Opinión

  • | 2008/03/12 00:00

    Situación actual de los productos básicos y visión general del mercado de café

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Quisiera en primer lugar reflexionar sobre la evolución del comercio de productos básicos, los cambios que vienen registrándose en la economía mundial y como es lógico, examinar el mercado cafetero.

La demanda mundial de alimentos viene creciendo en forma acelerada y se cree que en el año 2050 será el doble de la de hoy (1). Esto se debe fundamentalmente al crecimiento de la población en los países en desarrollo, acompañado por el incremento en los ingresos. La demanda de alimentos, metales y combustibles ha llegado a niveles tales que en ciertos casos se registran serias dificultades de abastecimiento. Ya no se puede hablar de los ríos de leche o las montañas de mantequilla. El costo de los alimentos aumentó en un 50% en los últimos cinco años y podría subir 35% en los próximos dos años. Por otra parte, se observa cómo en forma creciente algunos productos agrícolas se utilizan como materia prima de biocombustibles.

Los productores enfrentan la necesidad de duplicar su producción, pero escasean en forma alarmante los recursos disponibles para ello, tales como tierra arable y agua. Además, el espectro de los cambios de clima y continuada ocurrencia de fenómenos como heladas o sequías, agregan limitaciones y de seguro tendrán un impacto negativo en los países en desarrollo.

El aumento en la demanda de productos agrícolas ha dado lugar a alzas de precios a niveles históricos en algunos casos y si bien esto significa nuevas oportunidades para los productores, también coloca a mucha gente en riesgo de seguridad alimentaria. Los productos básicos han experimentado siempre ciclos de alzas y bajas, pero desde el inicio del milenio asistimos a un prolongado período de constante alza.

Según varios economistas, estamos ante un cambio fundamental en la estructura de la economía en buena parte motivado por el acelerado crecimiento que experimentan naciones como China, India, Rusia y Arabia Saudita, entre otras. La desaceleración de la economía de Estados Unidos hace plantear la pregunta sobre cuál será el impacto en la demanda de productos básicos. Muchos analistas coinciden en afirmar que la demanda mundial continuará siendo muy dinámica y que los precios altos se mantendrán, toda vez que esa demanda se registra fuera de Estados Unidos.

Esto se ilustra claramente con el caso de China que construye fábricas, carreteras, edificios y produce en forma creciente todo tipo de bienes destinados al consumidor urbano. Hoy en día hay en China 7.000 siderúrgicas (el doble del 2002) y está consumiendo 7,5 millones de barriles de petróleo diarios (en 2003 eran 5,5 millones). En el incremento de la demanda de metales registrada en los últimos cinco años, China es responsable por el 64% del aumento en la demanda de cobre, 70% en la de aluminio y 82% en la de zinc, productos vitales en el proceso de industrialización (2).

En el año 2007 la economía China creció más del 10% mientras que la estadounidense tan sólo alcanzó el 2,5%. Todo este proceso requiere energía y de allí la sed de petróleo, que en la medida en que su precio continúa alcanzando niveles históricos, precipita la búsqueda de alternativas como los biocombustibles. Estados Unidos y Brasil se han constituido en los líderes en este campo y en el primer caso se observa un gran crecimiento en la producción de etanol a base de maíz y en el segundo a base de caña de azúcar, lo cual ha dado lugar a un alza de precios. Además, como el maíz se utiliza en la alimentación de animales, los precios de la carne y la leche también han subido y lo mismo ha ocurrido con otros granos cuya producción ha sido sustituida por maíz. Es decir, se ha planteado una competencia entre producir comida y generar energía.

Como consecuencia de todo este desarrollo se observa una mayor volatilidad en los precios de los productos básicos lo cual afecta de manera especial a los países en desarrollo altamente dependientes de dichos productos. Cerca de dos billones de personas en el mundo viven del cultivo de productos agrícolas y 95 países en desarrollo perciben al menos la mitad del valor de sus exportaciones de la venta de productos básicos (3).

