Opinión

  • | 2010/08/03 10:40

    Estoy feliz por el mundial

    Me siento tan feliz como los españoles que ganaron la copa mundial de fútbol. Y no le debo esta felicidad a Paul, el pulpo brujo que predijo el triunfo de los últimos partidos. Ni al mundial, para ser sinceros. Opinión de Jorge silva, gerente general de Microsoft Colombia.

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Me siento inmensamente feliz porque una compañía cien por ciento colombiana acaba de recibir un premio internacional por el desarrollo de un programa tecnológico que ha mejorado el recaudo de aportes a la seguridad social.

Esta empresa es Mareigua. Mareigua era – hace quinientos años- una Diosa Muisca que traía bienestar y abundancia a esta comunidad indígena de la sabana cundiboyacense. Hoy –siglo XXI- es una gran compañía nacional productora de software y proveedora de servicios informáticos innovadores que funciona –como dicen sus directores- con la mística y la fuerza de sus antepasados.

Eso fue lo que hicieron. Crearon Fanaia, un software pionero en sistemas electrónicos de recaudo de aportes a la seguridad social. En boca de su gerente Consuelo Rodríguez “Consiste en un sistema basado en sitios Web que básicamente realiza de manera automática la liquidación de los aportes a la seguridad social para las empresas o personas naturales. Otra forma de hacer los pagos es a través de agentes de call center. Con que el usuario registre una vez su información es suficiente para que todos los meses siguientes la encuentre paga por el sistema”.

Fanaia es una palabra indígena que significa futuro. Y Mareigua la usó para describir su programa tecnológico con el que ganó, precisamente porque se trata de un proceso de creación e innovación de la más alta calidad que pone al sector de la industria tecnológica Colombiana en un nivel superior en términos de ingenio, impacto y producción.

No es para menos, pues el premio lo recibió Mareigua en Washington DC durante la Reunión anual de Socios de Negocios de una multinacional productora de Software. Este reconocimiento lo recibió de la mano del ex presidente americano Bill Clinton, cuyo discurso se tituló “Abrazando nuestra humanidad común”, y de Steve Ballmer, presidente de Microsoft frente a más de 10.000 compañías de 110 países. Mareigua fue la Diosa.

En este escenario las empresas competidoras deben demostrar un innovador uso de la tecnología, sobrepasando las expectativas de los usuarios y clientes y resolviendo los problemas de negocio que permitan hacer más productivas y competitivas las economías locales o mundiales. Así Mareigua se gana el título “Socios del Año”.

Qué hace Fanaia. Recoge más de $400 millones mensuales producto de los pagos en línea; realiza cerca de dos mil transacciones por segundo e impacta a 18.300 empresas independientes, a 365.000 personas naturales y a 150 entidades en seguridad social (EPS) y fondos de pensión. Todo esto tiene una arquitectura basada en herramientas tecnológicas confiables y robustas que hacen posible soportar una gran base de datos, leer información de manera eficiente, responder a cada usuario inteligentemente y entregar información confiable a tiempo.

Se ve sencillo, y lo es. Porque esa característica era indispensable como componente de la aplicación. Para Carlos Zuleta, Presidente de la Junta Directiva de Gestión y Contacto, el proceso que tomó la arquitectura de esta herramienta valió la pena, pues se ha ganado en productividad y eficiencia. Así lo manifiesta: “Al principio procesábamos cinco mil pagos al día los cuales se demostraban dos horas y requerían la intervención de tres personas. Hoy en día procesamos 30 mil pagos que se demoran 15 minutos y no requieren intervención humana. Este es un negocio que de no ser por la tecnología, hubiera necesitado una estructura muy grande de personas y mucho tiempo, y aun así no podríamos hacer lo que hoy hacemos al costo que lo hacemos”.

De eso se trata. De que cada vez la tecnología ayude a las personas a mejorar su vida, a ser que los negocios se potencialicen y que las instituciones puedan responder a los ciudadanos de manera rápida y transparente.

Por eso estoy inmensamente feliz. Porque Colombia ganó el mundial en una competencia en la que se enfrentaron más de 3.000 participantes y con un solo ganador.

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