Opinión

  • | 2010/03/26 09:15

    Las capitulaciones matrimoniales ¿Arma de doble filo?

    En las empresas familiares el asunto de llegar al patrimonio por el matrimono, o de impedirlo, tienen complicaciones que pueden ser muy serias. Cómo manejarlas bien. Opinión de Gonzalo Gómez.

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“Al patrimonio por el matrimonio” es una frase popular que refleja los temores de las familias empresarias frente a la inclusión de un nuevo miembro político en su familia. Alguien que debería ser considerado desde el inicio como un hijo político, puede llegar a sentirse maltratado por demostrarle desconfianza al exigirle las capitulaciones de manera sorpresiva antes de celebrar la ceremonia nupcial. Y aunque en muchas ocasiones el amor verdadero sale a flote y motiva la firma del documento, este hecho deja profundas cicatrices en las relaciones familiares.

 

Desde hace algunos años el protocolo ha sido usado por las familias empresarias como una herramienta que facilita la firma de las capitulaciones matrimoniales, ya que el futuro familiar político no lo entenderá como un deseo personal sino como una decisión que es impuesta desde afuera por un documento imparcial que establece el régimen de separación de bienes.

 

A pesar que el objetivo de la firma de capitulaciones es el de no poner en riesgo la continuidad de la empresa familiar, y mucho menos los trabajos que se generan allí, puede llegar a acabar con las relaciones de un matrimonio que está por comenzar, pues un matrimonio genera automáticamente un vínculo personal y patrimonial, y aunque el patrimonial queda cubierto con las capitulaciones, el vínculo personal queda expuesto a resentimientos.

 

Suena bastante contradictorio decirle a la pareja de novios, “les deseamos muchos éxitos en su matrimonio, pero por si acaso se separan… firmen este documento”.

 

Esta herramienta legal es muy común en la cultura anglosajona, pero en la cultura latinoamericana no lo es, y puede ser mal vista según la forma en que se realice. He escuchado de casos en que justo antes de entrar a la iglesia, le presentan el documento al futuro cónyuge para que realicen una lectura rápida y firmen un acuerdo que marcará su vida en pareja.

 

Efectivamente, estos acuerdos económicos entre los cónyuges, deben realizarse para blindar el patrimonio de la familia, si así se desea, pero existen muchas formas de hacerlo. Las capitulaciones son una alternativa, que con el debido tiempo e información podría ser aceptado sin dificultad. Otra alternativa es la de realizar la disolución de la sociedad conyugal después de realizado el matrimonio. Acudiendo a un buen abogado seguro se encontrarán más alternativas, lo importante es saber cómo aplicarlas, y sobre todo ser conscientes de no lastimar a nuestros nuevos familiares.

 
Director Área Empresas Familiares-INALDE, Universidad de La Sabana
e-mail: gonzalo.gomez@inalde.edu.co

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