Opinión

  • | 2008/08/01 00:00

    ¿Why colombians buy?

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Haciendo un parafraseo al libro “Why we buy?” de Paco Underhill, quien visitará a Colombia en próximos días invitado entre otros por la revista Dinero, he intentado recopilar algunas reflexiones que nos acerquen a contestar esta pregunta para ponernos tono con la conferencia, y con las grandes dificultades que los consumidores hemos tenido en este triste semestre, lleno de inflación, revaluación y escases de productos. Pero igual, el consumidor colombiano ha encontrado formas de ajustarse.

¿DÓNDE COMPRAMOS?
Los colombianos compramos donde nos quede más cómodo y con más facilidades, lo cual no necesariamente significa que sea el sitio de mejor precio. 

Siempre hemos sido compradores de la tienda de barrios, o los formatos de conveniencia cercanos a la casa, y por esto muchas de las grandes cadenas han lanzado nuevos formatos (o han comprado marcas existentes) que permitan estar más cerca del consumidor, sobretodo en las llamadas ciudades intermedias. Esta tendencia “cómoda” del colombiano no sólo se nota en la cercanía a la tienda o la droguería de don Pedro, sino en su servicio de domicilio y comienza a mostrarse mucho más tecnificado en las ventas por catálogo y multinivel.

Compramos lo que necesitamos donde nos lo venda fácil y rápido, y por esto es que resulta incomprensible que aprovechando este comportamiento para cobrar por el parqueadero a los compradores, o bien que no se hayan formalizado los llamados centros comerciales de cielo abierto.

Esta pereza de compra que nos caracteriza, tiene un impacto claro: pagamos más caro. Sin lugar a dudas, los productos en los hipermercados son cerca de un 10% más baratos que la tienda de barrio, pero la distancia afecta la decisión, y esto deja ver que cuando el colombiano tenga más confianza en uso de internet para hacer compras, los hipermercados terminarán de desplazar los pequeños formatos que siempre nos han acompañado. Mientras tanto la expansión de los centros comerciales, perfecciona la venta de moda en almacenes especializados.

La respuesta simple, compramos donde nos esforcemos menos, sin importar que pagamos más.

¿CUANDO COMPRAMOS?
Los hogares colombianos viven en un ciclo muy claro de consumo, marcado por las temporadas escolares, las promociones de las cadenas y la navidad; algunos factores culturales marcan en ciertas ciudades con mucha fuerza algunos consumos como el pescado en semana santa o la venta de licor en los carnavales.

Lo mismo ha ocurrido en 2.008, pese que algunos comiencen a prender las alarmas sobre la reducción de las ventas de la industria. Sin duda este año esta lleno de efectos inflacionarios y problemas de revaluación, pero aún la confianza del consumidor es positiva y se dan grandes oportunidades sobre todo en la compra de electrodomésticos y vehículos.

Es importante comprender que es el segundo semestre es cuando el mercado se reactiva, porque en los primeros meses del año la primera temporada escolar y el aumento de precios de cambio de año reducen seriamente la capacidad de compra; y más este año donde el segundo semestre viene acompañado de la entrada de nuevas marcas de moda y de almacenes y restaurantes. Esperemos, que el segundo semestre comienza con el agosto de los comerciantes.

COMPRAMOS PORQUE TOCA
Cuando hacemos una compra siempre estamos condicionados a tres situaciones: la necesidad de comprarlo, la capacidad de pago y a la oportunidad de adquirirlo. Algunas veces vamos por la calle y el olor del pan caliente nos hace ir a comprarlo inmediatamente siempre y cuando tengamos el dinero para pagarlo. Estas tres situaciones son hábilmente manejadas por las empresas con Publicidad, Precio y Distribución.

Los colombianos mayormente por necesidad, porque somos un país con serios problemas de capacidad de compra y la mayoría de los bienes que compramos son realmente fundamentales en nuestra vida, como los alimentos y los gastos de vivienda y salud; pero curiosamente esto tiene claras tendencias y perfiles según la ciudad

A la pregunta “¿por qué compró lo último que compro?, el 63% de los encuestados contestó que lo hizo por necesidad, un 26% por gusto y un 11% por otras razones; llama la atención que la brecha entre las dos razones principales de compra es mucho menor en Cúcuta y mayor en Barranquilla; igualmente las ciudades con poblaciones menores a un millón de habitantes son más dadas a la compra por gusto y la necesidad tienen un mejor peso. Esto lo que demuestra dos cosas: que las ciudades grandes tiene más pobreza y que en las ciudades pequeñas existe una mayor libertad de compra.

