Opinión

  • | 2011/07/27 10:23

    La lucha Anti-Corrupción, compromiso internacional para las empresas

    Cuál es la obligación de las empresas en esta tarea. Cuáles son los elementos que deben implantar para cumplir con los estándares del Pacto Global en esta materia. La opinión de Maria Alejandra González-Pérez.

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Como respuesta a los recientes escándalos nacionales y la lucha mundial contra la corrupción, y la puntuación tan baja ocupada por Colombia (puesto 74 entre 189 países) en el año 2009 en el Barómetro Mundial de la Corrupción presentado por Transparencia Internacional, el Ministerio del Interior y de Justicia de Colombia presentó en junio del 2011 el Estatuto Anti-Corrupción “por la cual se dictan normas orientadas a fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción y la efectividad del control de la gestión pública”.
En este estatuto se instituyen procesos pedagógicos para la formación de la “cultura de la legalidad”, y se establecen sanciones legales específicas tanto para empresas privadas como públicas para el tráfico de influencias, y diferentes formas de corrupción.

El Principio 10 Anti-Corrupción del Pacto Global de las Naciones Unidas fue agregado en junio del 2004 a los 9 principios originales propuestos en el año 2000. Este Principio establece que “las empresas deben trabajar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno”. Aunque desde el comienzo del Pacto, el aspecto de la corrupción fue identificado como de crítica importancia, en el año 2000 la ONU no contaba con instrumentos legales para apoyar el Principio.

Fue en el año del 2003 que se ratificó la Convención en Contra de la Corrupción (UNCAC), y se introdujo de manera sistemática en el 2005. A partir de ese momento, con el apoyo de la ONG Transparencia Internacional, líderes de empresas multinacionales, sindicatos y representantes de la sociedad civil se desarrollan códigos de conducta para empresas específicamente dedicados a combatir el soborno, y lineamentos para la implementación del Principio 10 del Pacto.

Según reportado en la encuesta mundial de revisión anual del Pacto Global en el 2008, el Principio 10 es considerado como el de más difícil implementación. A raíz de esto, el Pacto Global presentó en mayo del 2009 unos lineamentos para el reporte empresarial de la lucha anti-corrupción y anti-soborno enfatizando en las políticas de cero tolerancia a estas conductas, la identificación de las diversas formas de corrupción y la manera de cómo entrar a combatirlas en las empresas.

Entre las herramientas dadas para ayudar a cumplir este objetivo de manera comprometida están:

1. La guía práctica (Resist) para ayudar a empresas y a empleados en particular a responder a solicitudes y requerimientos inapropiados.

2. Dos versiones de principios de Transparencia Internacional en contra del soborno, una de ellas dedicada especialmente a Pymes.

3. El pacto de integridad de Transparencia Internacional dedicado a empleados del sector público en las áreas de licitaciones y compras, en el cual se incluyen sanciones en caso de violaciones al pacto.

Como se ha visto con los escándalos corporativos y a nivel de gobierno, y debido a los riesgos a que se expone la imagen y reputación por prácticas corruptas, el compromiso con la lucha anti-corrupción debe estar alineada con un proceso de comunicación, el cual requiere un compromiso por parte de los empleados y los sistemas gerenciales de las organizaciones.

Reportar públicamente significa asumir oficialmente un compromiso radical frente a empleados, inversionistas, gobiernos, y consumidores respecto a la seriedad con la cual la empresa está asumiendo transparencia en todos sus procesos. El Pacto Global identifica los elementos que deben ser considerados en cuanto a políticas, implementación y monitoreo. Los 7 elementos básicos que son considerados los mínimos en la lucha organizacional en contra el soborno y la corrupción son:

1. Asumir públicamente el compromiso institucional para combatir todas las formas de corrupción y soborno.

2. Tener un compromiso explícito de cumplir con las leyes, estatutos y aspectos legales de la lucha nacional contra la corrupción.

3. Convertir el compromiso anti-corrupción en acciones empresariales concretas.

4. Contar con el apoyo de los líderes de las empresas para la lucha anti-corrupción.

5. Comunicar internamente y dar entrenamiento a todos los empleados en la posición institucional frente a la corrupción.

6. Tener implementados listas de chequeo y balances internos para asegurar la consistencia con el compromiso institucional.

7. Monitorear y avanzar los procesos asociados a la lucha anti-corrupción.


*  Departamento de Negocios Internacionales de la Universidad EAFIT. 
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