Opinión

  • | 2006/08/22 00:00

    Tranquilidad financiera

    Ricardo Durán, analista de Intervalores, sostiene que la semana pasada terminó bien para los activos financieros y que esta semana habrá cifras positivas para el mundo emergente.

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La semana anterior el mundo industrializado y la comunidad emergente recibieron excelentes noticias pues la inflación de julio de los países ricos mostró sorprendentes tendencias bajistas en Estados Unidos y en la zona del euro no obstante los elevados precios del petróleo, el gas y la gasolina.

En el Tío Sam se presentó una deflación (inflación negativa) en los precios al productor y en los precios al consumidor la lectura de los precios estructurales se situó por debajo del 0.3% por primera vez en los últimos 5 meses. En Europa, la inflación mensual de julio también fue negativa, de manera que el acumulado anual pasó de 2.5% a 2.4% con una tímida convergencia hacia la meta del 2%.

Lo positivo de esta situación es que las cifras le dieron un sonoro espaldarazo a la política monetaria de las dos potencias: la pausa que hizo la FED (banco central de Estados Unidos) el 8 de agosto en el ciclo alcista de la tasa de intervención fue plenamente avalada por el comportamiento de los precios, así como también rindieron sus frutos los incrementos decretados por el Banco Central Europeo (BCE) desde noviembre de 2005.

Para los países emergentes la semana también fue buena, pues la reducción del brote inflacionario americano le da piso a la tesis según la cual la FED ya no haría más incrementos en las tasas de intervención. De hecho, la probabilidad de un incremento adicional pasó del 80% al 40% una vez se conoció la inflación de julio, con la consecuente reducción en las primas de riesgo emergente y la valorización de sus bonos externos.

Bajo esta atmósfera optimista las autoridades colombianas también le dieron buenas noticias al mercado. De un lado, el gobierno anunció que en lo que resta del año habrá menor oferta de TES, pues evidentemente las colocaciones en las subastas primarias del primer semestre permiten gran holgura en el cierre del año. Del otro, la junta directiva del Banco de la República aumentó las tasas de interés de intervención 25 puntos básicos al 6.75%, en línea con las expectativas del mercado.

Así, Gobierno y Emisor dieron señales de tranquilidad financiera. Crédito Público se puede dar el lujo de no hacer subasta de TES en lo que resta de agosto y va a hacer una y no dos subastas mensuales hasta diciembre. Por su parte, el Banco de la República se anotó un éxito similar al de la FED y del BCE: la elevada inflación de julio demostró el gran atino que tuvo el Emisor al haber comenzado su ciclo alcista desde abril. Todo sumado, creemos que la semana terminó muy bien para los activos financieros y que del 22 al 25 de agosto vamos a vivir un período similar.

Lo que viene
Esta semana veremos cifras positivas para el mundo emergente: profundización en la desaceleración de la vivienda americana, debilidad adicional en la industria y flaqueza en el consumo por el languidecimiento esperado en los pedidos de bienes durables. Como quien dice, más evidencia sobre el enfriamiento de la economía, pero con una inflación que domó su rebeldía y que probablemente no exigirá incrementos adicionales en las tasas de interés de intervención.

En una sola palabra, esta semana y los próximos meses es muy factible que veamos la curva de rendimientos de Estados Unidos con una forma invertida (mayores tasas de interés a corto plazo que a largo plazo), bien sea porque el mercado anticipa una futura reducción en la inflación que parece estar cogiendo forma, o porque el mercado renta fija comience a anticipar una recesión futura en Estados Unidos.

En cualquiera de los dos casos, la situación es favorable para la renta fija emergente, aunque puede generar algunas angustias sobre los mercados de acciones. Este contexto global de curva invertida, junto con los buenos números que se esperan de Brasil, acompañadas de las declaraciones que emitan los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Colombia, hacen de esta una buena semana para la deuda pública local.

Nos parece de gran importancia destacar que por primera vez desde la crisis de 1998 y 1999, Colombia puede navegar por las agitadas aguas del mercado internacional sin el flotador que representaba el acuerdo stand by suscrito con el FMI, cuya justificación desapareció desde el momento en que las exportaciones y las reservas internacionales alcanzaron máximos históricos y desde que los indicadores de deuda mejoraron a unos niveles acordes con los mínimos históricos que registraron las prima de riesgo de Colombia y de muchos otros países emergentes.


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