Opinión

  • | 2011/06/28 09:10

    La empresa sostenible: Una cuota de humildad y voluntad

    Actualmente se habla del término “sostenible”, la ONU, el World Economic Forum, la OIT, algunos de los organismos internacionales que debaten sobre este tema y que formulan ideas para que los diferentes organismos que conforman una sociedad los pongan en práctica. Opinión de Fernanda García Valencia.

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El concepto general de “desarrollo sostenible”, hace referencia a -la forma de progreso que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias- . Según el Consenso de Copenhague: La dimensión social del desarrollo sostenible consiste ante todo en el compromiso de «promover la integración social fomentando sociedades estables, seguras y justas, y que estén basadas en la promoción y protección de todos los derechos humanos, así como en la no discriminación, la tolerancia, el respeto de la diversidad, la igualdad de oportunidades, la seguridad y la participación de todas las personas, incluidos los grupos y las personas desfavorecidos y vulnerables»

Podemos decir entonces, que una empresa sostenible es un organismo que permite no solo a la generación actual, sino a las futuras, favorecerse de un empleo productivo brindando a los individuos que la conformen un desarrollo profesional y un equilibrio para su vida personal.

En los últimos años hemos sido testigos de las consecuencias que han generado a la sociedad la creación de empresas en cuyos valores la “sostenibilidad” no era uno de sus pilares: Enron, Madoff Investment, Freddie Mac, Fannie Mae, etc. En todos estos casos, se destacó la ambición de los directivos, pero dicha ambición no estaba entendida desde el concepto del compromiso con la organización, era todo lo contrario, una ambición egoísta que buscaba únicamente el beneficio a corto plazo, para la generación actual, pero no para las futuras.

La crisis que actualmente se vive en especial en algunos países Europeos nos está demostrando que es imperativo cambiar de rumbo y es una llamada de alerta a América Latina. No podremos construir sociedades sostenibles, si no contamos con un tejido empresarial que tenga como objetivo no ser solo buena, sino magnífica, de tal modo que podamos construir de dejar un legado a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos.

Una empresa sostenible no se construye solo con una persona, por más liderazgo que tenga. Solo cambiaremos la situación actual si tomamos un papel activo en la sociedad a la cual pertenecemos, cómo diría Fred Kofman, “¿que queremos ser, victimas o protagonistas?”.

Todos y cada uno de los individuos que hacen parte de una organización, pueden ser líderes en su campo de acción. Necesitamos que las empresas realicen programas de formación que ayuden a elevar la conciencia sobre la importancia del auto liderazgo como punto de partida para liderar o gestionar a los demás, de tal modo que nos convirtamos en líderes sostenibles que seamos capaces de articular los mecanismos que se requieren para crear una cultura donde la humildad y la voluntad sean dos de los pilares del liderazgo sostenible.

Invito a las empresas a formar líderes en cada uno de los niveles de su estructura jerárquica, personas capaces de cuestionar, debatir, replantear las formas de hacer las cosas. De nada valen personas que solo ejecuten ordenes a la sombra de un líder excepcional. Los verdaderos líderes excepcionales son aquellos que se preocupan por ceder su legado a otros, por formar a la siguiente generación que tomará el relevo.

Miremos ahora la realidad colombiana, ¿tenemos líderes sostenibles en el tejido empresarial? Según “mercolíderes” - Merco.info -, los primeros cinco líderes son:

1. Javier Genaro Gutierrez Ecopetrol
2. German Efromovich Avianca
3. Jorge Londoño Bancolombia
4. Luis Carlos Sarmiento Grupo Aval
5. Gonzalo Restrepo Almacenes Exito

Las variables que son evaluadas para determinar este ranking son: 
* Visión estratégica y cumplimiento de objetivos 
* Visión comercial 
* Aglutinador de equipos 
* Impulsor de comportamientos éticos y RSC 
* Proyección internacional 
* Innovador 
* Buen comunicador

Merco es uno de los únicos rankings existentes desde hace 10 años que nos permite tener una visón sobre la gestión de la persona, brindando algunas pautas para conocer si esta persona es un líder sostenible. Sin embargo, considero que pueden ser complementadas con dos variables: Voluntad y Humildad y que están bien definidas por Jim Collins en su libro “Empresas que sobresalen”.

Las dos caras del liderazgo

Voluntad profesional

Humildad personal

Consigue resultados magníficos, un catalizador claro en la transición de buena a brillante.

Demuestra una gran modestia, rechaza la adulación pública; nunca fanfarronea.

Demuestra una firme resolución por hacer lo que sea necesario para producir los mejores resultados a largo plazo, por difícil que sea.

Actúa con una determinación tranquila, pausada; confía principalmente en unos criterios inspiradores, no en el carisma para motivar.

Marca la pauta para crear una compañía magnífica duradera: no se conforma con menos

Canaliza la ambición hacia la compañía, no hacia sí mismo; eligen a sus sucesores para que puedan conseguir un éxito aún mayor en la próxima generación.

Se mira en el espejo, no por la ventana, para atribuir la responsabilidad de unos resultados mediocres, no culpa nunca a lo demás, a los factores, o a la mala suerte.

Mira por la ventana, no al espejo, para atribuir el mérito del éxito de la compañía a otras personas, a factores externos y a la buena suerte.

 Necesitamos líderes sostenibles que hagan del tejido empresarial colombiano no solo bueno, sino sobresaliente. El desarrollo del talento se convierte por lo tanto en uno de los pilares para la construcción de empresas sostenibles, creando una nueva conciencia colectiva de cómo hacer negocios.

 

* Neumann International

fernanda.garcia@neumann-inter.com

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