Opinión

  • | 2011/09/06 05:00

    El Mundial de fútbol Sub 20 y la pasión por la administración

    Necesitamos administradores apasionados por la creación de valor y la satisfacción de las necesidades de los seres que habitamos el planeta. Una pasión que les permita ser impecables en la búsqueda de la eficiencia y la eficacia. La opinión de David Barbosa Ramírez.

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Cuando mi hijo menor, Mario Andrés, en diciembre de 2010 me pidió como regalo de Navidad las boletas para asistir a los partidos del Mundial en Bogotá, no imaginé que esta experiencia me permitiese vivir tan intensamente el mundo de la administración. Como profesor, consultor e investigador, he acumulado una vasta experiencia y conocimiento en torno a la dirección y la gerencia. Sin embargo, la pasión por el fútbol que comparto con Mario me permitió comprender de modo práctico ciertos conceptos clave propios de la administración moderna que paso a compartir.

Valorar la intuición y confiar. Steve Jobs en el discurso de graduación de la Universidad de Standford en el 2005 aconsejó a los asistentes que confíen en su corazón dado que este siempre sabe lo que nos conviene. Bill Gates el día que negoció con IBM el sistema operativo DOS no disponía de este, después de salir de la reunión tuvieron que darse a la tarea de crear o adquirir dicho sistema, lo que ocurrió después es parte de nuestra historia reciente: cincuenta mil dólares rápidamente se convirtieron en cientos de millones. Intuición y confianza van de la mano, Sin embargo, no hay que caer en el entusiasmo psicótico. La administración es un arte y como tal requiere de ingenio y mucha disciplina.

Cuando compramos las boletas no estaba claro que Colombia fuese a jugar en Bogotá ni mucho menos que lograse pasar la primera ronda, sin embargo, decidimos comprar abonos para los diez partidos en el Campín. Teníamos la corazonada que las cosas iban a salir bien y así ocurrió: cinco magníficos partidos de nuestra Selección. Un dato interesante: cada abono costó $320.000, una boleta para el partido de octavos se vendió en portales de internet hasta por $750.000. Tuve la intención de vender las boletas del día de la final, ya se imaginarán quien lo impidió.

Poder y habilidades sociales. Eficiencia y Eficacia. En un seminario reciente de complejidad en el doctorado de Ciencias de la Dirección de la Universidad del Rosario, el director llevó a los estudiantes a revisar la página oficial de la NASA y a renglón seguido reflexionó en torno al hecho de que los científicos siempre deben contar con el apoyo de los que detentan el poder político en las organizaciones. Como lo señala Goleman en sus trabajos en inteligencia emocional y social, la brillantez racional requiere de las habilidades sociales para construir redes de relaciones que permitan materializar los objetivos diseñados y definidos por la dirección. Administrar exige tanto de una estupenda formación en manejo adecuado de recursos como de competencias que garanticen poder generar compromiso y buen ánimo por parte de quienes participan en nuestro sistema organizacional. Un uso adecuado de los recursos – eficiencia – y una adecuada consecución de los objetivos – eficacia – son una mezcla estupenda que puede no llevar a ningún lado a una empresa si no se cuenta con unas adecuadas habilidades sociales por parte de la dirección.

En el primer partido llovió a cántaros y buena parte de los 35.000 espectadores queríamos un tinto. El tiempo de espera para comprarlo, si se lograba superar los desórdenes de las filas, superaba los treinta minutos; una de las dos máquinas sufrió un desperfecto. Había una fila de diez minutos exclusiva para la compra de un palito de queso caliente, debiendo ser necesario hacer otra fila de quince minutos para una gaseosa – los palitos de queso estaban agrupados en un mostrador apropiado para que se viesen provocativos y se mantuviesen calientes, las gaseosas eran servidas una a una a partir del pedido -.

No quiero entrar en los lugares comunes de la posible corrupción en la asignación de los contratos de concesión, la eventual evasión de impuestos por la inapropiada facturación o los abusos al cambiar el precio de los productos de un partido a otro. Prefiero destacar el hecho de que los resultados de las ventas hubiesen sido distintos si a la consecución del contrato la hubiese potenciado una fuerte gestión en términos de eficiencia y eficacia.

Trabajo en equipo, liderazgo y motivación. El 19 de junio de 1990 es una fecha histórica para el futbol profesional colombiano. Alemania al minuto 44 del segundo tiempo anota el gol, miles de televidentes frustrados y rabiosos apagamos el televisor. En la transmisión se pudo observar a uno de los miembros del equipo técnico colombiano – el preparador físico - gritando y dando ánimo a los jugadores mientras que los locutores hacían uso de frases como “nos mató Alemania…., que injusticia, …, no nos lo merecíamos”. En el campo, haciendo gala de lo que es un equipo de trabajo de alto desempeño los jugadores mostraron auto control y surgió una genialidad colectiva que terminó con un gol histórico y la euforia de millones de colombianos.

