Opinión

  • | 2009/11/13 07:00

    Las caricaturas del petróleo

    Hace unos 150 años cabalgaba la energía en cincuenta caballos de fuerza con la máquina de vapor, cuando un señor belga inventó el primer motor de combustión interna. Columna de Manuel Fernando Maiguashca.

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Tal vez en algún momento de privada vanidad, Etienne Lenoir, el belga ingenioso, imaginó que con esta innovación cambiaría el mundo del transporte, del calor y las comodidades. Pero no alcanzó su elevación a percibir que la geopolítica sería sacudida por esta revelación de las chispas encerradas.


A partir de ese momento los combustibles fósiles comenzaron a reinar y la energía podía cabalgar en cien caballos de fuerza y más adelante en más de cien millones con la invención del cohete. Las calorías despedidas por material orgánico muerto y enterrado comenzaron a ser explotadas e intercambiadas.

 

Los afanes del desarrollo exigían mayor consumo en las sociedades más ricas pero no necesariamente éstas encontraban en las entrañas de su geología a los dinosaurios finados. Había que importar los combustibles. Y las relaciones de consumo y producción crearon particulares diferencias entre los países de cada conjunto. Los primeros, generalmente han sido desjuiciados en el consumo de éstos. Los arden en todo tipo de actividad dejando una huella indeleble de carbono en la atmósfera. Tratan a los segundos con contemplación exagerada en ciertos momentos, después los critican y finalmente los invaden. Después tratan de mermar su consumo pero parece tarde. ¿Repetirán el ciclo?


Los productores, generalmente se obnubilan por la abundancia. Consumen poco en comparación con los primeros, subsidian exageradamente a sus ciudadanos, sus monedas se debilitan, acaban con sus aparatos productivos, desaparecen la clase media pero tienen suficiente moneda fuerte para importar güisqui, carros y lujos por doquier. Además les gusta instalar en el poder a señores que duren mucho y que promuevan doctrinas nacionalistas o religiosas. ¿Repetirán el ciclo?


Esta es una caricatura de un simple conjunto de dos. La realidad es más diversa. Ya países han salido de estos ciclos como lo son Noruega y Brasil, dos importantes productores que han diversificado sus aparatos productivos, mermado su dependencia en los fósiles y desarrollado sociedades liberales. Otros, siguen en el laberinto en matices de la caricatura. Y hay uno que marcará un nuevo conjunto: Venezuela.


Lo poco que quedaba del aparato productivo venezolano fue extinguido por las políticas expropiatorias del presidente Chávez. Eso no es tan ajeno a un país productor de petróleo con líder necio. Pero lo que lo distingue de los demás de su especie es que en Venezuela se va a acabar con la industria petrolera y energética. Esto no lo ha podido hacer ni Muamar al-Gaddafi en Libia.


La producción de petróleo ha disminuido en casi medio millón de barriles en cuatro años. Esto gracias al pésimo manejo de la política petrolera y de la empresa petrolera PDVSA, a otrora manejada por los más calificados y hoy por los más deschavetados. En 2008 se produjeron 2’566.000 barriles, internamente se consumen cerca de 800.000 los cuales pagan los venezolanos a un precio por debajo del de producción; unos doscientos a trescientos mil se regalan a países aliados en la región. Y el saldo lo vende a su único cliente que le paga el precio de mercado: Estados Unidos.

 

Las refinerías del Golfo de México son de las pocas que pueden procesar el crudo pesado y rico en azufre que produce Venezuela. Este único cliente es tratado con ofensas y amenazas. Algunos nos molestamos con el silencio de Estados Unidos ante el trato del gobierno venezolano. Tal vez la diplomacia ruidosa esté en nuevas inversiones en refinerías con dietas que excluyan el crudo de ese país.


De 2004 a la fecha, la capacidad de refinación en Estados Unidos ha aumentado en cerca de cuarenta mil barriles por día, cerca a un 3%. Parece poco, pero estos aumentos no son comunes en esa industria. En el mismo periodo, Europa disminuyo su capacidad en 2,17%, destacando al Reino Unido que la mermó en un 11,54%. Venezuela la aumentó en sólo cinco mil barriles y los países del Medio Oriente, los otros de la especie, la aumentaron en cuatrocientos mil. Estos movimientos son indicios de los rumbos que va tomando la fauna de la caricatura del petróleo. Y la posición en que va quedando Venezuela.


Finalmente, ataca un verano fuerte al extremo norte de Sur América, y a pesar de contar con el 7,9% de las reservas de petróleo y gas en el mundo, Venezuela tiene que entrar a hacer racionamientos de agua y electricidad. Las calorías de helechos milenarios que han podido cobrar ya ciento cincuenta años de hegemonía energética; que han resuelto los más grandes retos de la humanidad, encuentran un lugar en donde a pesar de su abundancia, se les condena de nuevo a la época oscura de las cavernas.

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