Opinión

  • | 2011/05/30 08:20

    Medio ambiente y bienestar animal en la norma ISO 26000

    La 26000 da nuevas dimensiones a la Responsabilidad Social Empresarial. Sostenibilidad ambiental y bienestar animal son parte del núcleo de la reputación empresarial y de la competitividad. La opinión de María Alejandra Calle C. Profesora del departamento de Negocios Internacionales. Universidad Eafit.

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Desde finales de noviembre de 2010, la comunidad empresarial cuenta con la nueva norma ISO 26000, cuyo centro principal es el de la Responsabilidad Social corporativa. Dichas normas, ampliamente reconocidas e implementadas en el mundo internacional de los negocios, son a su vez reforzadas al interior de la Organización Mundial del Comercio cuando en sus acuerdos, especialmente en el OTC (Obstáculos Técnicos al Comercio) destaca la importancia para los Estados Miembros de acudir a organizaciones internacionales para adoptar medidas comerciales que de alguna manera incorporen estándares que puedan tener efectos en el comercio internacional.

Así, el mundo de los negocios internacionales se enfrenta con un nuevo reto que promete tener un impacto social que ayude a mitigar las externalidades negativas sociales y ambientales generadas por razón o con ocasión de la actividad de las empresas. Este hito histórico incorporado en el estándar ISO 26000 destaca entre otros, la importancia de las prácticas de gestión y gobernanza corporativa que incorporen el respeto por los derechos humanos (discriminación a grupos vulnerables, derechos civiles y políticos, debida diligencia, respeto al derecho de asociación), practicas laborales (condiciones de seguridad, dialogo, desarrollo y capacitación), buenas practicas (competencia justa, responsabilidad social en la cadena de valor, respeto por los derechos de propiedad y anticorrupción), derechos del consumidor (practicas contractuales, transparencia en la divulgación de información, protección de la privacidad) y vinculación de las comunidades y aspectos de desarrollo.

Sin duda, una de las mayores fortalezas y novedades al interior de esta norma voluntaria pero de amplia difusión y reconocida legitimidad internacional, es la incorporación de la dimensión ambiental. La norma ISO 26.000 consagrará como asuntos de gran importancia la protección del medio ambiente, identificando como acciones conducentes para dicho fin a la prevención de la polución, el uso sostenible de los recursos naturales, la mitigación y adaptación al cambio climático, la protección de la biodiversidad y la restauración de los hábitats naturales. Con ello, desde las normas ISO, el concepto de Responsabilidad Social Empresarial y su valoración en las prácticas de gestión comprenderá la acreditación de las llamadas “credenciales verdes” de la compañía.

De esta manera, la Responsabilidad Social Empresarial se dinamiza y se erige como un compendio de prácticas multipropósito que exceden los mínimos legales concebidos en el ámbito doméstico, para dar espacio a los retos claramente trazados en la agenda global y cuyos actores no son solamente los Estados. Lo anterior es especialmente cierto si se tiene en cuenta que detrás de la elaboración de los estándares ISO se encuentra el trabajo de diferentes stakeholders no estatales a manera de expertos y observadores. Tal es el caso de las industrias, los trabajadores, las comunidades científicas, ligas de consumidores y las Organizaciones no Gubernamentales. Destacándose en el ámbito medioambiental, el rol desplegado por la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), el ICTSD (Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sostenible) además del trabajo conjunto entre la WSPA (Sociedad Mundial para la Protección Animal) y consumidores para el tema de bienestar animal.

Este ultimo tema es quizá uno de los más novedosos y mejor recibidos por los consumidores. Es fundamental destacar que de acuerdo con WSPA , el nuevo texto publicado exige "respetar el bienestar de los animales cuando se afecte su vida y existencia, incluyendo la provisión de condiciones decentes de tenencia, reproducción, producción, transporte y uso". La norma ISO26000 también hacen mención específica del bienestar físico y psicológico de los animales en varios capítulos, no sólo en aquellas secciones relacionadas con el ambiente. El bienestar animal ha sido integrado en acciones que rigen el comportamiento ético, temas de consumidores e involucramiento de la comunidad, así como en temas de desarrollo, específicamente en la creación de riqueza e ingresos.

Es menester recordar que la cuestión del Bienestar Animal como paralela y complementaria a la responsabilidad ambiental, ya se encontraba consagrada en la norma ISO10993-2:2006 pero exclusivamente para procedimientos médicos y biológicos. Sin embargo, dichos estándares existen a manera regulaciones y protocolos domésticos al interior de las jurisdicciones de importantes socios comerciales para Colombia. Es el caso de la Unión Europea, cuyas medidas son expedidas por la Comisión Europea y extendiéndose a actividades de explotación, transporte, sacrificio, uso de animales para laboratorio e incorporando a su vez la iniciativa de la FAO- Initiative on Capacity Building to Implement Good Animal Welfare Practices- . De igual forma se destacan los estándares existentes en los Estados Unidos, expedidos por el Departamento de Agricultura, expresamente el AWIC o Animal Welfare Information Center.

En palabras de Kevin McKinley, subsecretario general de ISO, "El grupo de trabajo estuvo de acuerdo en la inclusión del bienestar animal como elemento de la responsabilidad social…Hasta ahora, ya que el bienestar animal no era parte de los ISO, las organizaciones podían decir que tomaban en serio su responsabilidad social aunque desconocieran los intereses de los animales afectados por las prácticas de sus negocios. Esperamos que otras organizaciones que tienen la responsabilidad de emitir lineamientos o estándares sigan el ejemplo de ISO, dándole al bienestar animal su merecido lugar como aspecto de importancia clave en la responsabilidad social".

Así las cosas, la Responsabilidad Social de nuestras empresas y de los negocios internacionales comienza a enfrentar nuevos retos paralelos al concepto de competitividad, eficiencia y calidad, dado que dichos conceptos no se pueden interpretar por fuera de una idea de sostenibilidad ética y ambiental. Para varios de los socios comerciales de Colombia la importancia de los temas transversales a la agenda comercial (medio ambiente y bienestar animal) ha sido ya expresado en el examen de políticas comerciales que circula periódicamente al interior de la Organización Mundial del Comercio, al igual que en su posición de negociación en varios núcleos de discusión de la agenda de Doha (como es el caso de Suiza y la Unión Europea). En consecuencia, ya sea que se trate de políticas comerciales con eventuales repercusiones en materia de creación de barreras no arancelarias o ya se trate de la emergencia de nuevos estándares internacionales de carácter privado y voluntario, la Responsabilidad Social en su concepto multidimensional, ha dejado de ser una opción para convertirse en el núcleo de la reputación corporativa y de la competitividad sostenible.

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