En la medida en que el comercio de productos básicos carezca de controles o mecanismos regulatorios, esa volatilidad se exacerba con fuertes alzas y bajas en cortos períodos. En los países productores que cuentan con débiles instituciones de apoyo y escasos recursos para compensar las pérdidas, el impacto es mayor. Sólo en aquellos casos en que Fondos de Estabilización han logrado defender el ingreso del productor, ha sido posible contrarrestar los efectos de esa volatilidad (4).

En la reciente crisis del café, que se extendió desde el 2000 hasta comienzos del 2005, los bajos ingresos recibidos por más de 120 millones de cultivadores causaron un impacto social y económico muy negativo. El total del valor de las exportaciones de café cayó de un promedio de 10-12 billones de dólares anuales a 5,5 billones de dólares.

El pronunciado incremento en los precios de productos básicos que se observa desde el inicio de los años 2000, liderado por los metales básicos ha traído consigo mayores niveles de volatilidad. Al analizar
la evolución de precios y su tendencia alcista, es preciso tener en cuenta la influencia de dos factores de significativa importancia para los países en desarrollo exportadores de materias primas.

– La depreciación del dólar de los Estados Unidos
– El alza de los precios del petróleo

En el caso del dólar, moneda de referencia en el comercio de gran mayoría de productos y base de las reservas de muchos países, su pérdida de valor ha reducido una buena porción de la recuperación obtenida, pues el valor que se recibe en moneda nacional disminuye en términos reales. Así por ejemplo en el caso de Brasil, quien es no sólamente el primer exportador mundial de café sino también de gran relevancia en el comercio agroindustrial, en los últimos cinco años su moneda se ha apreciado en un 35% frente al dólar, en Colombia, 27%, en India, 10%, en Uganda, 12%.

Una inquietud que surge respecto al pronunciado incremento de precios de ciertos productos, sin que haya cambios en los fundamentales que impliquen tal resultado, es probablemente que el repunte de precios y la liquidez e intervención de los Fondos de Inversión están inflando el valor del producto básico para compensar la depreciación de la moneda en que se transa.

En el caso del café, después de la crisis y la natural corrección en la producción (mermas importantes en Brasil, África y Centro América) se ha registrado en los últimos tres años un equilibrio entre oferta y demanda con un consumo dinámico y que crece a un ritmo cercano al 2% anual. El suministro ha sido constante y se observan cifras récord de exportación. En el curso de los últimos doce meses, el precio indicativo de la OIC pasó de US$1,04 a US$1,38 equivalente a 32,7%, y esto sin que hayan ocurrido cambios drásticos en los fundamentales.

El alza en los precios del petróleo es otro factor adverso. Los precios de los fertilizantes se han duplicado en los últimos dos años y lo mismo ha ocurrido con los fletes y otros costos inherentes al transporte y distribución de los productos.

Los inversionistas y los Fondos que utilizan los mercados de futuros y de opciones como parte de su estrategia y composición de portafolio pueden, amplificar los efectos de los cambios que ocurran en la relación oferta-demanda. En enero de 2007, los Fondos de Inversión en Nueva York representaban entre 20% y 50% (según el caso) de los contratos de futuros de productos agrícolas. Estos Fondos que no pueden comerciar en físicos, deben renovar los contratos que expiran (“roll over”) y consolidar sus portafolios cada mes, creando así demanda por contratos de futuros sin que haya relación alguna con la demanda física misma (5).

 

 

[1] International Policy Council. Sustainability in the food and agricultural sector.

[2] Clifford Krauss and Internacional Energy Agency.

[3] South Centre.

[4] Ejemplo: Fondo Nacional del Café en Colombia.

[5] Barrio Nuevo y Anderson. New York Times.

 

 

* Director Ejecutivo
Organización Internacional del Café

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