Opinión

  • | 2011/06/22 10:30

    Ollanta Humala: ¿héroe o villano?

    En diez años la balanza comercial de Perú creció cinco veces; la bolsa subió 1.600%, el PIB percapita 45%, la pobreza cayó al 34%. Humala tiene todo para hacer los cambios que prometió, sin descarrilar la expansión económica ni amedrentar a las multinacionales. La opinión de Santiago Maggi.

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Perú se encuentra en un alto grado de incertidumbre luego que Ollanta Humala ganara las elecciones presidenciales el 5 de Junio, obteniendo 51,3% de los votos. Este alto grado de incertidumbre se debe principalmente a si Humala será el próximo Chávez o el próximo Lula de Perú.

Dada su ambivalente retórica y su clara alineación en el pasado con Hugo Chávez, no es claro cuál será su estilo de gobierno. Aunque a través de su campaña electoral se distanció de Hugo Chávez y se alineó con Lula da Silva, además de prometer al cierre de su campaña no cambiar las políticas económicas actuales, su nivel de credibilidad es entendiblemente muy bajo.

Es por esto que tanto los empresarios peruanos como las multinacionales y los inversionistas extranjeros están a la expectativa de su primera acción la cual va a ser cuando nombre al gabinete de gobierno. Un nombramiento de Kurt Burneo como ministro de economía sería un primer indicio de si Humala está más alineado a Lula que a Chávez, y por ende sería bien recibido por los mercados financieros.

Un punto muy importante y que definitivamente influye considerablemente en su estilo de gobierno es en el estado en el que recibe el país. Sin lugar a dudas Perú se encuentra en una de las mejores posiciones en las que ha estado en su historia.

Evidentemente Perú ha sido uno de los principales beneficiados del boom de los commodites. En la última década, la balanza comercial creció cinco veces; la bolsa de valores subió más del 1.600%, el PIB per capita aumentó 45%, la pobreza cayó del 54,8% al 34%, y como resultado, en el 2010 la inversión extranjera directa llegó a niveles históricos de US$7.300 millones.

Sin lugar a dudas uno de los errores del gobierno de Alan García fue que ignoró a los marginados y esto salió a relucir en las elecciones. Ciertamente el pueblo peruano quiere cambios pero también es evidente que no quiere cambios tan radicales. Muchos de los votos que terminaron favoreciendo a Humala fueron porque la otra alternativa era Keiko Fujimori, la congresista de 36 años hija del expresidente Alberto Fujimori, exmandatario que está cumpliendo una condena de 25 años. En su momento, el novelista ganador de premio Nobel de literatura en 2010, Mario Vargas Llosa, dijo que escoger entre Humala y Fujimori era como escoger “entre el sida y el cáncer.”


Similitudes y diferencias
Efectivamente es verdad que existen similitudes entre Ollanta Humala y Hugo Chávez. Por ejemplo, los dos son ex militares, nacionalistas, están en contra del libre mercado, y utilizaron las armas por sus creencias políticas (Chávez intentó un golpe de estado en 1992 y Humala tomó por la fuerza las instalaciones de Southern Peru Copper Corporation en el 2000).

Pero las circunstancias son significantemente diferentes. Cuando Hugo Chávez fue electo presidente, el país se encontraba en una fuerte recesión con una inflación altísima, lo cual hacía que el pueblo demandara cambios radicales y que como resultado Chávez lograra una mayoría rotunda. En la actualidad, Ollanta Humala ganó por una diferencia marginal pero en medio de un panorama donde el país ha estado experimentando una expansión económica como pocas veces se ha visto en su historia, indicando que el pueblo querrá ajustes, pero no cambios radicales. Adicionalmente, Chávez tenía mayoría en el Congreso, Humala no tiene tal mayoría y para pasar leyes importantes va a necesitar formar alianzas con los otros partidos.

A diferencia de la perspectiva económica cuando asumió Chávez, que era sombría e incierta (e.g., el petróleo cotizaba por debajo de US$15 por barril), la perspectiva económica actual del Perú es que el boom de los commodities continuará y que Perú se seguirá beneficiando como lo ha estado haciendo durante los últimos años.

No solamente Humala tiene unas circunstancias totalmente diferentes y completamente a su favor sino que además tiene la ventaja de ver la diferencia entre escoger el camino de un Chávez o de un Lula. Por otro lado, Humala tiene todos los recursos necesarios para realizar los cambios populares que prometió y que son necesarios, sin descarrilar la expansión económica ni amedrentar a las multinacionales.

El sector minero, que muy probablemente será el sector más afectado por la administración de Humala, ha tenido hasta ahora condiciones bien favorables y ciertamente ha logrado beneficiarse ampliamente del boom de los commodities. Aunque a nadie le gusta que el gobierno se entrometa en sus negocios, la realidad es que el gobierno sí lo hará y también la realidad es que este sector tiene espacio para ceder concesiones sin que ponga en riesgo sus empresas.

Estoy de acuerdo de que vale la pena esperar las primeras decisiones pero mi opinión es que Humala escogerá un camino más de centro que de izquierda y que en cierta manera sorprenderá a los inversionistas internacionales no siendo tan radical como muchos esperan.

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