarán determinadas por las alzas de las tasas de interés del año 2000. Se espera una reducción del crecimiento del consumo de las empresas y los hogares de 5,3% a 3%.



Esto se explica porque las acciones, mediante el efecto riqueza, venían jugado un papel muy importante en la determinación de la demanda. Se estima que el desplome de las bolsas produjo una pérdida de riqueza de US$2,5 billones entre marzo y diciembre del año 2000, equivalente a una cuarta parte del PIB de Estados Unidos.



Una de las vías por las cuales se podría transmitir a Colombia el menor crecimiento de la economía estadounidense es el comercio. El 50,3% de las exportaciones colombianas tienen como destino Estados Unidos. De este total, el 69% son materias primas y el resto, exportaciones no tradicionales. Tanto los commodities (petróleo, café, aceite de palma, etc.) como los productos industriales colombianos podrían verse afectados por la caída de la demanda.



Por el lado positivo, habría que mencionar un efecto adicional para las exportaciones de Colombia. Una economía estadounidense más débil implica un dólar también más débil y una salida de capitales desde Estados Unidos a otras regiones, en busca de rentabilidad. De hecho, desde noviembre del 2000 el dólar se ha devaluado frente al euro en más de un 15%. Si esta tendencia de revaluación del euro se mantiene, los exportadores de países atados al dólar, como Colombia se beneficiarían en los mercados europeos.



El petróleo, por su lado, es el talón de Aquiles de la economía colombiana en el presente. En el año 2000, si las metas fiscales se cumplieron fue gracias a los inesperados ingresos del petróleo. El sostenimiento del precio del crudo depende de que tenga éxito el recorte en la producción que realizan la OPEP y Arabia Saudita, en particular. Si el precio del petróleo cayera de nuevo por debajo de US$26,5 por barril, Colombia se vería en serios problemas para cumplir sus metas y asegurar el financiamiento.



Lo interno:

la inversión




En el frente interno, las dos grandes preocupaciones son el escaso margen de maniobra con que cuentan las autoridades económicas para ajustar la macroeconomía ante cualquier eventualidad y el efecto del proceso de paz sobre la inversión.



El acuerdo con el FMI prevé un déficit fiscal consolidado de -2,8% del PIB para el 2001. Si por algún motivo, los ingresos llegaran a ser inferiores a los proyectados, ya sea porque el crecimiento económico es inferior al 3,8% previsto por el gobierno o porque el precio del petróleo es inferior a los US$26,5 por barril, el gobierno solo tendría dos alternativas: recortar gasto de donde pueda o incumplirle al FMI.



Debería hacer lo primero. Si optara por lo segundo, tendría que salir a captar recursos en el mercado interno mediante mayor emisión de TES. Si la economía crece como se prevé, esta posición del gobierno podría no solo presionar los intereses, sino generarle un "crowding out" al sector privado.



Una situación similar podría presentarse si por algún motivo falla la financiación externa. Aunque está prácticamente asegurado el aval del Banco Mundial, todavía falta la aprobación por parte del Directorio del Banco. Además, para asegurar el éxito de la colocación de los bonos es imperativo que toda la emisión sea calificada como grado de inversión para que la puedan adquirir inversionistas institucionales.



En el acuerdo con el FMI está prevista una inflación de 8% en el el 2000. El FMI insistió en que si se presenta una desviación importante frente a esta meta, el Banco de la República deberá informarle sobre la política que adopte. Esto con el fin de coordinar el mantenimiento del esquema de inflation targeting.



Por último, está el proceso de paz. Desde la perspectiva macro, con algunas salvedades, las condiciones están dadas para que la economía arranque en serio. Sin embargo, desde el punto de vista de la inversión no solo se requieren condiciones favorables en lo macro sino también en lo político y lo social.



Aquí surge la encrucijada. Sin inversión no puede haber crecimiento. El proceso de paz juega un papel determinante en la confianza de los inversionistas. Si este sigue con los altibajos que ha presentado hasta ahora, la decisión de invertir en Colombia se vuelve muy difícil. Pero, por otro lado, los empresarios de Colombia tienen que asumir las circunstancias del país en el cual viven. Seguir posponiendo las decisiones de inversión para cuando Colombia sea un país como todos los demás es una posición poco realista. Los niveles de utilización de la capacidad instalada en la industria se aproximaron durante el año 2000 a sus máximos históricos, como lo indican tanto la encuesta de Fedesarrollo (71%) como la de la Andi (76%). La base productiva colombiana está reclamando a gritos una renovación, pues la inversión privada está hoy en los mismos niveles en que se encontraba en 1994. Tomar la decisión de invertir en el país va a ser difícil. Pero, en los términos más simples: ¿qué es primero, el huevo o la gallina? Si no somos los colombianos los que empezamos a creer y a construir el país, ¿cómo podemos pretender que llegue la inversión extranjera? El país necesita tomar impulso para un crecimiento que vaya mucho más allá de los siguientes 12 meses. La inversión es el núcleo del problema. El gobierno tiene una responsabilidad enorme, pero el verdadero reto es para los empresarios.





El Acuerdo con el FMI en síntesis



Establece un mecanismo de operación del "inflation targeting". Si la inflación supera las metas establecidas, el Banco de la República debe informar al FMI sobre las decisiones de política adoptadas.



El gobierno se compromete a no exacerbar el mercado de crédito interno con nuevas emisiones de TES. Esto con el fin de evitar el "crowding out" del sector privado.



Para finales del 2001 ya no debe existir la banca pública. El gobierno debe haberla privatizado o cerrado.



Se acordó un precio para el petróleo de US$26,5 por barril. Si el precio es superior, el gobierno se compromete a ahorrar el excedente. Si el precio es inferior, el gobierno debe ajustar los gastos.



En marzo



Presentación de los términos de la Comisión que estudiará la estructura de las finanzas públicas en Colombia.



Presentación del plan de reestructuración del Estado.



En junio

Presentación de la reforma a la ley 60, necesaria para complementar el acto legislativo.



Presentación de la reforma pensional.



Marco regulatorio de la titularización de la cartera hipotecaria.



En septiembre

Ley de responsabilidad fiscal.



Para el 2002

El sector financiero debe estar cumpliendo con todos los estándares internacionales.



El régimen cambiario colombiano deberá adecuarse a las normas que establece el artículo 8, secciones 2, 3 y 4 del IMF Articles of Agreement.
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