Opinión

  • | 2011/06/16 09:00

    Las lecciones aprendidas del Family Business Summit 2011

    El Family Businss Summit 2011: un enfoque desde Japón, permitió comprender por qué este país tiene el número más alto de empresas longevas en el mundo y que nuestras empresas familiares también lo pueden lograr con mayor diciplina y responsabilidad comunitaria. La opinión de Raul Serebrenik G.

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Luego de escuchar a los reconocidos conferencistas, Profesor Toshio Goto, Carlos Kasuga y Ernesto Poza, quienes aceptaron la invitación de venir al país para dar a conocer el modelo empresarial familiar japonés, sin duda el más exitoso del mundo, siento una gran satisfacción de haber visto una nutrida asistencia de empresarios colombianos que fueron con toda la familia. En total 430 participantes de primera, segunda y tercera generación, lo que demuestra que las familias empresarias del país, ya han tomado conciencia de la importancia de lograr la perdurabilidad de sus empresas y patrimonios.

 

Cada uno de los conferencistas aportó de manera notable sus experiencias y conocimientos con una habilidad fantástica. Puedo decir sin temor a equivocarme que no sólo aprendimos, sino que también gozamos de la jornada educativa en la que muchas son las memorias y lecciones aprendidas, que vale la pena digerirlas e interiorizarlas, algunas por su profundidad, requerirán de uno proceso cognitivo más lento, pero con seguridad fructífero.

 

Lo más destacado
Como lo diría coloquialmente cualquier colombiano, me da envidia de la buena al ver los logros empresariales y personales del pueblo japonés y de este sentimiento que me invade, quiero compartir con ustedes, los siguientes aspectos positivos:

 

Primero, el hecho de que en Japón haya una muestra enorme de empresas longevas, como lo menciono el profesor Goto en su intervención: más de 50.000 empresas de más de 100 años de longevidad; tengo que confesar que para cualquier académico, investigador o consultor, el solo hecho de tener acceso a una empresa centenaria es de por sí un importante paso, imagínense tener esa muestra tan significativa y única en este campo de las empresas familiares en el mundo.

 

Segundo, que las empresas familiares longevas son parte del patrimonio nacional y que los ciudadanos japoneses se sienten orgullosos de cada una de ellas. ¿Cuándo será que podremos escuchar esto aquí en Latinoamérica y sobre todo, sentir que el país y el gobierno actúan en consecuencia de esta declaración?

 

Tercero, la capacidad robusta de resiliencia (capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves). Históricamente, de los cinco desastres ocurridos en el Japón en los últimos 300 años, las empresas familiares han resurgido con mayor fuerza. El profesor Goto comentó que en la zona del último desastre natural hay más de 3.000 empresas centenarias y que de estas por lo menos mil, fueron fuertemente afectadas y sin embargo, en la mayoría de los casos, los patrones salieron personalmente al rescate y búsqueda de los empleados aún cuando también miembros de su propia familia estaban desaparecidos. En las reuniones posteriores al terremoto y tsunami, varios decidieron reconstruir sus empresas demostrando con esto que su obligación es la de volver a establecer puestos de trabajo, cuidado del futuro de sus empleados, con la filosofía de generar productos de alta calidad y de una manera correcta

 

Cuarto, muchas de las empresas afectadas regalaron sus inventarios de producto terminado, especialmente alimentos a los albergues de los damnificados de la tragedia. Imagínense ustedes ese acto de profunda responsabilidad comunitaria. Cabe resaltar que no se produjo ningún incidente de saqueo o robo en este temporada tan difícil y grave que vivió el pueblo nipón.

 

Quinto, la capacidad de proyectar la empresa como un ORGANO PUBLICO QUE CUMPLE UNA TAREA SOCIAL Y COMUNITARIA MUY IMPORTANTE, como lo dijo un destacado empresario japonés, el señor Konosuke Matsushita: “las empresas pertenecen a la comunidad y son consignadas por la sociedad a sus directivos para utilizarlos con un propósito social, por el bien del país en general”. Imagínense ustedes que ese hubiera sido el proceder de los famosos ejecutivos de los bancos en la reciente creciente crisis financiera, muy probablemente no hubiéramos pasado por una crisis tan profunda como la que se está viviendo en algunos países de Europa y los Estados Unidos en este momento

 

Pronto estaré refiriéndome a los otros conferencistas que podemos calificar de filósofos empresariales.

rauls@fcwpc.com

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