Opinión

  • | 2011/01/13 08:00

    Oficina Familiar, más que un mayordomo de alto nivel

    Qué son, qué hacen las oficinas familiares. Un recuento histórico. Opinión de Gonzalo Gómez.

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La responsabilidad de multiplicar la riqueza de la familia comienza a ocupar cada vez más familiares, un número cada vez mayor de sofisticados asesores patrimoniales e incluso personal para los servicios de conserjería.

En la cultura anglosajona, las responsabilidades de una Oficina Familiar van desde operaciones en bolsa, hasta el mantenimiento de las propiedades de cada miembro de la familia, el pago de sus impuestos o la compra de un boleto de concierto, convirtiéndolo en una especie de mayordomo de alto nivel.

El origen del Family Office como se les conoce en la literatura, está muy relacionado con la historia de las estructuras legales como son el trust y la fundación de interés privado; tuvieron sus inicios en Roma bajo la figura de un administrador de las propiedades de una familia adinerada.

Posteriormente esta figura fue evolucionando hasta que en el siglo 18 en Europa las familias entregaban sus fortunas a las siguientes generaciones a través de fideicomisos que además de administrar la riqueza, los negocios y hasta encargarse de algunos asuntos familiares, tenían como objetivo principal prevenir la división o venta de los activos de una familia a lo largo de las generaciones.

A pesar de la abolición de esta modalidad en Europa en el primer cuarto del siglo 20, la idea se mantuvo a través del uso del Trust en Inglaterra y Gales. Según Gray,“en 1853, se conformó la primera Compañía de Trust para ayudar a los empresarios en la ejecución de transacciones financieras y la administración de su riqueza.

Hasta entonces los trustees habían sido sólo individuos, y crear una institución financiera que cumpliera las funciones de Trust y de banca para los primeros hombres de negocios era una idea innovadora”.

Con la Revolución Industrial vino la expansión del papel del Trust bancario oficial, figura que se volvió cada vez más respaldada por las responsabilidades encomendadas por familias ricas que entregaban sus activos para su protección.

Hasta este punto la Oficina Familiar se mantuvo básicamente sirviendo las necesidades financieras de una sola generación, pero la Revolución Industrial marcó el comienzo de la separación de las Oficinas Familiares con unos niveles de riqueza cada vez más altos que exigían su conservación a través de varias generaciones.

Los deberes del Trust se habían transformado en entidades especializadas en la gestión de la riqueza, así como de la explotación de negocios y los temas personales y financieros de la familia . Al comienzo del siglo 20 los empresarios de repente se encontraron en cargos ejecutivos de las empresas que habían generado a partir de la Revolución Industrial, desde los cuales habían gestionado el crecimiento de sus empresas, comenzaban nuevos emprendimientos y hacían inversiones .

Sin embargo, los empresarios se enfrentan con la difícil tarea de afrontar el funcionamiento de sus empresas, estructurar su riqueza y simultáneamente se preocupan por temas familiares, como el de los hijos que van entrando en edad adulta y como herederos deberán hacer crecer la riqueza familiar y esforzarse por mantener el negocio en la familia. Es aquí donde las nuevas propuestas de oficinas familiares hacen su aparición.

El autor es director Área Empresas Familiares-INALDE, Universidad de La Sabana

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