Opinión

  • | 2006/12/05 00:00

    El Milagro Económico de Costa Rica

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La última vez que había ido a Costa Rica había sido en el año 2000. En ese momento visité la Zona Franca “Global Park”, que estaba apenas en su primera etapa de desarrollo y en donde estaban ubicadas un par de empresas.

Hace tres semanas estuve nuevamente, con motivo de una Misión Comercial organizada por Araujo Ibarra y Asociados y la Cámara de Comercio Colombo Centro Americana y tuve una gran sorpresa.

Lo más impresionante de Global Park no es que haya terminado el desarrollo de sus 40 hectáreas, con altas especificaciones, en un hermoso paraje de topografía ondulada, y que esté adquiriendo algunos terrenos aledaños para la construcción de parqueaderos con el objeto de librar unos 20,000 metros cuadrados para construir una última planta industrial. Lo que llama la atención es la calidad de las empresas que están ubicadas allí: Varios edificios de servicios en los que algunas multinacionales de la talla de IBM, Baxter, Cypress Creek Technologies, AMACAY Information Corporation o Align Technology han ubicado allí sus centros de operaciones administrativas para América Latina.

En la actividad industrial, Global Park se ha especializado en empresas del área de la salud en los que se están fabricando insumos y equipos de alta tecnología, entre los que cabe destacar Abbot Labs, ArthroCare o Weststar Medical.

Las exportaciones de Global Park en 2005 fueron US$ 450 millones en bienes. Las exportaciones de servicios no están cuantificadas. Allí no se venden lotes ni edificios. Todo está alquilado con contratos de largo plazo y edificios hechos sobre medidas para las necesidades de sus clientes. Las inversiones se han concentrado en acabados y en equipos para su operación. El canon de arrendamiento de los 200,000 metros cuadrados de área útil fluctúa entre US$ 12 y US$ 16 para bodegas industriales y entre US$ 24 y US$ 28 para oficinas. La empresa promotora se vendió este año a un fondo internacional de inversión y sus promotores están en proceso de entrega.

En conjunto, las zonas francas de Costa Rica generan 35,000 empleos directo
s muy bien remunerados de los cuales 20,000 se dedican a la exportación de servicios, que incluyen “customer service”, diseño industrial y servicios corporativos para América Latina. Los otros 15,000 están en productos industriales de medicina y electrónica principalmente, con el complemento de algunos productos de consumo. Ya no quedan sino dos empresas exportadoras de confecciones y se han ido para otros países de América Central algunas plantas de electrónica básica en busca de menores costos laborales.

Las exportaciones totales de bienes de Costa Rica en 2005 ascendieron superaron los US$ 7,000 millones, de los cuales US$ 3,698 millones se hicieron desde zonas francas. A esta cifra deben sumarse las exportaciones de servicios que no están adecuadamente cuantificadas, pero cuyo monto es muy significativo, especialmente teniendo en cuenta el número y la calidad de los trabajadores dedicados a estas actividades.
 
Las exportaciones per cápita de bienes fueron de cerca de US$ 1,700, con una participación de Estados Unidos que se acerca a los US$ 900. Estas cifras se comparan favorablemente con las exportaciones per cápita de Colombia al mundo y a Estados Unidos, que fueron del orden de los US$ 500 y US$ 192, respectivamente.
El ingreso per cápita fue el año pasado de US$ 4,225, es decir, casi el doble del de Colombia. El crecimiento del PIB ha sido en los últimos tres años de 5% anual en promedio y el desempleo ascendió en 2005 al 6.6%.

Actualmente Se están desarrollando 300 hectáreas adicionales de zonas francas y se adelanta un programa muy activo de atracción de inversión extranjera. El gobierno del Presidente Arias tiene el compromiso de concluir el proceso de ratificación del NAFTA en el primer trimestre del año entrante. Esta herramienta es indispensable para consolidar la confianza de los inversionistas que están llegando, no sólo a ubicarse en zonas francas, sino también en busca de oportunidades para los grandes desarrollos turísticos cuya demanda parece ilimitada. Algunos fines de semana llegan tantos aviones de ejecutivos a pasar un par de días de descanso, que en algunos casos han tenido que parquear sus aviones en aeropuertos de Nicaragua, porque no hay espacio suficiente en Costa Rica.

El panorama en 1990 era totalmente diferente. Costa Rica dependía principalmente de sus exportaciones de productos agrícolas. Era un país que se destacaba por sus instituciones democráticas y por su nivel de seguridad. Si bien no tenía ejército y no había sufrido la violencia que afectó a El Salvador, Nicaragua y Guatemala, su nivel de desarrollo era muy similar al de sus vecinos.

¿Cuáles han sido los factores que han permitido a Costa Rica este salto inesperado en su nivel de desarrollo? No es fácil diagnosticarlos. Pero hay algunos que parecen obvios: Costa Rica ha mantenido un régimen democrático estable prácticamente desde su independencia. Ha sido un país pacífico y ha proyectado una admirable imagen de respeto de los derechos humanos que es reconocida a nivel internacional. Tiene altos niveles educativos y un gran porcentaje de su población es bilingüe. Más aún, ocupa el puesto 43 entre 170 países en el Índice de Desarrollo Humano y es el segundo en América Latina en este indicador. Sus instituciones económicas han sido estables y su población ha sancionado severamente la corrupción aún en los estratos gubernamentales más altos, cuando se ha presentado.

Pero, con todo esto, no es fácil entender qué sucedió en los últimos años que generó un salto tan significativo. Es cierto que el gobierno y el sector privado han hecho un inmenso esfuerzo para ofrecer reglas de juego estables a la inversión extranjera, cuyo resultado más notorio fue la vinculación de una planta de INTEL. Para lograr este propósito se pusieron de acuerdo el gobierno de entonces y la comunidad empresarial.
 
El programa conjunto que desarrollaron se convirtió en modelo de estudio para la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, porque, cuando se inicio el programa, Costa Rica no estaba en la lista de posibles destinos de la inversión de INTEL. La tarea no era fácil, porque una de las condiciones fundamentales que se auto-impuso el Gobierno fue que no se harían excepciones legales para esa empresa. Finalmente, en 1998 lograron su propósito. Esta iniciativa tuvo un efecto multiplicador mucho mayor al que era posible proyectar. INTEL ha exigido a muchos de sus proveedores ubicarse cerca de su planta y el año pasado superó los US$ 450 millones de exportaciones.

Varios líderes empresariales costarricenses manifiestan que hoy su competencia no son los países vecinos sino Irlanda, Malasia o Singapur. Consideran que han ingresado a nuevas ligas y que deben desarrollar sus instituciones para competir con esos pesos pesados.

Como colombiano que ha visitado periódicamente a Costa Rica, siento envidia de la buena frente a estos resultados y quisiera recomendar a nuestras autoridades y a nuestros empresarios que visiten a Costa Rica para aprender de lo mucho bueno que han logrado y para evitar los problemas que enfrentan debido a que algunas de sus instituciones no se han adaptado al cambio impresionante que se ha producido durante los últimos quince años.

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