Opinión

  • | 2009/10/19 07:00

    El egoísmo y la oportunidad

    Colombia, es un país rico en recursos hídricos. Contamos con agua la mayor parte del tiempo. Sin embargo, cada cinco o seis años y por temporadas discretas sequías la merman. Ineludible péndulo desde hace miles de años.

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La actual sequía tiene efectos particulares en el sector eléctrico ya que desde mayo los aportes hídricos han sido menores al promedio y los embalses no encontraron su tregua para recuperarse en el esperado lluvioso septiembre. Veremos qué pasa en octubre.


Afortunadamente, el país ha diversificado sus fuentes energéticas destacando el gas como la de mayor crecimiento en los últimos años. Cerca de veinte millones de personas la utilizan en sus residencias, 35% de la capacidad de generación funciona con este combustible, buena parte de la industria pesada y más de doscientos noventa y seis mil automóviles.


Colombia depende hoy prácticamente de dos pozos con capacidad para cerca de mil millones de pies cúbicos al día. Uno de ellos en franca declinación como lo es Guajira. Aunque es suficiente inclusive para exportar en momentos normales, en época de sequía la exigencia es mayor. Esta condición fue detectada desde hace años y todo el sector ha trabajado para contar con mayor producción, con la infraestructura requerida y con las condiciones regulatorias para que los agentes inviertan. Es así como en los próximos dos años se contará con aumentos de producción de gas en Cusiana y en Gibraltar de 250 millones de pies cúbicos al día. Igualmente, la expansión en transporte que viene de la costa atlántica aumentará su capacidad de 193 millones de pies cúbicos a 260 esperando la oferta de gas desde Venezuela.


Lamentablemente, los tiempos del Fenómeno de El Niño no calculan los tiempos de la infraestructura. No todo está aún listo y a pesar de la fortaleza del sistema, la coyuntura llama a la cautela y previsión.


El ministerio de Minas y Energía ha tomado decisiones acertadas, arrojadas y oportunas. Con la disminución de las exportaciones de energía y gas y la exigencia de generación con las plantas térmicas a carbón se logró disminuir el ritmo de declinación de los embalses. Pero aún faltan meses secos este año y en el 2010. Por eso el llamado al ahorro de energía debe ser recibido como una obligación de toda la sociedad así como la comprensión sobre las prioridades del gas en caso de requerirse para generar electricidad.


Desde que se utiliza el gas como combustible para transporte, hace ya unos ocho años, las interrupciones han sido mínimas a este sector. Taxistas que invirtieron en convertir sus carros han recuperado los dineros y cuentan con mayores márgenes cada día gracias al gas. Sin embargo, cuando la sociedad requiere el combustible para su bienestar general y ellos pueden sustituir por gasolina el clamor del gremio no es de reflexión y aporte sino de egoísmo.


“Estamos mirando la posibilidad de irnos a paro porque no estamos hablando de uno o dos taxis, somos más de 20 mil que tenemos gas, estamos perdiendo mucha plata y el Gobierno siempre piensa en sus intereses y al pueblo lo dejan a un lado. Si vuelven a cortar el gas, en la noche o en la madrugada, Bogotá amanecerá bloqueada”. Esta cita aparece en El Espectador de la semana pasada y es una expresión de Juan Carlos Camargo, taxista desde hace 15 años.


Cuando el mayor beneficio general está en juego aprovechar el poder para exigir preferencias particulares es desconocer buena parte del contrato invisible que forma la cohesión entre sociedades. Es convertirse en una minoría que usurpa de la mayoría. Algo muy lejano al “pueblo”.


Aunque se están tomando todas las medidas para que el recurso alcance, puede haber coyunturas en que se deba priorizar el gas. En esos casos, los últimos en la lista deben ser aquellos usuarios que pueda sustituir el combustible más fácilmente, no importa su capacidad de ruido político. Y éstos son los carros, incluyendo algunos taxistas. Lo deben tener claro y preparase con las medidas técnicas, económicas como de revisión de conciencia. Serán más versátiles trabajadores y mejores ciudadanos.

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