Opinión

  • | 2009/12/17 06:00

    "Depende del marrano"

    Jorge Silva, Gerente General de Microsoft Colombia, escribe en su columna para Dinero.com sobre la problemática que viven las personas que son engañadas al comprar software pirata en la calle.

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Así es, “depende del marrano”. Pero no lo digo yo, lo dice un joven dedicado a la venta de productos de software pirata en la calle, en los alrededores de los centros comerciales de tecnología.

 

Él dice que allí funcionan desde hace varios años y que están organizados. Según él “son organizaciones grandes, unos –los duros, como se conocen- bajan el producto de internet o se lo consiguen original para luego quemarlo; otros se encargan de los COAs –que son los sellos que identifican las licencias del software-; otros nos entregan los productos para venderlos al menudeo y otros son los que vocean los productos en la calle”.

 

¿De qué les estoy hablando? Pues del mundo de las organizaciones piratas que afectan a la industria de la tecnología y que dejaron pérdidas a la economía del país, en el último año, por más de 136 millones de dólares. Otro dato adicional que no es alentador así los índices mejoren. Un estudio de la International Data Corporation (IDC) y de la Business Software Alliance (BSA) de 2009 la tasa de piratería de software en Colombia se redujo en dos puntos, de 58% a 56%.

 

Pero esto no es una buena noticia, pues Colombia es el país de América Latina que está en el puesto número uno en la creación de producto pirata de altísima calidad. Por eso los vendedores piratas se dan el lujo de decir, “depende del marrano”. Así trataron a Natalia Naranjo, una estudiante de biomedicina, cuando fue en busca de un programa más actualizado para su computador. La engañaron. Le cobraron más de $300.000 por un software que en el mercado original cuesta igual o menos.

Ella cuenta que vivió un infierno. “El primer día que lo instalé, perfecto: Las ventanas, los íconos, todo funcionaba. Luego de 4 días se me empezaron a bloquear las ventanas, no me abrían los documentos, el internet bloqueado, pensé que se trataba de un virus. El computador se me apagaba y duraba hasta el otro día sin poderlo prender, las memorias se dañaron, intenté recuperar archivos y no reconocía CDS, no podía hacer nada”.

 

Pero eso no fue nada. Perdió la plata, tiempo y, sobre todo, credibilidad. “Perdí mis archivos personales y de la universidad que no he podido recuperar a la fecha. La tesis de grado de mi hermano se borró. Mi computador se dañó completamente, no me volvió a prender nunca más, estoy sin computador”, aseguró muy apenada Natalia. Y ella, muy inocente, fue a reclamar, sin factura, claro. “Fui a hacer el reclamo al tipo y lo único que hizo fue echarme de ahí, sintiéndome lo peor del mundo, me robo prácticamente. Yo le dije, mire “¿Por qué si es original le pasó eso al computador, por qué me elimino todo?”.

 

Pero al pirata esto no le importa. Para ellos es un negocio y sacan mucho dinero de él. “Tenemos de todo para todo tipo de clientes, en otras palabras, dependiendo del marrano vendemos software a un precio similar al original creyendo que está llevando el original.” Y Natalia no consiguió nada. Tuvo que salir corriendo.

 

Pero para que estas cosas no pasen, las autoridades y los gerentes de los Centros Comerciales de alta tecnología hacen un gran esfuerzo: Campañas de legalización, invitación a comparar en los sitios conocidos, facturación y operativos. En Colombia, en los dos últimos años, se han incautado 83.887 unidades de software falsificado, equivalente a US$9'875.435.

 

La unidad de la Dijin y de la Fiscalía han venido trabajando de manera intensa para desmantelar estas bandas que impactan negativamente en el crecimiento del sector de la industria en Colombia. Ellos cuentan con satisfacción la primera condena contra un pirata. El Juzgado Tercero Penal del Circuito de Bogotá condenó a dos años de prisión sin beneficio de excarcelación a uno de los líderes de una gran banda de falsificadores de software que operaba en Bogotá. El ya tenía dos penas condenatorias por el delito de defraudación de Derechos Patrimoniales de Autor. Por esta razón juez lo consideró un peligro inminente para la sociedad.

 

Así que no queremos que más personas sean catalogadas como un “peligro inminente para la sociedad”, según los jueces, o, “un marrano”, por los piratas, invito a todos, en esta época de navidad y de recuperación de valores, a que seamos Consumidores Originales.

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