Opinión

  • | 2011/07/29 07:00

    Pagar o no pagar: esa (no) es la pregunta

    ¿Qué pasará con la deuda de Estados Unidos Europa y Japón? Nada es mejor que un deudor que mantiene el pago de intereses, incluso si se renegocian los términos. El default no es el fin del mundo, solo daña los ratings, pero realmente, ¿importan los ratings? La opinión de Alejandro Rubinstein.

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De antemano: es irónico pensar cómo toda la atención del mundo se había concentrado en la dinámica del “nuevo mundo” y su importancia en la economía global y de repente, en cuestión de días, resulta que todo sigue siendo acerca del Tío Sam y de Europa (y no nos olvidemos de Japón). ¡Que sorpresa! Estos tres bloques representan directamente casi el 60% del PIB mundial, en comparación con menos del 14% de los países BRIC.

Indirectamente: es difícil decir, pero Estados Unidos y Europa importan más de lo que exportan a los países BRIC, por lo que un muy razonable porcentaje de sus economías, y de todos los demás países emergentes, dependen mucho de las Viejas economías. Sería justo decir que más del 70% del PIB mundial está atado a Estados Unidos, Europa y Japón. Estamos muy lejos de ser diferentes y en lo personal dudo mucho que estos países renuncien a sus propias monedas en el corto plazo. Por consiguiente, la noticia es que tenemos dólares, euros y yen en el futuro previsible. Esto significa que los cajeros seguirán proveyendo estas monedas, a pesar de que existan algunos cajeros interesados en proveer oro.

En cuanto a la continuidad de la deuda, nada es mejor que un deudor que mantiene el pago de intereses, incluso si se renegocian los términos. ¿No es eso lo que buscan los prestamistas?
Volviendo al tema de la deuda: todos piensan que Estados Unidos pagará en los próximos días, por lo que habrá deuda soberana en Europa. Entonces, ¿está ocurriendo el default? Poco probable.

¿Será la cantidad que va a decidirse, la forma de pago y el nombre de la solución lo que generara una diferencia en el rating de las agencias? Probablemente. Realmente, ¿importan los ratings? ¿Quién sabe?

Antes de ir mas lejos, el default no es el fin del mundo; si bien Estados Unidos no ha estado explícitamente en cesación de pagos, técnicamente lo estuvo en 1933. Pero probablemente a nadie le gusta recordar que Estados Unidos tenia la promesa de pagar sus bonos en oro. Alemania y Francia estuvieron en cesación de pagos en los años 30. Estos países, hoy en dia siguen siendo las principales economías del mundo.

¿Qué pasa con Europa? La historia debe ser más o menos similar, excepto por el hecho de que existe una unión de varios países muy diferentes entre sí y que aun esta por verse si es conveniente para todos quedarse. ¿Y Japón? Su porcentaje de deuda respecto al PIB es de más del 200%.

¿Qué pueden hacer hoy en día los acreedores para remediar la situación? ¿Cómo puede ser “nada” la respuesta? ¿Parar de prestar y de vender? Eso no es una posibilidad. Entonces la decisión se remonta a los viejos países por sí solos, el resto del mundo está inevitablemente pendiente de un hilo.

El destino de la gran mayoría de la deuda mundial (y por lo tanto, el crecimiento mundial como ya se ha demostrado) está en las manos de los políticos de Estados Unidos y Europa. Pero aquí hay algo que pensar: ¿los pagos y los ratings importan? Tal vez en el corto plazo, pero la discusión ¿no debería estar abierta a la oportunidad de un debate más saludable? ¿Cómo convertir la vieja economía en una organización más rentable, de modo que los pagos de intereses no dependan de los nuevos créditos? ¿Deberían renegociar los términos? ¿Reducir el gasto? ¿Aumentar los impuestos? Parece que los tres bloques, Estados Unidos, Europa y Japón, se han convertido en países dependientes de su gasto fiscal y la reducción de impuestos no ha inducido al sector privado a revertir la situación.

Parece que los problemas son mas bien sistemáticos. ¿Podrán poner remedio los funcionarios electos a nuestros problemas sistemáticos? Esperemos que sí. Mi suposición es que no sabremos la respuesta si la deuda va a ser pagada tanto en Estados Unidos como en Europa en las próximas semanas y continuaremos mirando al otro lado hasta que finalmente estemos forzados a reestructurar.


El autor es socio de Latam Wealth

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