Opinión

  • | 2011/04/11 09:00

    La política monetaria de la Reserva Federal

    Las presiones para continuar con la política monetaria laxa que fue un factor que alimentó la burbuja que terminó por reventar en el 2008 se están volviendo a repetir, esta vez bajo figuras mas heterodoxas y bajo un nuevo nombre, “Quantitative Easing 3”. La opinión de Juan Eduardo Zuluaga.

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Las presiones para continuar con las políticas monetarias laxas que fueron uno de los factores que más alimentaron la burbuja que terminó por reventar en el 2008 se están volviendo a repetir, esta vez bajo figuras mas heterodoxas y bajo un nuevo nombre, “Quantitative Easing 3”. El objetivo es aumentar el nivel de actividad económica y disminuir el desempleo en los Estados Unidos. El problema es que se están volviendo a gestar nuevas burbujas y distorsiones que pueden generar nuevos episodios de crisis que echen por la borda la recuperación económica que se ha obtenido hasta el momento.

Uno de los problemas más difíciles de esta crisis financiera ha sido identificar sus causas. Como todo sistema complejo, el mercado financiero mundial presenta multitud de interacciones que hacen difícil establecer principios claros de causa y efecto. Sin embargo, dentro de los diferentes tópicos que se han analizado, existe uno de suma importancia que explica gran parte de la dinámica que facilitó el proceso de sobreendeudamiento que desató la crisis: las políticas monetarias laxas.

Las políticas monetarias expansivas fueron fruto de un énfasis exagerado de los bancos centrales en medir su efectividad usando como referencia el control de la inflación empleando el índice de precios al consumidor y, en algunos casos, una versión simplificada del mismo índice que excluye de la canasta el impacto de los alimentos y la energía bajo el argumento de que estos últimos son muy volátiles en el corto plazo. Esto hizo que los bancos centrales relajaran la disciplina monetaria y permitieran una expansión fenomenal del crédito y los activos financieros bajo la premisa que esta expansión no estaba generando un aumento de precios al consumidor.

¿Por qué se estaba presentando este fenómeno? La respuesta es relativamente sencilla. La entrada de China a la economía de mercado y las mejoras sustanciales en los procesos de producción generaron un shock de oferta mundial que contrarrestaron el efecto inflacionario de la expansión del consumo. En el caso de China, lo que ocurrió es que millones de personas se trasladaron del campo a la industria generando una oferta sin precedentes de mano de obra barata que permitió el aumento de la producción industrial sin que se afectara la estructura de costos. Adicionalmente, las grandes empresas globales trasladaron muchas industrias hacia China lo que abarató la producción de bienes manufactureros.

Sin embargo, la situación no era igual en el mercado de bienes raíces y otros activos financieros. El exceso de demanda generado por la expansión del crédito (como consecuencia de las bajas tasas de interés) creó burbujas en diferentes mercados que terminaron por colapsar, generando la crisis. En el momento de la crisis, era claro que se requería una expansión extraordinaria del balance de la Reserva Federal que se vio obligada a proveer liquidez y desatascar el sistema financiero comprando activos financieros en diversos sectores para evitar un colapso del sistema financiero y del mercado de capitales, similar al que se presentó en la crisis del 29.

La magnitud y escala de la intervención de la Reserva Federal no tiene antecedentes. El aumento en el balance de sus activos ha sido de mas de US$1,5 trillones desde el inicio de la crisis. En adición a la magnitud del estímulo, el Banco Central ha sido usado para comprar todo tipo de activos, incluyendo compras de bonos de deuda pública del tesoro americano. Al 3 de diciembre del 2009, la FED tenía en su balance de US$2,7 trillones US$1,1 trillones de títulos hipotecarios o relacionados con este mercado y US$1,4 trillones de títulos del Tesoro.

Aunque muchas de las medidas que se están tomando en medio de una coyuntura tan difícil son razonables, es preocupante el efecto que están teniendo en los mercados de activos financieros y reales. La política de mantener bajas tasas de interés por periodos largos genera distorsiones en las decisiones de inversión de los agentes económicos con consecuencias negativas en el largo plazo. Los precios de muchos activos financieros han subido a los mismos niveles o muy cercanos a los que había antes que se generara la crisis. Adicionalmente, se está comenzando a gestar un proceso inflacionario cuya primera manifestación se está dando en los mercados de materias primas, energía y alimentos.

El peligro que se está corriendo en este momento es que, sin haber finalizado de estabilizar la economía, se estén creando nuevas burbujas. Esto puede terminar por generar nuevos episodios de crisis cuando todavía no se han terminado de asimilar los efectos de la crisis del 2008.

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