Opinión

  • | 2011/02/07 12:50

    Se le tiene Mr. Leung

    Los colombianos llegamos tarde a la intergración comercial con Asia pero, para colmo, ahora también la estamos conduciendo mal. Un ejemplo claro en minería. La opinión de Maryori Vivas.

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Presentar al continente asiático hoy en día como la gran oportunidad de negocios resulta un tanto fuera de lugar. Asia es protagonista de la economía mundial desde hace varias décadas y dos de las economías emergentes más robustas se encuentran en este continente: India y China. Por su parte los tigres asiáticos han sido modelo a seguir, y el desarrollo de países como Singapur a partir de los esfuerzos gubernamentales en educación, ha sido caso de estudio recurrente para países que quieren dar el gran salto hacia el desarrollo. En Asia se encuentran los países con mayor población del mundo y sin duda los mercados más atractivos a conquistar, especialmente por occidente. La proyección de nuevas economías emergentes, que incluye también a Colombia, ha considerado que Indonesia, Vietnam y Turquía deben estar ahí.

 

Colombia llega tarde. Llega tarde a buscar aliados estratégicos en Asia, llega tarde a los Tratados de Libre Comercio, y llega tarde a buscar ser parte de APEC. Llegamos tarde. Podríamos entonces argumentar, que lo anterior se debe a nuestro conflicto interno, y a las circunstancias que las últimas décadas no han permitido que miremos apropiadamente hacia el pacífico. Y podría ser.

 

Lo más preocupante, sin embargo, no es llegar tarde, sino que además no lo hagamos bien. Muy importante contar con esfuerzos gubernamentales, mayor número de oficinas de Proexport, gestión de preferencias arancelarias y acuerdos bilaterales, los esfuerzos de Invest in (Bogotá, Medellín, etc) por traer inversión al país, y mayor presencia diplomática en ese lado del mundo. También lo es que los que estemos en el país nos preparemos para atenderlos y lograr que quieran quedarse. El riesgo no es que se quieran quedar, sino en las manos que puedan llegar a caer.

 

Hace una semana conocí a Mr. Leung. Un señor pausado y calmado, quien según hablamos durante nuestro breve encuentro ha viajado hasta países como Nigeria en busca de oportunidades para su empresa. El vino desde Hong Kong a concretar negocios de inversión minera por varios millones de dólares; yo lo conocí en un hotel cerca a Corferias cuando ya había pasado casi dos semanas en la ciudad. Me habló que le gustaba la ciudad, el clima y la comida, aunque no le fue bien con sus contrapartes colombianas. Recibió según me cuenta información en su empresa que lo motivó a venir por las oportunidades que le ofrecían y las condiciones del país. Mr. Leung llegó con esa tan común oferta nuestra de: ¡Se le tiene! Haya o no haya producto con el cual se pueda responder. Y no se le tenía, no era cierto que uno de nuestros queridos compatriotas contara con los títulos mineros necesarios para vender. ¿Un poco ingenuo? Tal vez, pero su cargo en la empresa es de Vicepresidente, así que asumo alguna experiencia anterior debe tener.

 

El problema no es este ejecutivo de Hong Kong, sino cuántos como él vienen y no encuentran seriedad en los empresarios nuestros. Con qué ligereza se puede hacer una oferta, confirmar una visita y vender lo que no existe. Logré darle alguna información de interés para que evalúe sus requerimientos, me dio su tarjeta y su skype, ya estamos en contacto y piensa en volver un día a Colombia…lo triste fue que cuando llamé a una de las dependencias del Ministerio de Minas, un funcionario muy amable me dijo: no se me hace extraño, así han desterrado a muchos que vienen a comprar.

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