Opinión

  • | 2010/07/27 06:00

    El traspaso del patrimonio familiar desde las escrituras bíblicas

    Muchas de las estrategias propuestas por los más destacados economistas para conservar los patrimonios, están consignadas en las escrituras bíblicas.

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En los últimos años a través de la consultoría a empresas familiares, he tenido que diseñar estrategias de continuidad no solo de las empresas familiares sino también de sus patrimonios. Si bien este tema tiene una gran dimensión legal o jurídica, también es importante a la hora de asesorar a una empresa familiar que desee traspasar su patrimonio a muchas generaciones, investigar y analizar cómo las familias milenarias han logrado hacerlo, convirtiendo a las familias en dinastías. He realizado ese ejercicio y comparto con los lectores estos análisis.

Los manejos que se le han dado a los patrimonios en las monarquías, demuestran que más allá del establecimiento de estrategias creativas, lo que han hecho es traspasar títulos reales de acuerdo a la primogenitura, que dan derecho a la herencia.

Así mismo y teniendo en cuenta que otras familias-dinastías, guardan con mucho celo estas confidencialidades, dentro de mis pesquisas, decidí acudir a las leyes establecidas en las escrituras bíblicas (talmud-tora etc), sobre las leyes testamentarias y de herencia. Encontré relatos que si bien no se adecúan a la ley actual y podríamos estar de acuerdo o no con dichas leyes, dependiendo de la interpretación que cada uno le dé, son aportes significativos al tema.

Dentro de los relatos aparece el de aquel paisano que se dirigió al sanedrín para que le aconsejara cómo manejar su fortuna y la recomendación dada fue: 33% en propiedades, 33% en dinero en efectivo y 33% en negocios, buscando una estrategia de diversificación para subsistir. Siento desbancar tanto a Friedman como a Markovitz con sus respectivos premios Nobel de economía, pero como ven ustedes, hace ya unos 3.000 años se tiene registro del manejo del riesgo por medio de la diversificación.

Lo fascinante del tema nos lleva inclusive a dar explicaciones cabalísticas, obviamente religiosas, de por qué se debe cumplir con la voluntad del difunto. La importancia de que la herencia solo se pueda repartir una hora después de la muerte. También se menciona que el hombre hereda a la muerte de su esposa pero no al revés, sin embargo si muere el marido ella no hereda pero tiene derecho al usufructo (como algún tipo de Trust inglés).

Con respecto a los bienes entregados en vida, el padre se puede guardar el derecho al usufructo (algo parecido a la sociedad en comandita). Y cómo por ejemplo: el primogénito (solo de nacimiento o parto natural) hereda el doble que los otros hermanos y a su vez los otros hermanos deben heredar por partes iguales.

También se habla de la manera en que primero heredan los hijos: Si uno de ellos faltara, hereda su descendencia; si no hay descendientes, entonces heredan las hijas (situación que no aplica en la legislación moderna y civil de nuestros países); si no hay hijas entonces los padres, si no hay padres entonces los hermanos si no los hay, los abuelos y luego los tíos abuelos. Como ven algo complicado pero sin lugar a duda interesante.

Otra de las costumbres que se describen es que a personas renegadas y que podrían utilizar la herencia para actividades malvadas, se deberá expropiar y custodiar la herencia hasta que se regenere el personaje.

De aquí derivan cuatro diferentes tipos de custodios (siento otra vez quitarle la tutoría, esta vez de la custodia de la fiducia a los ingleses, basada en sus hechos históricos del siglo XII), pues se regula en las escrituras bíblicas. Estos diferentes tipos de custodia y sus responsabilidades (definitivamente responsabilidades fiduciarias).

Lo otro es que no hay libre disposición de la herencia. Solo hasta un 20%, a menos que sea tan grande que una vez dejando bien acomodados a los herederos, se podría entonces disponer de un mayor porcentaje. Una de las cosas que más me impresionó es la manera en que se insiste y se hace mayor énfasis, en que de haber alguna controversia, toda resolución de esta, por la vía de la conciliación tendrá una mayor bendición divina que el hecho de llevarla a los tribunales.

En fin, el día en que en las empresas familiares, principalmente los fundadores, entiendan y logren traspasar a la siguiente generación la cultura de que el patrimonio (llámese empresa, dinero, finca raíz u otro bien o material) no nos pertenece, sino pertenece a la familia; y que su misión es cuidarlo, acrecentarlo y traspasarlo a las nuevas generaciones, de acuerdo con unos valores y principios, solo entonces se estará dando origen a una futura dinastía.




El autor es Asesor Patrimonial. Family Council Wealth Planning Consulting, FCWPC.
rauls@fcwpc.com

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