Opinión

  • | 2011/06/30 00:00

    La Vieja Anomalía

    En los países ricos la productividad aumenta pero no la producción. Aumenta el consumo pero no en empleo. Los países emergentes no ahorran. No serían capaces de comprar su producción. Qué significa eso para el futuro del mundo. La opinión de Alejandro Rubinstein, nuevo columnista de Dinero.com

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Aquí estoy en Buenos Aires releyendo rápidamente algunas notas viejas mías. Concretamente, una serie de referencias pasadas del 2009 que incluyen varios artículos de Bill Gross y de Mohammed El-Erian de Pimco (entre otros), profesionales a los que respeto mucho y a quienes sigo a través de sus artículos y que se refieren a menudo a lo que es el 'Nuevo Normal'; es decir, cómo el mundo irá hacia adelante y cómo invertir en este contexto.

 

Estamos un par de años más tarde observando nuevamente la realidad y con todo el debido respeto, me parece que es la misma vieja historia que se repite pero con otra vestimenta.

 

¿Por qué es la misma vieja historia?

 

Los países desarrollados han estado acumulando desproporcionadamente durante más de una década, ya sea deuda privada o pública para continuar financiando su estándar de vida y utilizando la inflación de sus activos vía bajas tasas de interés donde la impresión de papel billete ha sido el elixir para hacer sentir a los ciudadanos que ellos están ahorrando. Esto en efecto NO es normal en un contexto de largo plazo; o al menos, no debería serlo. El ahorro es una combinación de ganar MÁS o GASTAR menos. Puesto simplemente: ¡reservando el dinero cada mes y tal vez restringiendo nuestro apetito para no GASTARLO todo! Esto es lo que yo llamaría "normal". En los países desarrollados la productividad aumenta pero no la producción, todo se ha convertido en consumo y servicios pero no en empleo y de cómo mantener la fiesta andando, pero se nos va acabando la música y el caramelo comienza a saber amargo a medida que pasa el tiempo.

 

Los mercados emergentes son también la misma vieja historia, excepto que ahora estos han exportado tanto comparado con su consumo interno, que ellos de hecho han acumulado reservas absurdamente ilógicas de efectivo. ¿Qué han hecho para crecer? Principalmente exportar. ¿A quiénes? Principalmente a los países desarrollados. Y ahora, sin embargo, los países emergentes se quejan de los países desarrollados por su insolvencia y su tendencia a imprimir, lo que naturalmente redunda en una mayor depreciación de sus propias reservas de divisas.

 

Parecen sin embargo, olvidar la pregunta del millón de dólares: ¿cómo seguirán ellos exportando si aquellos países desarrollados no tienen el dinero para comprar? La mayor parte de las economías de mercado emergentes son COMPLETAMENTE incapaces de comprar internamente su propia producción, si tuvieran que sustituir un menor consumo de las economías desarrolladas (por ejemplo, si se induce a que las economías desarrolladas ahorren). ¿Llama usted normal a que las economías emergentes, que han tenido su mejor desempeño económico en su historia, apenas hayan desarrollado su capacidad interna para gastar comparado a lo que ahorran?

 

A propósito, no nos engañemos: la mayor parte de los ahorros en los mercados emergentes son públicos, no privados. Si el gasto público es un problema en las economías desarrolladas, pueden estar seguros que el ahorro público también será un problema en las economías emergentes.

 

¿Así es que tenemos problemas de ahorrar aquí y gastar allá...? ¿Qué mas es nuevo? ¿Y es normal tener ambos lados fallando en encontrar una solución lógica para sus desequilibrios?

 

Pienso finalmente que las cosas volverán a revertir al promedio y el mercado y la sociedad nos forzarán a encontrar un nuevo equilibrio.

 

¿Cómo invertir en este período de vieja anomalía? Qué les parece la fórmula anticuada: con prudencia y paciencia. Cuando pienso en una nueva paradoja siempre caigo de regreso en la misma conclusión: los fundamentos no cambian.


El autor es Managing Partner of Latam Wealth Consulting.

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