Opinión

  • | 2011/05/10 11:20

    El desempeño de las empresas familiares en la bolsa de valores colombiana

    Las empresas en las que la familia dueña concentra un mayor porcentaje de su propiedad presentan una mejor rentabilidad patrimonial que aquellas en las que la familia tiene entre el 10% y el 50% de las acciones. La opinión de Gonzalo Gómez.

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Hablar de empresas familiares en el contexto de bolsa de valores puede no tener relación para muchas personas. La realidad nos muestra a través de múltiples estudios en el mundo, que las empresas familiares tienen gran relevancia para los mercados de capitales e incluso se han generado índices para medir su desempeño frente a las demás compañías, como por ejemplo el Family Business Stock Index (FBSI) y el Loyola University Chicago Family Firm Stock Index (LUCFFSI) (Nelton, 1996).

En la última década, los estudios muestran que el desempeño de estas compañías familiares es mejor que el de las compañías públicas no familiares (Martínez, Stöhr y Quiroga, 2007). El estudio más influyente que analizó las empresas familiares que cotizan en bolsa es el de Anderson y Reeb (2003), en el cual tomaron los datos de las compañías del índice S&P 500 (Standard & Poor's 500) durante el período de 1992 a 1999 para analizar el efecto de la propiedad de la familia sobre los resultados empresariales. Contrario a sus suposiciones, los resultados indicaron que las compañías familiares superan significativamente a las no familiares, destruyendo dos argumentos en contra de las empresas familiares: en primer lugar, que la propiedad de la familia y su participación influyen negativamente sobre los resultados empresariales y, por otra, que los accionistas minoritarios se vean afectados por la propiedad de la familia. Por ejemplo, las empresas familiares representan una tercera parte del S&P 500, tienen el 18% del total del patrimonio de las mismas y tienen un mejor desempeño que las no familiares, el cual se potencia cuando un miembro de la familia preside la compañía. Autores como La Porta, Lopez de Silanes y Shleifer (1999) identificaron que en 27 países, las empresas familiares son más del 50% de las empresas más ricas (>USD$500m de capital) lo cual ameritaba realizar un estudio para analizar este tipo de compañías en Colombia.

En el grupo de investigación Empresa Familiar de Inalde Business School, Universidad de La Sabana, realizamos una investigación en la que analizamos el desempeño de 84 compañías que cotizan en la Bolsa de Valores de Colombia. Uno de los hallazgos al comparar la rentabilidad de distintos grupos de compañías fue que las familias con mayor concentración de la propiedad presentan mejores desempeños en términos de rentabilidad (ROE) que aquellas familias que ostentan entre el 10% y el 50% de las acciones. Este resultado es alentador para Colombia, que al igual que las bolsas de valores de América Latina, continúan caracterizándose por un alto grado de concentración de la propiedad (Fuenzalida, Mongrunt, Nash y Benavides, 2008; Lefort, 2003).

En Colombia existen empresas familiares que por su solvencia, transparencia y prestigio cumplen con las condiciones necesarias para entrar en un mercado global, que se potenciará también con la integración de las bolsas de valores de Chile, Perú y Colombia el próximo 30 de mayo en el denominado Mercado integrado latinoamericano (Mila). Aunque no en todos los casos es recomendable la salida a bolsa de las empresas familiares, esta alternativa puede analizarse y diseñarse una estrategia liquidez y crecimiento coherente con la visión de la familia.

Ahora Colombia hace parte de los Civets (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), que es un selecto grupo de países con economías emergentes que tendrán un dinamismo especial en los próximos años. Debemos ser conscientes de que los inversionistas del mundo están fijando su mirada en nuestro mercado, y para muchas empresas familiares este desempeño sobresaliente va a representar grandes oportunidades, razón por la cual deben trabajar en fortalecer su gobierno corporativo y su estrategia, y de esta forma estar preparados a los cambios que se aproximan.

Bibliografía:
· Anderson, R. and Reeb, D. (2003). Founding-family ownership and firm performance: evidence from the S&P 500. Journal of Finance, 58(3), 1301-1327.
· Fuenzalida, D., Mongrunt, S., Nash, M. y Benavides, J. (2008). Estructura propietaria y rendimientos bursátiles en Suramérica. Cuadernos de Administración, vol. 21 (035): 11-35
· La Porta, R., Lopez de Silanes, F. and Shleifer, A. (1999). Corporate ownership around the world. Journal of Finance, 54 (2): 471-517
· Lefort, F. (2003). Gobierno corporativo: ¿Qué es? ¿Cómo andamos por casa? Cuadernos de Economía, vol. 120: 207–237
· Martínez, J.I., Stöhr, B.S. and Quiroga, B. (2007). Family Ownership y Firm Performance: Evidence From Public Companies in Chile. Family Business Review 20(2) 83- 95.
· Nelton, S. (1996). Taking stock of family-owned firms. Nation's Business, Vol. 84, Issue 10: 64

Director del área de Family Business, Inalde Business School, Universidad de La Sabana. gonzalo.gomez@inalde.edu.co

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