Opinión

  • | 2007/01/05 00:00

    El navegante elegido

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La caracterización que hace Andrés López en “Pelota de letras”, de las distintas generaciones es espectacular. No es por hacerle propaganda, ni mas faltaba (además no la necesita), pero su capacidad para interpretar a las distintas generaciones y en particular a las que corresponden a las que están actualmente en formación es brillante.

 

Como en toda caricaturización los rasgos exagerados (son para morirse de la risa…) corresponden a los que más identifican a los jóvenes de hoy. Son protagonistas en su representación el celular, internet, el chat, los juegos de video, el Messenger (Mensajería Instantánea), el MP3 y la televisión.

Hasta ahí todo bien, ¿pero cómo manejar como padre estos temas que hacen parte intrínseca del entorno en que se desenvuelven nuestros hijos, y que ellos los tienen adoptados de una forma tan absolutamente natural, hasta el punto en donde probablemente no pueden imaginarse un mundo sin estos elementos?

Definitivamente, independientemente de si nos guste o no, son una realidad. Estas facilidades, herramientas y dispositivos están acá para quedarse, hacen parte de la Vida Digital del Siglo XXI, y tenemos la responsabilidad de entender cómo podemos influenciar para que su uso sea tal que se convierta en una ventaja y no en un problema.


Todas estas “comodidades” tienen como principio de diseño el proporcionar a la sociedad con opciones que de ser aprovechadas adecuadamente, deberían impactar a la humanidad en productividad, entretenimiento, comunicación y acceso oportuno a la información en cualquier formato.

 

Pero como sucede casi con cualquier invención del hombre, independientemente de las intenciones en el momento de desarrollar cualquier tecnología, la aplicación que se de posteriormente a la misma, oscilará entre el uso adecuado y el abuso; y de esa correcta utilización dependerá la naturaleza del beneficio o el impacto que tendrán en el individuo, la sociedad o la humanidad.

Como lo argumenta Thomas Friedman en su libro “El mundo es plano”, internet es una de las fuerzas impulsoras más importantes en ese proceso de romper fronteras, de permitir el acceso a la información, al conocimiento, a los negocios y al potencial, en general a cualquier nación (y por lo tanto a cualquier individuo). El resultado es un mundo plano con igualdad de oportunidad para todos; lo que suena muy bien en el papel, pero que en definitiva lo que hace es subir la barra en términos de las exigencias para competir adecuadamente con estas nuevas reglas.

 

Por eso, como padre no puedo de manera simplista asumir que con intentar (creo que es imposible implementar exitosamente un régimen) prohibir o restringir el acceso al celular o el chat voy a solucionar el problema. Creo que debemos ver el celular, internet y toda la parafernalia asociada como una cosa más de las que tenemos la obligación de enseñar a nuestros hijos a usar adecuadamente. Es como enseñarles a manejar, y enseñarles a que adopten el esquema del conductor elegido. Un vehiculo es una gran comodidad en todo sentido, pero puede tener una connotación dramática si se mezcla con beber alcohol.

¿Pero si no podemos prohibirles el uso de estas herramientas porque corremos el riesgo de volverlos menos competitivos y menos conectados en un mundo donde eso es ya una exigencia, y debemos enseñarles el uso adecuado de las mismas, como hacer para enseñarles algo que ellos dominan mejor que nosotros?

Creo que esa es la pregunta correcta. Y es la pregunta que como padre de adolescentes llevo varios años tratando de contestarme. Creo que lo más importante no es dominar esas tecnologías sino entenderlas, conocer sus beneficios, sus riesgos y sus limitaciones. Creo que es indispensable también usarlas para poder experimentarlas en primera persona y tener más autoridad con los hijos cuando hablamos con ellos del tema.

 

A partir de la experiencia propia y de estar bien informados, (lo que puede hacerse en sitios en la red dedicados al tema, en los colegios, con amigos, etc.) entonces sí podemos compartir con ellos los beneficios que pueden obtener; también podemos compartir abiertamente los riesgos. Una analogía que uso con frecuencia es la de cualquier ciudad del mundo en donde siempre hay zonas seguras y zonas a las que no iría si no quiero exponerme. Igual sucede con internet. Hay que enseñarles a distinguir entre una zona y otra.

 

¿Quien duda de los beneficios del celular? Ahora podemos hablar instantáneamente con casi cualquiera en cualquier lugar, hay forma de conseguir ayuda en una emergencia, pero la movilidad no nos permite saber con certeza desde que lugar físico nos llaman (Aunque eso también esta en vía de solución con los sistemas de posicionamiento global). Todo tiene un costo. ¿Usted dejaría de usar el celular con sus hijos adolescentes por esta razón?


Claro que no. La idea es educar, dar información abierta sobre los beneficios y los riesgos, pero también tener confianza. Solo otorgar esa confianza en combinación con la información y las normas de uso, aumentará las posibilidades de un uso adecuado, que potencia al individuo y que ojalá sea autorregulado.

En definitiva no creo que haya posibilidad de evitar la exposición, el uso o la participación de nuestros jóvenes en los esquemas tecnológicos que son propios de la época que les toco vivir. Sería “antinatural” y de alguna forma también podríamos estar limitando sus posibilidades. Creo que no tenemos más remedio como padres que involucrarnos, conocer estas tecnologías, usarlas y acordar con nuestros hijos las normas de uso apropiadas. Creo que tenemos que adoptar las recomendaciones de seguridad en el hogar, de la misma forma como nos aseguramos de la seguridad física en la casa.

 

Creo que tenemos que confiar en nuestros hijos y estoy seguro que habrá tropiezos. Tanto de ellos (nuestros hijos) como de nosotros los padres. Pero como en todo proceso de aprendizaje hay algo de ensayo y error, y la lección es más duradera cuando la vivimos en carne propia. Solo tenemos que estar cerca por si nos necesitan. Con todo esto creo que es muy posible que nuestros hijos sean los internautas (navegantes) elegidos.

*Gerente de negocios y mercadeo de la Región Andina de Microsoft

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