Opinión

  • | 2011/08/22 15:31

    La definición de Administración depende de lo que uno espera de ella

    ¿Cómo pueden las universidades promover una definición efectiva de la administración? Deben proporcionarle al estudiante perspectivas variadas, deben exponerlos a otras maneras de administrar alrededor del. La opinión de Anne Marie Zwerg-Villegas, profesora del departamento de Negocios Internacionales de la Universidad Eafit.

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La administración como objeto de enseñanza y aprendizaje no es más que otra creación de la cultura económica que domina la sociedad occidental. Programas de pregrado en administración de empresas y de MBA son indicaciones del predominio de la mentalidad capitalista en nuestro entorno y la participación activa en ella de las universidades, siendo estos programas los más rentables para estas instituciones.

Los programas de administración presentan sus dos dimensiones: las prácticas concretas y sus bases teóricas. Pero fuera de las universidades, la evidencia demuestra que los egresados de los mejores programas e instituciones de administración no necesariamente son los mejores administradores y que a menudo los mejores administradores no son formados formalmente en administración.

En las empresas o en las organizaciones donde detectamos una buena administración encontramos toda clase de estilos, estructuras, manejos y estrategias que, a pesar de muchos intentos, no podemos generalizar. Como pregunta el Laurent Lapierre de la Escuela de Altos Estudios Comerciales (HEC) de Montreal, “las escuelas…crecen en número e importancia…sin embargo, ¿el hecho de tener conocimientos y dominar algunas técnicas modernas convierte a alguien automáticamente en un gerente competente?”

Lo que nos ayuda a contemplar esta situación es la trilogía administrativa presentada por la Renée Bédard también de HEC Montreal. Este marco de análisis “se trata de tres grandes funciones de base que toda persona y toda sociedad deben realizar para sobrevivir y desarrollarse. Estos tres dominios generales son: la producción y la creación; la protección y la seguridad; el gobierno y el interés general”. En Occidente, que tiene una cultura competitiva y jerárquica, estos tres dominios están organizados ahora con el dominio privilegiado de la ‘producción y creación’.

Cada uno de los tres dominios tiene dos vertientes posibles, cada una válida y potencialmente exitosa según el contexto. “En la práctica esta dualidad significa que se puede funcionar bien con personas o con sistemas que pertenecen a una u otra orientación, dependiendo del contexto concreto. La literatura aporta numerosos ejemplos sobre este par de contrarios (Hermes y Apolo, Don Quijote y Sancho Panza, Narciso y Goldmundo…)” (Hesse, 1984 citado en Bédard, 2004, p 97). Sigue Bédard, “el peligro es que una de las caras termine por prevalecer siempre sobre la otra, lo que daría lugar a defectos o debilidades por exceso o por defecto”.

En el contexto colombiano, medidas proteccionistas contribuyen exactamente a acentuar estas debilidades. Prácticas como el requerimiento de certificación de competencias, el uso de la tarjeta profesional y la homologación de títulos del exterior, aseguran que al no aceptar otras formas de hacer las cosas, se repiten los métodos y no facilitan el progreso, no facilitan la apertura mental. Se pierde la posibilidad de integrar al país con el mundo.

Según el modelo del rombo, también de Bédard, las cuatro dimensiones filosóficas - praxeología, epistemología, axiología y ontología - están estrechamente ligadas hasta el punto de formar una sola realidad en cada humano.

En el contexto de la administración, el rombo se puede aplicar a un departamento o una unidad de trabajo. Un individuo será competente y eficiente dentro de ese departamento o unidad cuando sus propias dimensiones de praxeología, epistemología, axiología y ontología converjan con las de su oficio y de su unidad de pertenencia, teniendo en cuenta que estas dimensiones son dinámicas en el tiempo tanto en el individuo como en la empresa y sus unidades. Como el contexto es cambiante y la administración eficaz se basa en el contexto, así también deben ser dinámicas las prácticas. Al tener las medidas proteccionistas en el contexto colombiano estamos forzando una homogeneidad de dimensiones y favoreciendo la endogamia intelectual y profesional y respaldando estas atrocidades en la administración pública.

¿Cómo pueden las universidades promover una definición efectiva de la administración? Estos programas deben formar estudiantes integrales, capaces de moverse en campos laborales diversos. De hecho, en otros países, por ejemplo Japón, los profesionales crecen dentro de la empresa al rotar por las distintas áreas funcionales, logrando así una visión holística de la empresa y sus entornos. Las universidades deben proporcionarle al estudiante perspectivas y actividades variadas ampliando así sus experiencias y conocimientos personales de los cuales formar relaciones, analogías y articulaciones dentro del rombo Bedardiano. Deben procurar la exposición de los estudiantes a otras maneras de administrar alrededor del mundo a través de lecturas, profesores invitados internacionales y viajes de estudios al exterior, cuidando de no predicar una ideología o perspectiva por encima de otra. Y primordialmente, deben tomar un rol activo en persuadir que la administración pública baje sus defensas y permita el dinamismo.

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