Opinión

  • | 2011/05/23 16:00

    Desafíos de la integración y cooperación regional para Latinoamérica a través del Sucre

    Qué tiene de bueno y qué le falta al Sucre para ser la moneda para el comercio de la Región. La opinión de Maria Alejandra González-Pérez. Jefe del departamento de Negocios Internacionales. Universidad Eafit.

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Desde el año 2008, los países de América Latina y el Caribe han venido demostrando evidencias concretas de interés de integración y cooperación para el desarrollo regional como son la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Fondo del Sur como alternativa regional al FMI, y un banco de desarrollo para la región, el Banco del Sur. Sin embargo, tal como lo señala el reciente reporte de la Unctad, “Cooperación monetaria regional y políticas para propiciar crecimiento: los nuevos desafíos para América Latina y el Caribe”, la región ha tenido una trayectoria de varios intentos de integración regional para tratar de superar el bajo dinamismo y la tendencia decreciente en la formación de capital, pero se han limitado por las divergencia en las políticas macroeconómicas orientadas hacia el crecimiento entre los países latinoamericanos.

Este informe sugiere que “una política monetaria orientada hacia el crecimiento requiere complementarse con un tipo de cambio competitivo que evite un déficit por cuenta corriente”. Según la Unctad en este informe, una política de crecimiento necesita conseguir que la tasa de cambio sea competitiva, estable y al mismo tiempo nominalmente ajustable para poder adaptarse anti cíclicamente a los desafíos de crisis internacionales. Así mismo, las tasas de interés reales estables deben estar por debajo de la tasa real de crecimiento del PIB.

En el 2008 en la reunión de noviembre de los miembros del Alba se propuso una reforma al sistema monetario internacional que se adecuaría a los shocks de la economía extra e interregional. Entre las propuestas de esta reforma está la incorporación de la moneda virtual Sucre (Sistema Unificado para la Compensación Regional), la cual debería mantener tasas de cambio competitivas y bajas tasas de interés real a través de la cooperación (hacia la amortiguación de los shocks monetarios internacionales), y así sustituir progresivamente el dólar estadounidense en las transacciones comerciales internacionales inicialmente entre Bolivia, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela.

El comentario de la Unctad respecto a los beneficios de la incorporación de esta moneda virtual, es que esta tiene un buen efecto en cuanto a los volúmenes de comercio puesto que reduce los costos de transacción derivados del uso de monedas extranjeras en el comercio regional, y aumentaría la liquidez en los bancos centrales y así podrían aumentar las importaciones en caso de escasez de reservas de monedas extranjeras. Sin embargo, estos efectos positivos no son significativos. Los estudios de la Unctad que se resumen en el reporte, advierten que para que haya beneficios mayores en términos reales en este sistema propuesto, se debe ampliar la cooperación regional para la coordinación de la tasa de cambio.

El modelo Sucre, es un modelo que tiene a su favor que puede aprender de los aciertos y desaciertos de otros modelos en otros contextos: la Unión Europea de Pagos (UEP) creado en 1950 y reemplazado en 1958 por el Acuerdo Monetario Europeo; el Acuerdo de Pagos y Créditos Recíprocos de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI-CPCR/ALADI) creado en 1966; la Unión de Compensación Asiática (ACU) creada en 1974; y el Sistema de Pago en moneda local entre Argentina y Brasil (SML) el cual empezó en el año 2008.



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