Opinión

  • | 2011/04/26 07:00

    La recuperación post-Katrina: lecciones para el invierno en Colombia

    Las asociaciones privadas y otras formas de capital social arraigadas en la sociedad, fueron muchísimo más efectivas que el gobierno federal en movilizar ayudas para los damnificados y recuperar las zonas inundadas. La opinión de Daniel Gómez G.

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En su último libro, “The Cultural and Political Economy of Recovery: Social Learning in Post-Disaster Environment”, Emily Chamlee-Right usa ideas de la escuela austriaca de economía y métodos cualitativos de análisis basados en entrevistas y “narrativas analíticas” para estudiar el proceso de recuperación después del huracán Katrina que inundó 80% de Nueva Órleans en 2005. Su análisis hace énfasis en el rol de la sociedad civil y el capital social en el proceso de recuperación y sugiere que las políticas públicas hubieran podido ser más efectivas si hubieran sido complementarias a estos factores. El libro de Chamlee-Right tiene lecciones valiosas para la crisis invernal en Colombia.

 

Después de cientos de entrevistas con damnificados de Katrina, Chamlee-Right identifica un tercer actor, además de las fuerzas de mercado y el sector público, clave en procesos de recuperación: los héroes invisibles que movilizan el capital social de las comunidades generando ciclos virtuosos de reconstrucción y ayudas mutuas. Chamlee-Right sugiere que las asociaciones privadas, las organizaciones sociales, los esquemas de autoridad en las comunidades y todas las otras formas de capital social arraigadas en la sociedad, fueron muchísimo más efectivas que las ayudas y programas del gobierno federal en movilizar ayudas para los damnificados y recuperar las zonas inundadas después del desastre. Es más, muchas de las políticas estatales fueron contraproducentes.

 

La investigación de procesos de retorno de damnificados identifica un problema de coordinación, o de acción colectiva, como el principal obstáculo después del desastre. Es más fácil volver después del desastre y reconstruir cuando otros también vuelven, y al volver se envían señales indicando que vale la pena volver y aún más gente vuelve. Hay externalidades positivas.

 

¿Cuáles son entonces las políticas públicas que pueden contribuir a impulsar y potencializar la movilización del capital social? Lo primero que encuentra Chamlee-Right es que las reglas del juego deben mantenerse: los derechos de propiedad deben prevalecer, los contratos deben ser respetados. Políticas públicas de reconstrucción que usan instrumentos como la expropiación en nombre del “bien común,” y políticas de relocalización que introducen incertidumbre, impiden la movilización efectiva del capital social. Lo segundo, es que se debe permitir que los mercados y el sistema de precios funcionen libremente de manera que sirvan de señales para la reasignación de recursos hacia las zonas y los usos donde son más necesitados.

 

Chamlee-Right cuenta en detalle el caso de la Iglesia de Mary Queen of Vietnam, en el 9th Ward de Nueva Orleans. La iglesia era el centro de la comunidad de inmigrantes vietnamitas que no se limitaba a las misas, sino que ofrecía servicios y programas de todo tipo: clases, reuniones sociales, apoyo a pequeños negocios. La función esencial de la iglesia post-Katrina fue impulsar el retorno de la comunidad, primeramente a misa, y luego a sus hogares. El retorno de los damnificados a las actividades de la iglesia envió un mensaje inequívoco a las autoridades de que esa comunidad era una comunidad viable. Aun cuando las autoridades habían prohibido el retorno de los damnificados por cuestiones de seguridad.

 

Otros dos casos estudiados en el 9th Ward fueron el de la enfermera Alice Kraft-Kearney, quien abrió en su casa un centro de salud, y el de la superintendente de educación Doris Voiter, quien reconstruyó las escuelas para los primeros damnificados que volvieron. En ambos casos, Kraft-Keraney y Voiter movilizaron la ayuda de la comunidad, principalmente una comunidad obrera, para reconstruir las escuelas y reconstruir centros de salud. Los barrios obreros tenían una ventaja clara sobre los barrios más pudientes: sus miembros sabían cómo reconstruir. A su vez, la disponibilidad de servicios básicos como salud y educación, permitió que más gente volviera a la comunidad.

 

Los esfuerzos de la iglesia vietnamita, de Kraft-Kearny y de Voiter son ejemplos de órdenes espontáneos. De procesos sociales, individuales, privados que reconstruyeron comunidades a pesar de las falencias de las políticas públicas. En efecto, muchas de las políticas centralizadas y burocráticas impartidas desde Washington introdujeron incertidumbre, impidieron los ciclos virtuosos de reconstrucción al demorar el retorno de los habitantes hasta no terminar estudios interminables de seguridad y viabilidad. Los líderes locales y los cientos de emprendedores privados dispuestos a movilizar el capital social de las comunidades efectivamente superaron problemas logísticos, trabas de política y problemas de coordinación.

 

Este ambicioso estudio de la reconstrucción post-Katrina muestra que las políticas públicas deben servir de apoyo a la sociedad civil permitiendo que los procesos sociales espontáneos movilicen el capital social necesario para la reconstrucción. La primera labor del Estado es garantizar las reglas del juego aun en situación de crisis: se debe resguardar la propiedad privada y no interferir en el sistema de mercado. Políticas de control de precios y expropiación en nombre de la planificación y el bien común, suelen hacer más daño que bien. El Estado puede contribuir a procesos de reconstrucción garantizando la rehabilitación de servicios públicos básicos. Finalmente, las políticas de ayuda a los damnificados son más efectivas cuando usan la infraestructura social existente: iglesias, asociaciones, grupos comunitarios.

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