Opinión

  • | 2011/02/03 09:40

    La Oficina Familiar adaptada a la cultura latinoamericana

    Esta se dedica a labores que aumenten, protejan y transfieran el legado de la empresa familiar a las generaciones futuras evitando los conflictos. Qué deben tener las latinoamericanas. Opinión de Gonzalo Gómez.

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Continuando con el tema de la Oficina Familiar, ésta se ha convertido en una entidad al servicio de sus miembros que basa sus decisiones y operaciones en la confianza, la optimización de costos y la confidencialidad, buscando siempre el mayor beneficio para la familia. Además de buscar la rentabilidad del patrimonio y la sostenibilidad de la empresa, la Oficina Familiar debe garantizar el alcance y la continuidad de la armonía familiar. Con el correr del tiempo hemos visto distintos tipos de Oficina Familiar, pero en la actualidad tienen vigencia los siguientes:

 

La Oficina Familiar Individual, que es manejada por uno o varios profesionales externos contratados por la familia exclusivamente para este fin, manteniendo un amplio control y asegurando la confidencialidad de la información.

 

La Oficina Familiar Múltiple, surgió por la necesidad de las familias de obtener los beneficios de contar con esta estructura, pero a un menor costo. Esta estructura ofrece el conocimiento y experiencia de familias tradicionales, con la desventaja de perder el control sobre la misma.

 

La Oficina Familiar Comercial es más una empresa que presta un servicio profesional, aunque su carácter sea especializado. Dentro de esta tipología están corredores de bolsa, banca privada, firmas de consultoría, divisiones encargadas de inversiones y firmas de contabilidad. La ventaja para las familias que contratan estos servicios son los costos, y el problema principal es la falta de exclusividad.

 

La Oficina Familiar adaptada a la cultura iberoamericana
Las oficinas familiares atienden a familias con una visión de largo plazo que desean que sus miembros, sus bienes y valores crezcan y se consoliden a través de las generaciones. Esta estructura puede ser de gran utilidad para aquellos empresarios que anhelan que sus principios y valores trasciendan, al igual que familias con una variedad de inversiones, un negocio familiar, una situación familiar compleja o aquellos que manejen dimensiones internacionales. Para ello la familia debe identificar qué funciones requiere e implementarlas.

 

Debido a las características diferenciales de la cultura latinoamericana, es necesario proponer un modelo de Oficina Familiar acorde a nuestra empresas familiares mediante un esquema que busque asegurar la armonía familiar, la sostenibilidad de la calidad de vida de los miembros familiares, y el crecimiento y fortalecimiento del patrimonio familiar e individual.

 

Esta estructura puede profesionalizar el manejo del patrimonio y la familia, dándole al Consejo de Familia un papel de Junta Directiva, y en sesiones puntuales invitar a expertos independientes ajenos a la familia para tratar temas especializados. La oficina familiar adopta entonces el papel de implementador de la estrategia formulada por el Consejo de Familia.

 

El papel de esta Oficina Familiar, está más enfocado a las necesidades personales y patrimoniales de la familia, que del patrimonio familiar como tal, que en sus inicios era su función principal. Algunas de las funciones que puede asumir la Oficina Familiar en el ámbito patrimonial son la planeación patrimonial del individuo, los servicios bancarios (préstamos, depósitos, etc.), la administración financiera (pago de cuentas, trámites, etc.), los servicios jurídicos y tributarios para la familia, la gestión de riesgos y seguros para sus miembros, los servicios de seguridad y conserjería, y las nuevas aventuras empresariales, entre otras.

 

Por otro lado, un grupo de profesionales puede apoyar a la familia en temas como las relaciones personales, la resolución de conflictos, planes de carrera y de jubilación, la educación de los hijos, hasta aquellos que velan porque su patrimonio personal este protegido, controlado, monitoreado y en crecimiento. Así mismo debe brindar servicios personalizados para satisfacer las necesidades de cada uno de los familiares, y de ser necesario, ayudar a la familia a implementar el protocolo familiar y alcanzar sus objetivos en múltiples ámbitos.

 

Como vemos, la Oficina Familiar se dedica a labores de la familia y sus miembros con el fin de aumentar, proteger y transferir el legado familiar a las generaciones futuras evitando y atacando los conflictos que se presenten a través de asesorías o simplemente un muy buen servicio.


Director Área Empresas Familiares-INALDE, Universidad de La Sabana

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