Opinión

  • | 2009/08/14 00:00

    ¿Qué nos une?

    La comunicación efectiva, abierta y transparente entre los líderes de las organizaciones y sus empleados es la clave del éxito para los buenos y los malos tiempos. Es difícil encontrar y retener a los buenos líderes y aún más difícil tener líderes que comuniquen bien.

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La comunicación efectiva, abierta y transparente entre los líderes de las organizaciones y sus empleados es la clave del éxito para los buenos y los malos tiempos.

No tener una visión clara, unos objetivos claros nos desune como equipo, como organización y como país. Por lo tanto, lo contrario, es lo que nos une. Sin embargo, no es una tarea fácil. Y más difícil aún cuando la visión individual se opone drásticamente a la visión conjunta. Es decir, como en casi todo, cuando los intereses individuales priman pues los intereses colectivos se ven afectados negativamente.

Esto sucede con mucha frecuencia en los equipos de trabajo y en las organizaciones en general. No existe una comunicación efectiva y abierta que permita construir con un objetivo común en cualquier circunstancia. Por el contrario, muchos líderes buscan cumplir sus objetivos y quedar bien o destacarse ante sus superiores, pasando por encima de sus equipos y de los objetivos comunes y para ello desinforman, manipulan, suponen y definen individualmente.

Sin ir muy lejos, es parte de lo que sucede hoy en entre Ecuador, Colombia y Venezuela. Los intereses individuales están poniendo en riesgo los intereses colectivos. Cada Presidente comunica lo que le conviene y no lo que debe, pasando por encima de los intereses colectivos de sus pueblos y le dan prioridad a sus intereses particulares de poder. La consecuencia de esto ya se siente en la parte económica y social y en algo absurdo, ya se ha mencionado la palabra guerra.

De igual manera sucede con las empresas en dónde los empleados son un número o un objetivo mensual de cumplimiento de metas. Los “líderes” de estas organizaciones solo comunican a sus empleados lo que les conviene, no lo que deben. He tenido que enfrentar situaciones increíbles como consultor en empresas de alto renombre, en las que sus equipos de ventas se compiten y canibalizan sin importar el buen nombre y reputación de la empresa. Todo porque sus jefes los inducen, manipulando la comunicación, a que lo hagan para cumplir las metas a cualquier costo. Estos líderes tienen visión de corto plazo, priorizando sus intereses particulares y sin medir consecuencias. En este caso, la consecuencia principal fue la queja de los clientes sobre la forma como eran atendidos, las diferencias de precios y valor agregado y la agresividad de la fuerza de venta. Afectó, sin duda, la reputación y la imagen de la empresa.

Pero es claro que será muy difícil que estas empresas logren un compromiso total de sus empleados si los hacen sentir con sus comunicaciones y “liderazgo”, un número: Cumplo objetivos del negocio luego, existo.

Y cuando los tiempos de crisis llegan ¿Qué pasa con estas empresas y con estos “líderes”?

Una de las premisas fundamentales para cualquier compañía u organización es la comunicación efectiva. Una comunicación con transparencia y abierta en cualquier situación.

Ese escenario ideal de comunicación no se presenta en gran parte de las compañías, aunque si en las líderes. Así lo demuestra el estudio del Instituto Great Place to Work, que sostiene que “la comunicación efectiva es un sello que caracteriza la gestión de estas compañías” Aunque tengo mis reservas con aquellas empresas que contratan este estudio cuando les conviene únicamente, si comparto que la comunicación es vital para el buen y efectivo funcionamiento de una organización.

Sin embargo, parece que las empresas y sus líderes no lo ven de esta manera. Existen empresas que en sus tiempos de gloria contratan el Great Place to Work y tienen figuraciones excelentes, pero cuando los tiempos cambian y los resultados no son los deseados, pues no se contrata el estudio por el temor de ser percibidos como una mala compañía. ¿Por qué este temor? Una empresa líder se muestra y lo demuestra en los buenos y en los malos tiempos. Si tiene una buena comunicación y transparencia hacia sus empleados, no tiene porque cambiar el clima organizacional ni el compromiso de ellos, es decir, el estudio debería tener los mismos o mejores resultados que en los buenos tiempos.

La visión y los objetivos de negocio deben ser compartidos por todos en los buenos y malos tiempos. Sin embargo, los líderes se equivocan en ambas épocas. Cuando son los momentos gozosos, de crecimiento y precios favorables, solo los directivos y la empresa obtienen grandes ganancias, mientras los empleados obtienen recompensas similares a todos los años, en el mejor de los casos. Pero cuando vienen los malos tiempos, los directivos cuidan sus bonificaciones, altos salarios y beneficios, a costa de las reducciones de personal, cortar capacitaciones y beneficios comunes, y lo que es peor, de inversiones fundamentales en publicidad, promoción, desarrollo de canal, investigación y de nuevos productos. Esto comunica negativamente. No hay campaña de comunicación interna ni fiesta de fin de año que pueda ocultar esta realidad en las organizaciones.

Los buenos líderes saben que en épocas de crisis es fundamental comunicarse más y mejor, y dar ejemplo. Esto permite evitar los rumores y las especulaciones. Saben que deben encontrar medios que permitan la comunicación de doble vía, es decir, no sólo que el Gerente general mande mensajes directos o a través de su grupo gerencial, sino que todos en la organización puedan preguntarle ¿Qué pasa? ¿Qué va a hacer por ellos y por el negocio?¿Cómo y en cuánto tiempo lo solucionará? ¿Cómo todos van a aportar?
Un buen líder puede responder estas preguntas con la certeza que en los buenos tiempos lo hizo bien, se comunicó bien y dio ejemplo. Por ello, en los malos tiempos encontrará el apoyo de sus empleados, el compromiso y seguramente la comprensión, pilares fundamentales para mantener y trabajar por los objetivos y la visión de la empresa.

¿Cuál es el estilo de liderazgo de su empresa?
¿Comparte los triunfos con los empleados?
¿Usted se comunica como un líder?
¿Su empresa cuenta con el compromiso de sus empleados?
¿Está seguro?

Una empresa con buenos líderes, que se comunica efectivamente, contará siempre con empleados comprometidos en los buenos y en los malos tiempos. Pero es difícil encontrar y retener a los buenos líderes y aún más retador, es difícil tener buenos líderes que comuniquen efectivamente.

*Socio de Aljure & Ocampo Comunicaciones, santiago@aljureyocampo.com

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