Opinión

  • | 2009/01/29 00:00

    La empresa familiar frente a los cambios del entorno y la dirección

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A lo largo de estos últimos 25 años, período en que se ha trabajado fuertemente en la investigación y la búsqueda de ayudas a la empresa familiar, se han presentado cambios sustanciales en dos de los niveles más relevantes para este tipo de empresas: el nivel familiar y el nivel de dirección de empresas.

Dentro de los muchos cambios ocurridos a nivel de dirección, actualmente nos encontramos con una cultura de la dirección mucho más difundida, se presentan mayores oportunidades de formación para trabajar en ámbitos empresariales que han aumentado gradualmente con la creación de diversas escuelas de dirección y negocios a nivel mundial. Las especializaciones funcionales ofrecidas por estas escuelas constituyen un cambio sustancial en la difusión de la formación. Hoy en día, existen varias alternativas que brindan a las personas mayor conocimiento de las áreas y tareas de una empresa.

Esta cultura de la dirección se ha adaptado a un entorno cambiante, resistiendo los retos de la internacionalización de las economías y la incertidumbre que conlleva los procesos de globalización, frecuentes en esta época. Como consecuencia de estos procesos, el desarrollo de un pensamiento estratégico se ha convertido en un elemento vital para las organizaciones actuales. El pensamiento estratégico adecuadamente aplicado, ha permitido que las organizaciones analicen sus competidores y sus mercados, busquen un posicionamiento diferencial, identifiquen nuevas ventajas competitivas para alcanzar los objetivos de crecimiento y desarrollo sostenible de las organizaciones.

La globalización también ha incorporado nuevas tecnologías de información, nuevos sistemas de comercialización, cambios tecnológicos, cambios en los hábitos de consumos e innovación de productos que han ocasionado una mayor complejidad y problemática al interior de los sectores, lo cual genera, en algunos mercados, el aumento del tamaño de las empresas y un incremento en su poder de negociación frente a sus proveedores y clientes. Es aquí donde las empresas familiares empiezan a ser vulnerables ante este tipo de organizaciones, por no tener ni el tamaño, ni los recursos necesarios para crecer al mismo ritmo que estas empresas no familiares.

Otro cambio importante en la dirección de las empresas es la necesidad de una visión estratégica compartida. Hace 25 años la estrategia era transmitida de arriba hacia abajo, en orden jerárquico; hoy en día su ejecución es poco probable si no se realiza en equipo, es decir la estrategia debe surgir desde los colaboradores hacia los niveles superiores de la organización, encontrándose con la Junta Directiva para obtener una visión consensuada sobre la forma de enfrentar la incertidumbre que generan los cambios en el entorno. Lograr una visión clara y compartida hace imperativo la separación de los roles de los diferentes órganos de gobierno para que cada uno de los participantes de la organización, accionistas, directivos y miembros de la junta, puedan actuar bajo unos objetivos y parámetros claros.

Con estos cambios del entorno que generan cambios en la estrategia de las organizaciones, las estructuras también han sido modificadas pasando de jerárquicas a estructuras funcionales, en red, matriciales, federativas; y han permitido a ciertas organizaciones avanzar mucho más rápido porque ponen énfasis en el trabajo en equipo para buscar soluciones a la complejidad del entorno.

De acuerdo con el cambio en las estructuras organizativas, las nuevas tecnologías de información han permitido eliminar complejos sistemas de comunicación jerárquicos hacia sistemas más flexibles con estructuras más planas y comunicaciones más directas y efectivas con los clientes, proveedores y con los empleados de la organización.

A nivel del personal de las organizaciones, se presenta una mayor complejidad en las relaciones con los colaboradores de la empresa ya que cuentan con una mejor formación, lo cual requiere de una gestión de personal muy diferente a la que se les daba hace 25 años cuando la estructura organizativa era totalmente jerárquica. En años anteriores, se aceptaba la idea que tan sólo con pagar un salario y brindar una estabilidad laboral era suficiente motivación para que las personas cumplieran con sus obligaciones. Sin embargo, la creación de nuevos sistemas de evaluación y remuneración hacen mucho más complejas las relaciones con los directivos de alto nivel, especialmente desde que aparecieron las “sotck options” (opción para la compra de acciones) que llevan a que algunos directivos de primer nivel, se preocupen más por la valoración de sus acciones que por la honestidad e integridad de sus empresas.

Es evidente que en el mundo de la dirección, el avance de los últimos 25 años ha sido realmente importante; la visión y filosofía de gestión de carácter autoritario se ha convertido en una filosofía y visión mucho más abierta y de consenso entre los integrantes de la organización. Si cambia el entorno ha de cambiar la estrategia de la empresa, si cambia la estrategia ha de cambiar la estructura organizativa para poder cumplir con esta estrategia; si cambia la estructura de la organización ha de cambiar los sistemas de dirección: en cuanto a motivación, remuneración, planeación de carrera, rendición de cuentas y evaluación del desempeño.

Ante los cambios en el entorno y en la dirección, las empresas familiares se enfrentan ante el reto de lograr un adecuado estilo de dirección manteniendo su unidad familiar. Cada empresa familiar es única, y por lo tanto ella misma debe buscar al interior de su cultura mecanismos de avance para perdurar en el tiempo.

* Profesor Área Política de Empresa, INALDE - Universidad de La Sabana Consultor Senior Family Council Consulting International Group
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