El trabajo en equipo exige elementos tales como especialización en las tareas, auto gestión, auto regulación y flexibilidad. El liderazgo requiere que el líder imprima su sello personal al equipo y que logre potenciar la habilidad de auto motivación en sus seguidores. Dejando a un lado la crisis en que gravita el tema del director técnico de nuestra selección, fue el tono emocional tranquilo y seguro de Maturana y el “Pibe” Valderrama elementos centrales en la genialidad del gol atrás descrita. El directivo debe conocerse muy bien así mismo, muchos de los resultados de su equipo de trabajo tienen que ver más con sus rasgos y comportamientos que con lo que hacen sus colaboradores. En el partido Colombia Costa Rica se evidenciaron estas enseñanzas, sin embargo por espacio deberé dejar esta parte de la historia para otra ocasión.

Ética, juego limpio y estrategia. Alrededor de uno de los recientes escándalos de corrupción en el país, los medios de comunicación informaron que Miguel Nule afirmaba que la corrupción es inherente a la naturaleza humana. Hoy en día los mercados claman por la construcción de confianza, la cual exige comportamientos éticos, como mecanismo central que garantice la estabilidad de los mercados de capital. Hay algo que no termina de ser claro. Creo que la respuesta está relacionada con dos preguntas centrales de Porter en el ámbito de la estrategia: ¿cuál es nuestro negocio? y ¿cuál debería ser?

Considero que la afirmación del Señor Nule deja ver una confusión que existe en el entorno mundial. Las personas como él creen que el fin último de las empresas es la generación de utilidades y que por lo tanto los directivos debe alinear sus esfuerzos a la consecución de dichos resultados, sin importar cuántos “cuerpos queden regados por el camino”. Esto no es así, como lo anotaba David Packard las empresas están concebidas para satisfacer aquellas necesidades de las personas que no son susceptibles de ser atendidas por ellas individualmente, y como lo sintetiza Magretta la misión del management es la creación de valor. No todo vale, el directivo debe comprender cuál es su negocio y cuál debería ser, a que sistema organizacional pertenece, y sin abandonar el interés por los resultados financieros, fortalecer una cultura que respete al otro, tal como lo establece el slogan de Google: “Don´t be evil”.

La pasión y la administración. Mi lección final se materializó a través de dos momentos. El primero en el partido que Colombia perdió con México y significó la descalificación, y el segundo durante la maravillosa ceremonia de clausura y el partido de la final. Preocupado por cómo mi hijo de once años iba a tomar la descalificación, máxime cuando muchos de los asistentes que se encontraban a nuestro lado empezaron a decir cosas como “siempre es lo mismo”, “ese Lara no sirve que lo expulsen, “regalo boleto para el próximo partido de Colombia en las eliminatorias”, no hice mayor comentario y con voz muy tímida pregunté ¿vendemos las boletas ahora sí?, ya conocen la respuesta.

Asistí entonces a la final y me encontré de pronto con las mejillas humedecidas gritando ¡se lució Colombia, se lució! y dándole las gracias a Mario por haberme traído hasta el Campín ese día. Luego en el partido final una de las imágenes memorables fue un jugador de Brasil ayudando a uno de Portugal a salir rápido de la cancha ofreciéndole su hombro a pesar de ir ganando y luego Portugal regresando el balón en razón del juego limpio.

¿Qué hizo posible toda esta sucesión de acontecimientos? Una de las clasificaciones clásicas de las emociones desde la psiquiatría afirma que el amor se construye desde la pasión y la admiración, de tal modo que la presencia de estas dos en diferentes proporciones marcan determinadas tendencias en nuestros comportamientos. La pasión por el fútbol fue central en los eventos y las reflexiones que les he compartido, y estoy convencido que la pasión es central en la administración. Siempre les digo a mis estudiantes que saber cuando algo nos apasiona es muy fácil: perdemos la noción del tiempo.

Necesitamos administradores apasionados por la creación de valor y la satisfacción de las necesidades de los seres que habitamos el planeta. Una pasión que les permita ser impecables en la búsqueda de la eficiencia y la eficacia, así como en la construcción de realidades cada vez más apropiadas para todos. Necesitamos que nuestros directivos se esfuercen día a día por ser mejores seres humanos, necesitamos administradores que sean dignos de nuestra admiración.

El autor es profesor principal de la Facultad de Administración de la Universidad del Rosario.

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