Opinión

  • | 2010/06/11 08:00

    La caída del mito en la empresa familiar

    A lo largo de la historia hemos visto que grandes potencias como las Antiguas Egipto, China, India, Grecia, el Imperio Inca, el Persa, el Romano, y otros, se han derrumbado. Opinión de Gonzalo Gómez-Betancourt.

COMPARTIR

A lo largo de la historia hemos visto que grandes potencias como las Antiguas Egipto, China, India, Grecia, el Imperio Inca, el Persa, el Romano, y otros, se han derrumbado. Unos han durado más que otros, pero ninguno ha perdurado eternamente. Todos han alcanzado la cúspide, se han jactado de su poder y éxito, para luego caer. Esto pasa también en las empresas familiares. El secreto está en reconocer que somos vulnerables a cometer errores, e incluso a fracasar.

Aunque el ciclo normal de todas las empresas termina con su cierre o venta, no es motivo para dejar de luchar, o acaso ¿Se puede decir que Kongo Gumi fue un fracaso tras subsistir sólo durante 1428 años en manos de una familia? Esta empresa japonesa constructora de templos es considerada la empresa y negocio en actividad continuada más antigua del mundo, la cual fue fundada en el año 578 y en 2006 pereció. Ni siquiera un negocio tan milenario, con esa capacidad y tradición de supervivencia pudo evitar el desastre.

Esto nos enseña que todas las empresas, a pesar de su éxito deben trabajar en un plan que permita minimizar el impacto de un debacle, y de esta forma garantizar el éxito y los beneficios para sus familias por un largo tiempo. Para ello existen herramientas como el protocolo familiar, el Modelo Dinastía, estructuras legales y órganos de gobierno que nos ayudan a subsanar heridas y no perecer ante el primer problema. Pero ¿Cómo reconocer cuando estamos en la cúspide? O ¿Cuándo estamos en el camino de la decadencia?

El autor Jim Collins, en su libro “HOW THE MIGHTY FALL” (en español “Cómo caen los poderosos”) presenta cinco etapas que describen cómo las organizaciones suelen pasar del éxito al fracaso. En la etapa uno se evidencia la soberbia que es fruto del éxito, allí escuchamos frases como “somos grandiosos”. La etapa dos es denominada como la persecución indisciplinada del crecimiento, que se ve reflejada en frases como “Somos tan grandiosos que podemos hacer cualquier cosa”. La etapa tres es la negación del peligro y la toma desmesurada de riesgos, debido a que existe la sensación de que “nada puede salir mal, somos grandiosos y estamos ganando”. La etapa cuatro ya se convierte en la búsqueda dramática de una salvación, en la cual ya existe la necesidad de un cambio radical que pueda ayudar a la compañía. La etapa cinco es un capítulo donde la muerte está presente. La empresa finalmente está arruinada.

Collins describe esta transición del éxito al fracaso en las empresas como consecuencia de una serie de posturas mentales y actuaciones de unos líderes que nacen y crecen en la bonanza. Estas conductas los llevan de la arrogancia a la derrota, pero si son identificadas a tiempo pueden corregirse.

En las empresas familiares es común escuchar estas frases, en especial en las generaciones que han recibido un negocio que fue construido con éxito por el fundador, y los nuevos directivos temen romper con tradiciones que han demostrado buenos resultados. Lo malo es que nos enfrentamos a entornos dinámicos que nos obligan a estar innovando en nuestras prácticas. Para todas estas empresas donde estas frases son habituales, la recomendación es comenzar a trabajar con base en los datos actuales y no en las glorias pasadas, implementar prácticas de buen gobierno y comenzar procesos de mejora como el protocolo familiar para proteger la armonía familiar, preservar sus empresas e incrementar sus patrimonios.

*Director Área Empresas Familiares-INALDE, Universidad de La Sabana
gonzalo.gomez@inalde.edu.co

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?