Opinión

  • | 2011/04/13 09:15

    Y ahora que no tengo trabajo, ¿quién soy?

    Cuando se le pregunta a alguien “quien eres”, muchas personas contestan lo que hacen, tienen, su estado civil o sus estudios. ¿Qué hacer cuándo se pierde un puesto?La opinión de Martha Escamilla R.

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Hace poco la tía de una amiga se jubilo después de haber trabajado 30 anos como enfermera. Estábamos en una comida y una persona que no la conocía le pregunto “¿Y tu que haces?”, ella iba a contestar, pero puede ver como las palabras se le enredaron en la punta de la lengua, nos miro y dijo; “bueno soy enfermera, pero ya no lo soy o si?, mejor dicho soy una enfermera jubilada”. Fue como que al no tener ya su trabajo, ya no sabia quien era y es que en nuestra cultura esta implícita la conexión entre nuestra identidad y el trabajo y esto tiene un impacto negativo en la autoestima de la persona, especialmente si se jubila o pierde su trabajo.

Tal vez ha observado que en algunas reuniones las conversaciones giran en torno a lo que se hace y se tiene. Cuando se le pregunta a alguien “quien eres”, muchas personas contestan lo que hacen, tienen, su estado civil, estudios, etc. Hay bienes o actividades que dan estatus otros lo quitan. Es como si hubiera un patrón de lo que se espera que cada uno deba tener, como la propaganda que ofrece “ carro, casa y beca” y esta es la lista que entregan de ellos mismos. Unos a otros se comparan mentalmente con lo que han logrado, con lo que tienen o donde deberían estar y las personas que no están al mismo nivel, se sienten disminuidas. Es como si dijeran: “si no produzco o no tengo entonces no soy”.

Cuando la persona crea su identidad con base en su trabajo, en la empresa donde labora, en el cargo que ocupa, en el éxito o reconocimiento que tiene, es muy dañino, pues su autoestima depende de ello para ser alguien. En el momento en que se queda sin trabajo o por cuidar a sus hijos deja de trabajar temporalmente, o si el hombre es quien asume las funciones del hogar, mientras la mujer trabaja o si se tiene una quiebra económica, siente que no vale lo suficiente y esto lo puede llevar a una depresión severa. En el último año hemos visto que muchas personas ante un fracaso, pérdida de trabajo o quiebra económica han entrado en depresión y se han quitado la vida.

Aún cuando es normal y sano experimentar dolor cuando tiene una pérdida o cuando algún aspecto de su vida termina, pero no es sano creer que “sin bienes o estatus” no es valioso como persona o que estas cosas definen quien es. El individuo o la persona no puede ser el trabajo que ejecuta. Debe haber un limite que diferencie entre lo que es y su trabajo. Cabe aclarar que no tener trabajo es una experiencia muy dura y más si se tiene una familia que mantener, si llegan las cuentas y no hay con que pagarlas, esto es muy estresante, agregándole que pasan los días y no se recibe alguna llamada de oferta de trabajo. Es una situación complicada, pero el trabajo no puede definir quien es usted, su valía, ni su esencia.

Es aconsejable que este momento difícil, se aproveche para crecer y tener autoconsciencia de quién es realmente, qué cosas tienen valor, descubriendo aspectos mas profundos de sí mismos, sin que se detenga en lo superficial, en el contexto de un título, una posición, un salario, ó una empresa que lo definan.

Quiero compartir con ustedes un poema de Oriah Mountain Dreamer, que precisamente escribió, después de ir a una fiesta y escuchar las preguntas usuales como: qué haces, cómo conoces a la dueña de la casa, dónde estudiaste, dónde vives…..


La Invitación
No me interesa lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo de tu corazón.
No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer como un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa cuáles planetas están en armonía con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu pesadumbre,
si las traiciones de la vida te han abierto,
o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro.
Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya,
si puedes bailar con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos,
sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas,
o que recordemos las limitaciones de los seres humanos.
No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera.
Quiero saber si decepcionas a otros para serte fiel a ti mismo,
si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable.
Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea bella todos los días,
y si puedes originar tu vida desde su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío,
y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna "¡Sí!"
No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación,
cansado y golpeado hasta los huesos,
y hacer lo que se tiene que hacer por los niños.
No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí.
Quiero saber si te pararás en el centro del fuego conmigo sin rehuir.
No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo,
y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en los momentos vacíos.

-Oriah Mountain Dreamer

! Ánimo estás haciendo lo mas difícil, aprender a esperar… espero puedas hacerte buena compañía ¡


Psicologa Especializada en Trauma . Hipnoterapeuta
www.traumatreatments.com

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