Opinión

  • | 2011/06/06 09:35

    Vientos de cambio

    La caída del Director del Fondo Monetario Internacional Domique Strauss-Kahn volvió a poner sobre la mesa la asimetría que existe en el poder de decisión en los organismos internacionales entre los países emergentes y las economías desarrolladas. La opinión de Juan Eduardo Zuluaga.

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La caída repentina del Director del Fondo Monetario Internacional Domique Strauss-Kahn de su cargo como consecuencia del escándalo judicial en que se ha visto envuelto volvió a poner sobre la mesa la asimetría que existe en el poder de decisión en los organismos internacionales entre los países emergentes y las economías desarrolladas.

 

Desde hace un tiempo, las economías emergentes más grandes vienen planteando con éxito la inequidad de un sistema donde hasta antes de la última capitalización del FMI el poder de voto de Brazil era sustancialmente inferior al de Bélgica. Esta situación, que era producto del mapa geopolítico de la posguerra, se tornó cada vez más insostenible especialmente después de la crisis financiera donde se evidenció que una gran parte de las economías desarrolladas tienen fundamentos macroeconómicos débiles que van a gravitar sobre su capacidad de crecimiento de cara al futuro. Aunque en el último incremento de capital aprobado para el FMI aumentó la participación de los países emergentes en el poder de voto del 39,4% al 44,7%, todavía siguen existiendo diferencias entre el tamaño de sus economías y el grado de injerencia que tienen en las entidades.

 

Uno de los principios que hoy se están cuestionando es el arreglo político que existe entre los Estados Unidos y Europa donde los primeros designan al presidente del Banco Mundial y los segundos al director del FMI. En este momento, los países europeos han lanzado la candidatura de la Ministra Francesa de Finanzas Christine Lagarde como posible sucesora de Strauss-Kan a la jefatura del FMI. De forma simultánea, los países emergentes han lanzado otros candidatos cuestionando el principio de que la jefatura del FMI tiene que ser para un Europeo. Aunque la probabilidad de que un candidato diferente a la Ministra Lagard llegue a la jefatura del FMI es relativamente baja en la actualidad, entre otras razones por la falta de cohesión política de los países emergentes y la cohesión de los europeos, están sucediendo varios fenómenos interesantes en esta elección de cara al futuro.

 

El primero es que los países emergentes han presentado candidatos fuertes como por ejemplo la opción presentada por el gobierno mexicano quien ha lanzado la candidatura del Presidente del Banco Central de México, Agustin Carstens. El Doctor Carstens cuenta con credenciales académicas impecables y una trayectoria profesional muy sólida en economía que incluye entre otros el haber trabajado en el FMI. Esta situación contrasta con la candidata europea, a la cual se le reconoce de sobra sus capacidades intelectuales y habilidad política, sin embargo su sobresaliente trayectoria profesional está más ligada al campo del derecho. Segundo, es interesante ver como la misma Ministra Lagarde, a pesar de contar con el apoyo de la eurozona, ha tenido que ofrecer más protagonismo a los países emergentes en el manejo de la institución hacia el futuro con el objeto de lograr el apoyo suficiente para respaldar su elección, lo cual es un reconocimiento del cambio que se está presentando.

 

Los argumentos para mantener el equilibrio actual son cada vez mas débiles y ligados a temas coyunturales. Por ejemplo, se ha sostenido que al estar centrada la crisis económica actual en el área del euro, hace mas sentido tener un Europeo comandando la institución. Obviamente este argumento hace sonreír a muchos que se imaginan si se hubiera podido sostener lo mismo cuando la crisis era en América Latina o en Asia. Al final lo más importante es que este proceso está empezando a cuestionar algunos de los acuerdos políticos que en el pasado parecían intocables. Si bien a la luz de los acontecimientos actuales es difícil pensar que el director del FMI provenga de un país emergente, las tendencias que se están dando no hacen difícil que este escenario se presente en el futuro próximo.

 

Es muy importante tener en cuenta que mas allá del manejo de la crisis que se está presentando en la eurozona el verdadero reto que hoy enfrenta el FMI, y en general la comunidad internacional, es la creación de un ordenamiento económico que disminuya los desequilibrios macroeconómicos que se están presentado entre los principales bloques económicos y las consecuencias políticas de estos. La frase que acuñó el Ministro de finanzas de Brazil Guido Mantega describiendo la situación actual como una “Guerra Internacional de Monedas” es un recordatorio del tipo de tensiones y retos que tendrá que entrar a manejar el nuevo Director del FMI.

 
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