La razón de compra es quizá uno de los factores fundamentales buscados por el mercadeo, porque responde cual de las tres situaciones primó y que estrategia causó la decisión, y esto siginifca que el producto cumple o no con su promesa de satisfacción al cliente. Si usted es consumidor, pregúntese por qué compro lo que último que compro, y si es empresario, intente saber porque su comprador compró su producto. La respuesta es simple, pero muy importante: los colombianos compramos por necesidad, pero no todo.

¿COMPRAMOS LO QUE ES?
Esta semana el DANE publicó la encuesta de comercio minorista y ocurrió lo esperado y lo no esperado. Inicialmente se evidenció que el consumo de alimentos dejo de crecer, y por el contrario en los 4 primeros meses tuvo un leve descenso del -0,82% (pese a que la inflación de alimentos para ese mismo periodo fue de 9,74%), acompañado de la moda y las cosas de uso doméstico en el hogar.

El resto creció. Es ilógico pero creció. Mientras dejamos de comprar comida (lo que no significa que dejamos de comer), si compramos carros, licores y cigarrillos; inclusive el crecimiento de ventas de computadores y muebles de oficina ya supera el 35% acumulado anual, lo que indica cada días más que nos gusta estrenar oficina y el computador ya es un electrodoméstico.

Esto nos pone a pensar: ¿Por qué compramos cosas suntuarias y dejamos de comprar alimentos?, inicialmente hay que decir las cosas como son: seguimos comprando alimentos, lo que ocurre es que ante el choque de precios ha comenzado una fuerte sustitución de productos alimenticios; segundo hay que afirmar que otras cosas están más baratas, ¿cómo no comprar nuevos computadores, si hoy podemos comprar un computador 10 veces superior a uno de hace 10 años, pagando la mitad del precio?. Finalmente cabe considerar que lo ocurre es que a mayores precios menos compras, como se aprecia en la gráfica, pero aún no hay de que preocuparse, ya que el crecimiento de ventas aún muestra una economía dinámica pese al choque de precios, que nos limita a comprar las frutas y verduras que queremos, y no nos deja usar el carro para todo lo que queramos. Entonces la pregunta queda, ¿compramos lo que es o lo que los precios nos dejan?

EL CONSUMO SE AJUSTA
El DANE confirmó que el consumo de hogares creció un 1,6% en el primer trimestre y un 3,9% en un año. Cifra muy buena para las proyecciones de algunos.

El consumidor colombiano soportó muy bien el crecimiento de la inflación hasta finales de 2.007, pero la continua alza de los precios de los productos básicos, causaron que los hogares comenzarán a darle mayor prioridad a lo necesario, pero cometiendo muchas irracionalidades que movieron sectores inesperados como consecuencia de las decisiones de compra.

Por ejemplo, en el primer trimestre de 2.008 el consumo de moda creció 3,5%, lo cual no lo explica la temporada escolar en su totalidad, ya que se compara el primer trimestre de año que es escolar y el último del año que es navidad, por esto es claro que el consumo de moda ha crecido de manera importante pese al efecto revaluación en el sector; otro caso es el de los muebles de hogar que en este trimestre crecieron un 3,9%; mientras tanto el consumo de alimentos creció 1,5%, siendo esto muy cercano a su promedio, porque su consumo se refiere a la cantidad de comida que requieren los hogares y por esto el mercado crece igual que la población.

El consumo comienza a ajustarse, y no sólo por el lado del gasto y la contracción de la capacidad de compra sino del crédito, porque comienza a verse una cartera vencida en crecimiento ante los cambios de las tasas de interés de este año. Entonces, las cosas comienzan a retornar a su flujo normal: los consumidores son más racionales en el gasto, pese a las tentaciones que las grandes cadenas les plantean con los bajos precios de los productos importados.

 


* Presidente de Raddar
colombiador.blogspot.com
camiloherrera@raddar.net

 

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