Opinión

  • | 2010/06/29 07:00

    Microempresarios ¡Pobres clientes!

    Las ARP privadas solo se interesan por recibir y atender adecuadamente a los clientes grandes. Los micro empresarios son tratados con desdén y a través de engaños los van alejando. La opinión de Luis Fernando Botero.

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Un pequeño empresario acaba de iniciar su empresa de aseo, tiene dos empleados y pendiente de todos los detalles, desea inscribirlos en una ARP. Además quisiera hacerlo en una buena empresa que le ayude a mejorar y reducir los riesgos asociados a su negocio para que sus empleados y él como dueño tengan la tranquilidad de estar bien asegurados y sobre todo, asesorados en materia de riesgos profesionales.

 

Inicia su periplo en la ARP Colpatria de quien le han hablado muy bien. Llama a la línea de servicio y la asesora le indica los documentos que debe llevar a las oficinas ubicadas en la carrera 15 con calle 104: Cámara de Comercio no mayor a 90 días, Rut, Fotocopia de la Cédula del representante Legal y el nombre de los trabajadores. Le aclara además que el único que puede realizar esta gestión es el representante legal. A pesar de que el elemento escaso de un micro empresario es el tiempo se dispone a cumplir lo ordenado por la empresa a través de su funcionaria de atención telefónica.

 

Al llegar a las instalaciones se encuentra con que además debe asistir a un curso de capacitación de dos horas y ese día no existe disponibilidad para hacerlo y por ello deberá esperar. Esto tampoco se lo comunicó la asesora de atención telefónica. El empresario tomó el curso exigido pero se encontró con otro problema adicional que tampoco se lo comunicaron inicialmente, debe someterse a la aprobación del gerente de la ARP para poder inscribir sus empleados y cumplir con los requisitos de ley.

 

Como se trata de un empresario cumplidor se dirige a la ARP La Equidad, excelente empresa del sector solidario quien le responde a través de una asesora telefónica que debe llamar a uno de los cuatro teléfonos celulares 321 241-3407/08/09/10 que son los únicos que le pueden responder sus inquietudes. Trata infructuosamente de contactarlos pero los teléfonos están apagados.

 

Por curiosidad, el empresario hizo la prueba de llamar a la línea de atención telefónica 593-4433 para verificar los trámites de traslado de una empresa de vigilancia de 200 empleados y obtuvo otra respuesta. Le dijeron que llamara al teléfono 529-2929 extensión 170 en el cual le darían los detalles del trámite. Por ningún lado mencionaron los celulares.

 

Ante las dificultades del micro empresario para cumplir la norma, se dirigió a Positiva, ARP oficial en la cual la asesora telefónica le indicó amablemente los trámites que incluyen la descarga del formulario de su página web y llenar unos trámites simples con documentos iguales a los que había llevado a ARP Colpatria. Sus puntos de atención se encuentran en los Súper Cades y tiene disposición total a recibirlo sin importar el tamaño de su empresa.

 

Varias conclusiones quedan claras de este ejercicio: difícil para los micro empresarios cumplir la normatividad sobre todo cuando tratan de hacerlo con aquellas empresas que supuestamente les pueden prestar un mejor servicio a sus empleados. Falta sensibilidad para permitir que aquellos empresarios deseosos de cumplir la normatividad laboral puedan hacerlo sin dificultades, atención telefónica incompleta que solo contribuye a generar una clara sensación de complicación en trámites que deben ser muy simples y que al final inducen al empresario pequeño a considerar el incumplimiento de la norma como una opción.

 

Pero es más grave el hecho de que ciertas compañías recurran a la falta de transparencia en el trato con clientes que pertenecen a un target que no les interesa. El temor a incumplir su obligación legal de atender y recibir a cualquier cliente que cumpla las normas los lleva a entregarles mensajes incompletos, trámites que nos les garantizan nada – acuda a un curso pero queda sujeto a que el gerente lo apruebe -, y lo peor, una empresa de economía solidaria cuyos objetivos comerciales deberían alinearse con los micro empresarios como representantes de la base de la pirámide empresarial, emplea tácticas engañosas para hacerle creer al cliente que le puede interesar atenderlo cuando en realidad lo único que le interesan son los clientes rentables desde el principio.

 

Un empresario pequeño, emprendedor ambicioso que desea entregarles a sus empleados la mejor opción en cobertura de riesgos profesionales solo se puede contentar con la empresa estatal, masiva, ya que en las demás su perfil no corresponde al target ¡Pobres clientes!

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