Entidades que son técnicamente insolventes, se benefician por el hecho de que imprimir dinero es actualmente considerado un activo dentro de su balance. Este es un interesante ejercicio de ingeniería financiera. Sin embargo, la sociedad no puede desafiar la ley de gravedad por un periodo muy prolongado de tiempo; una vez que el tanque se queda sin combustible, la ley de gravedad hace que todos los objetos se vuelvan al centro de la tierra.
El tamaño del problema de la deuda es tal, que inyectando más fondos y liquidez, exacerba el problema en sí mismo. Un sistema ineficiente que perpetua una baja rentabilidad (en este caso el crecimiento del mundo desarrollado), se ve afectado al arrojar más dinero dentro del sistema para sólo alcanzar retornos positivos nominales. Lo que termina generándose es la ley de rendimientos decrecientes: más fuentes disponibles significan menos retornos por unidad adicional.
¿Quiere usted saber por qué esta absurda fachada que se lleva a cabo en la economía global no funcionará? La respuesta es simple: la sociedad no va a tolerar las consecuencias causadas por la inyección perpetua de dinero gratis, lo que lleva a inflar los precios de los activos sostenidos por una minoría. La población en general no está obteniendo ningún beneficio, y como todo show de Broadway, lo que una vez fue dirigido por los bancos centrales terminará en las manos de las población. ¿Habrá una revolución? Tal vez, y con suerte, una pacífica.
Los medios de comunicación social y la tecnología están jugando un rol clave; los individuos están documentando con fotos, videos y e-mails sus experiencias día a día. El mundo se está volviendo más abierto y la información más difícil de ser escondida por los gobiernos. La primavera árabe seguro se volverá una primavera global.
Un levantamiento social hace imposible efectuar cualquier tipo de predicción.