Opinión

  • | 2009/07/03 00:00

    El Cielo, una explosión de experiencias y sabores

    Estamos ingresando al mundo de las experiencias culinarias como una nueva forma de elaborar, mezclar y presentar los alimentos. Una nueva generación de artistas innovadores para que el cliente se sorprenda agradablemente.

COMPARTIR

Prepárese para una sucesión de “momentos” que le permitirán disfrutar de sus próximos 150 minutos en medio de sorpresas culinarias que deleitarán sus sentidos y le harán vivir una velada maravillosa. Así podríamos describir una experiencia culinaria en el restaurante El Cielo de Medellín.

Realmente da gusto encontrar, en una ciudad que siempre estuvo marcada por conceptos culinarios muy tradicionales, un sitio en el que el cliente disfruta desde que llega. Personal muy amable y cálido, sucesión de platos que ellos llaman de manera original “momentos” y el cambio permanente de sabores, colores, y visiones; lo llevan a esperar con real ansiedad la próxima sorpresa y ésta llega con la aparición del siguiente mesero.

Los “momentos” como decíamos antes, se refieren a la traducción literal del término ya que son pequeños platos con sus respectivos períodos de tiempo que invierte el comensal en consumirlos; y de verdad lo hace con interés y expectativa porque su presentación es definitivamente artística. Un primer impacto con dos pequeños tubos de ensayo que le presentan una pequeñísima porción de vodka “rebajado” en uno y otra pequeña de “minisicuí” en el otro, que usted debe colocar en su lengua y le permitirán abrir sus papilas gustativas y prepararlas para lo que viene.

Así pasa el tiempo y las sorpresas pasan por chicharrones de salmón, ensalada con arvejas tostadas, hasta que llega el final con unos chocolates congelados en nitrógeno que le explotan en su boca y el humo empieza a aparecer desde ella produciendo una agradable sensación de frío sin incomodidad. La mezcla de sabores dulces, ácidos, crocantes, livianos, fuertes, suaves, etc; con colores múltiples y una presentación estudiada y limpia; van conduciendo a quien se sienta a manteles por un mundo maravilloso en el que el cliente se siente asistiendo a una representación artística cuyo libreto le produce un mundo de emociones fantásticas.

Esa es la cocina emocional como la describe el dueño de El Cielo, Juan Manuel Barrientos. Su presencia juvenil, desprevenida y simpática, llena de vitalidad, sencillez y amor por lo que hace; contribuye a crear una ambiente donde las experiencias de cliente no se refieren solo a la comida sino a quien dirige esa fantástica orquesta que la produce, decora, entrega y cobra.

Han terminado de transcurrir los 150 minutos más increíbles y el cliente se dispone a abandonar el restaurante, sin sensaciones pesadas, rezagos de sabores penetrantes o desagradables; y al contrario se siente terminando una agradable velada artística alrededor de una sucesión de 8 ó 9 platillos de exquisita elaboración y degustación.

El ritual acabó y solo le provoca retornar para disfrutar de una nueva sorpresa culinaria llevado de la mano de este joven chef colombiano.

Todos los elementos requeridos para producir experiencias memorables y sorprendentes de cliente se han cumplido, no queda más que recomendarlos y desearles éxitos en esta puesta en escena de un sitio diferente, al que usted debe ir para encontrarse con una nueva forma de vender comida apelando al aspecto emocional, al impacto del cliente con formas innovadoras de presentarle lo que antes era solo una rutina de pesados sabores, platos recargados y mezclas previstas a través de los tiempos en todos los libros de cocina. Aquí, todo es inimaginable y novedoso, todo esta diseñado para sorprender al cliente y producirle sensaciones únicas.

El producto, el personal, la presentación y las experiencias mismas constituyen todas, sorpresas agradables y ampliamente recomendables.

 

 

Por: Luis Fernando Botero C.

lboteroconsultores@gmail.com

 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?