Opinión

  • | 2011/08/21 07:00

    La reputación del “Bolillo” Gómez

    Me declaro anti fan del "Bolillo". Pero es necesario analizar el asunto con argumentos. Una mirada sobre este caso de interés nacional desde la perspectiva de la comunicación estratégica. La opinión de Santiago Ocampo

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Me declaro anti fan del "Bolillo". Pero es necesario analizar el caso y, para ello, tomo como base una interesante discusión con mis alumnos del postgrado de comunicación de la Universidad de la Sabana:

Miremos algunos escenarios:

¿Qué pasó?
Una situación de crisis que se salió de las manos en la que se involucran varios elementos: abuso con el alcohol, aparente infidelidad y lo más grave, agresión a una mujer por parte del protagonista de esta historia. Aunque los testigos del hecho no tuviesen alta credibilidad, el mismo autor de la agresión admitió lo que hizo. Sin embargo, este mal momento ya traspasó fronteras, no es un tema únicamente del Bolillo, su familia y la mujer agredida. Es un tema de interés nacional e internacional, en el que no solo el prestigio del “Bolillo” está en juego sino el prestigio de los colombianos y del país.

El “Bolillo”:
Es un personaje público que tiene polarizada la opinión pública no solo hoy sino hace muchos años. En su tierra goza de gran prestigio, pero en gran parte del país no cuenta con la misma suerte ¿Por qué? Ha sido siempre un hombre polémico, agresivo, frentero, mal hablado y ha sido juzgado por la opinión pública de favoritismos. Sin embargo, al César lo que es del César, también ha sido un hombre exitoso en su profesión, un hombre de familia, amiguero, sencillo y un personaje del común, sin ínfulas de grandeza o fama.
Para mostrar su arrepentimiento y dando a entender que es un ser humano común y corriente que comete errores, envió un comunicado pidiendo perdón, arrepentido. Sin embargo la credibilidad de su comunicación y de su renuncia (no irrevocable) fue mínima, además de que al parecer no era el momento adecuado para hacerlo. Pasó desapercibido. Se necesitaban legitimadores de su arrepentimiento, como un cura, su mujer o sus hijos. El “Bolillo” per se no puede legitimar su arrepentimiento, necesita una tercero que lo apoye o se lo reconozca.

La selección y la Federación:
La selección nacional de fútbol está a la altura de nuestros símbolos de Nación como la bandera, el escudo o el himno, es por ello que el país tiene rabia y dolor, pero debe pensar en la reconciliación, pues por encima de la selección está nuestra imagen como colombianos que desde hace muchos años no ha sido la mejor. Entonces este es un buen momento para dar ejemplo de reconciliación, sin olvidar la falta grave. La encrucijada de la Federación Colombiana de Fútbol es evidente, no saben qué hacer y dicen cosas de las que se pueden arrepentir. Su interés particular prima sobre el interés común y esto los puede conducir a errores fatales. Deben pensar antes de actuar y tener una vocería unificada con un mensaje amable y conciliador. La actitud de sus dirigentes aviva el fuego, aunque es claro que tiene poder para hacer lo que quieran pese a lo que el país clame.
El patrocinador:
Aparentemente tomó una decisión o realizó una declaración ligera y populista: pidió la renuncia del “Bolillo” porque su actitud rompe los protocolos de comportamiento de su empresa. La presión de los medios los llevó a actuar de manera acelerada y pareciera que su análisis se centró en lo que la gente quería oír, no lo que era más conveniente. Lo conveniente era esperar, analizar, conversar con los actores de este conflicto, pensar y luego decidir su mensaje. Ahora la situación que pueden enfrentar es que la Federación Colombiana de Fútbol diga que ya tiene otro patrocinador interesado y que se pueden ir. Así las cosas, llegará un patrocinador con un mensaje de perdón, reconciliación, de dar una oportunidad y será mejor siempre que el discurso de castigo. La pregunta es: ¿Y ahora que hará Bavaria o Sab Miller para no perder su gran inversión que sin duda ha sido muy efectiva en los colombianos?

