Opinión

  • | 2009/04/17 00:00

    Reto de las familias con negocios multigeneracionales

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En la génesis de la mayoría de las empresas familiares, frecuentemente encontramos que la fortuna original fue creada por un fundador emprendedor que con el paso de los años y de las generaciones fue dividida entre los hermanos y los primos, como lo describen Gersick, Davis, McCollon, y Lansberg (1997) en su modelo de evolución generacional en la empresa familiar, diluyendo de esta forma la riqueza y el foco de unión familiar, la empresa. Es por esta razón que mantener el control de la compañía en manos de la familia se ha convertido en uno de los principales retos en el paso de la empresa familiar a la segunda generación, a la tercera, y a las subsiguientes, debido a que este se va atomizando con el ingreso de nuevos miembros a la propiedad.

Reconocemos que algunas familias tienen estrategias de “poda del árbol” que permiten que esta situación no se presente, pero esta estrategia sólo es típica de algunas culturas, en especial en aquellas donde existe un único heredero, de manera que las mujeres no heredan la propiedad ni tampoco los hermanos menores, como es el caso de una figura muy catalana conocida como el hereu (heredero). Sin embargo, este tipo de situaciones son cada vez más frecuente en occidente, pues las familias no sólo buscan compartir la propiedad sino también un legado.

Debemos aclarar que el patrimonio es tan sólo un aspecto del legado, el cual incluye temas de empresa, familia y propiedad, que son los componentes que definen a la empresa familiar en el modelo de los tres círculos de Davis y Tagiuri (1982). Con este pensamiento integral se facilita la creación de modelos exitosos con base en las mejores prácticas para gobernar y dirigir las infraestructuras que lo soportan de una generación a la siguiente.

Aquellos que han aspirado a construir un legado para que todos sus descendientes puedan gozar de él, probablemente se han tenido que valer de algunas figuras que les permitan mantener parte o la totalidad de la propiedad unida bajo el control de la familia, el problema es que sólo una gran minoría logra crear un legado que convierta a su familia en una dinastía, ¿cuál es la razón que lleva a las familias a fracasar?

El legado parte de los valores y principios de la familia y tiene como fin transmitir enseñanzas a las futuras generaciones sobre temas culturales, religiosos, empresariales, familiares, de inversión, etc. Por esta razón es una obligación, para las familias que desean construir un legado, determinar una estrategia de sucesión patrimonial, empresarial y familiar, así como las estructuras adecuadas que, bajo los lineamientos de la teoría moderna del gobierno corporativo, se encarguen de desarrollar esta estrategia, la implementen, la mejoren y logren enriquecerla para transmitirla a las nuevas generaciones.

Aquellas que logran pasar de una cuarta a una quinta generación podemos denominarlas como dinastías. Aunque la palabra evoca una época monárquica o feudal, nos referimos a ella en este artículo como un grupo multifamiliar que proviene de un mismo antepasado, que comparte un mismo legado y ha incorporado una estrategia y una estructura sofisticada para gobernar y dirigir. Si la decisión es volverse una dinastía, probablemente se requiere de un trabajo arduo para que, con el tiempo, los miembros gocen de gran prestigio por el hecho de pertenecer a la familia.

En los últimos resultados obtenidos por el grupo de investigación de nuestra firma de consultoría y del profesor Gonzalo Gómez (director del área de empresa familiar del Inalde), se demuestra claramente que la visión que tenga la familia del patrimonio influye tanto en la visión de la familia misma como en la visión empresarial. En otras palabras el Profesor Gómez concluye que no sólo hay que tener visiones y estrategias familiares y empresariales sino también patrimoniales, la cual es una de las grandes fortalezas de nuestra compañía por ser pionera en esta área en Latinoamérica.

El Ph.D. Dennis Jaffe, en su artículo “Sustaining a Family Dinasty”, menciona que los retos principales de este tipo de familias consisten en el desarrollo continuo del patrimonio y el poder llegar a estructuras y acuerdos sobre el gobierno y la dirección entre las actuales y las generaciones de jóvenes, lo que supone un trabajo continuo de la familia que involucre a todos sus integrantes. Según lo anterior podemos afirmar que la principal tarea de la familia radica en constituir el gobierno familiar (Consejo de Familia, Comités, Oficina Familiar), entendiendo que el legado no sólo consiste en la propiedad sino en el carácter innovador y de emprendimientos que logre generarse de generación a generación para cuidar, incrementar y traspasar este legado.

Otro de los grandes retos que este tipo de familias con negocios tarde o temprano puede afrontar, es el dilema generado por la venta de la empresa o la salida a bolsa, que pueden ser motivados por cambios en el entorno. En este punto se tendrán que tomar decisiones respecto a la disyuntiva emocional, que es característico de las dinastías y posiblemente de todas las empresas familiares, ¿conservamos la empresa o la vendemos para crear riqueza? Adicionalmente, la resolución de conflictos al interior de la familia es otro de los grandes retos que deben afrontar, éste permite mantener unidos a todos los miembros de la familia, además los mantiene alineados frente a la visión, los valores, los principios y las estrategias de lo que llamamos legado.

Sin embargo hay que preguntarse ¿cuál es el objeto de crear semejante riqueza y de transmitirla a las siguientes generaciones? A esta pregunta la mayoría de las empresas familiares contesta que no sólo se trata de asegurar el futuro financiero de la familia, sino también la posibilidad de que sean felices y gocen de bienestar. Los japoneses tienen una filosofía al respecto que comprende tres pasos básicos para llegar a un cuarto estado, el cual debe ser sostenible a través de las generaciones, estos son: el bien ser, el bien saber, el bien hacer y por último el bien tener. Como condición básica del bien ser, son el bien saber y el bien hacer, para finalmente alcanzar el bien tener.

Ya más de una década de experiencia en consultoría con más de 120 familias atendidas nos permite determinar que el querer crear una dinastía empresaria no es una situación fortuita, sino más bien el desarrollo minucioso y de trabajo duro bajo una decisión clara, acompañado de una visión conjunta de la familia, la empresa y el patrimonio familiar.

Bibliografía
Davis, J., & Tagiuri, R. (1982). Bivalent Atributtes of a Family Firm.
Gersick, K., Davis, J., Hampton, M., & Lansberg, I. (1997). Empresas Familiares: Generación a Generación. México: McGraw-Hill.
Gómez, G., López, M., & Betancourt, J. (2007). Influencia de la visión familiar y patrimonial en la estrategia de la empresa familiar. Primer Congreso Latinoamericano de la Empresa Familiar “Miguel Ángel Gallo”. Santa Fe, Argentina: Universidad Nacional Río Cuarto.
Jaffe, D. (2003). Six Dimensions of Wealth: Leaving the Fullest Value of Your Wealth to Your Herís. Journal of financial planning. , 80-87.


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