La familia del Bolillo:
Tiene dos versiones: la de su hermano, figura pública que no dudó un segundo en tratar de sensibilizar a la opinión pública a través de los medios, para que no fuera tan dura con el “Bolillo” y estuvo bien. Pero el peso en este caso es más fuerte hacia la mujer y los hijos del Bolillo quienes sufren los tres elementos graves de esta crisis: abuso de alcohol, infidelidad (aparente) y agresión a una mujer. ¿Aparecerán algún día? ¿Lo respaldarán? ¿Lo perdonarán? Este perdón es tan o más importante que el del país entero, pues podrían salir a la luz pública pidiendo reconciliación y mostrando su perdón, pero no el olvido.

Los medios:
Su rol de denuncia y juicio ha marcado la parada. Salvo en Medellín, por supuesto. Sin embargo han centrado la discusión en un hecho secundario: ¿Debe continuar o no en la selección? Aunque también en el hecho de la agresión a la mujer que es muy grave. En la parte deportiva es muy clara porque allí sí ha estado polarizado entre quienes admiran su gestión profesional y quienes la encuentran inconveniente. Deberían también pensar en el mensaje de reconciliación que es el que más le conviene al país.

El país:
Conmocionado con la noticia se manifestó masivamente pues los medios de comunicación abiertos lo permiten, me refiero a las redes sociales. El país se polarizó sobre un tema menor: ¿Debe seguir al frente de la selección o no? Digo menor porque el tema central debe ser la agresión a una mujer, la infidelidad y el consumo irresponsable de alcohol, allí radica el ejemplo o mal ejemplo para nuestros hijos, el punto en este tema no puede centrarse únicamente en su continuidad o salida de la selección, esto es secundario para la imagen y reputación de Colombia ante el mundo. Las encuestas demuestran lo polarizado que está el país y allí se debe dar un ejemplo, pues el castigo ya se dio y falta la reconciliación.

¿Qué hacer?
No hay una fórmula secreta, pero el mensaje principal debe estar centrado en la reconciliación y en el perdón. El “Bolillo” debe mostrarse arrepentido y actuar el resto de su vida como tal. Necesita legitimadores que antes que buscar su perdón piensen en que este hecho es grave para el ejemplo que damos a nuestros hijos, para la imagen del país y para la paz. En este sentido los legitimadores deben mostrarse reconciliadores, no pidiendo el olvido sino todo lo contrario, buscar que la gente recuerde que esto está mal por donde se le mire pero que somos humanos y podemos equivocarnos. Estos legitimadores deben ser de la iglesia, la familia pero sobre todo, mujeres que busquen reconciliación como la cantante Marbel, que según cuenta la historia sufrió de esta violencia pero en ella prevaleció la reconciliación y el perdón, sin olvido. Por supuesto, lo peor para esta polarización fue la desentonada y ligera declaración de la senadora conservadora Liliana Rendón que le hizo más daño al “Bolillo” que casi el hecho mismo. Como también las declaraciones del Señor Álvaro González, que debería tener prohibido dar declaraciones a los medios como vocero de la Difutbol.

Siempre es bueno que el arrepentido demuestre que está preocupado por el hecho y que busca ayuda especializada, pero tiene más peso que pida perdón a las mujeres y que encamine sus esfuerzos a luchar contra este mal de la sociedad colombiana que es el maltrato intrafamiliar.

Hoy tenemos una gran oportunidad para dar un ejemplo de reconciliación nacional y creer en el arrepentimiento de la gente, sin olvidar su error. El “Bolillo” debe hablar y decirle al país que está arrepentido, que lamenta mucho lo sucedido, que le permitan continuar en la selección para poder trabajar por este símbolo de los colombianos que no se puede abandonar en este momento y que hará todo lo posible para resarcir su error con su familia, con las mujeres colombianas y con el país.

El autor es socio de Aljure&Ocampo Comunicaciones @santisog Santiago@aljureyocampo.com

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