Opinión

  • | 2011/05/11 14:00

    ¿Cómo va el TLC con la Unión Europea?

    Qué ha pasado, qué falta, cuándo se produce el último pronunciamiento del Parlamento Europeo. Un recuento hecho por Carlos Holmes Trujillo, Embajador ante la Unión Europea.

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La respuesta a la pregunta que me hace Dinero es: bien. Desde hace cerca de cuatro años se han venido dando los pasos que contempla el complejo proceso de negociación de los acuerdos con la Unión Europea.

 

Los obstáculos tanto técnicos como políticos que surgen en las negociaciones se han superado gracias a la voluntad política de las partes y a la competencia de los equipos negociadores.

 

Haber logrado la flexibilización del esquema inicial de la negociación, que apuntaba a un acuerdo de asociación de región a región entre la UE y la CAN, para permitir que avanzaran los países que quisieran hacerlo sin cerrarle la puerta a ninguno, no fue sencillo pero se logró. Como también se pudo solucionar en Ginebra la vieja disputa sobre el banano que se planteó por parte de Europa como una condición para poder avanzar en el plano bilateral.

 

Estos dos ejemplos ilustran la magnitud de las dificultades al igual que la determinación con la que han actuado unos y otros en procura de definir un nuevo marco para las relaciones económicas de Colombia con la Unión Europea.

 

Y está bien que haya sido y siga siendo así. Para nuestro país el acuerdo comercial significa elevar el nivel de la relación que tenemos con la UE. Implica superar la etapa de las preferencias unilaterales, inciertas e inestables, y construir un relacionamiento preferencial, permanente, estable y predecible con un actor de extraordinaria importancia en la economía mundial.

 

Conviene recordar que la UE tiene 500 millones de habitantes, genera el 30% de la producción global, es el más grande exportador e importador mundial de bienes y ocupa el primer lugar en exportaciones e importaciones de servicios comerciales.
En el plano bilateral, es nuestro segundo socio comercial al igual que el segundo inversionista en Colombia.

 

La entrada en vigor de acuerdos similares con Chile y con México ha dado lugar a un crecimiento significativo de los flujos comerciales, al incremento de las inversiones, a la diversificación de su canasta exportadora y al aumento del número de empresas de esos países dedicadas a la exportación.

El DNP estima que el acuerdo tendrá, igualmente, un efecto muy positivo sobre la economía colombiana toda vez que se producirá un incremento del PIB y del comercio en las dos vías así como en la remuneración factorial y en el trabajo calificado y no calificado.

 

¿Qué falta para que concluya el proceso?
En este momento el acuerdo está siendo traducido a los 23 idiomas oficiales y de trabajo de la UE para que pueda ser considerado por el Colegio de Comisarios y remitido al Consejo de la Unión Europea solicitando autorización para la firma y al Parlamento Europeo.

 

Es pertinente señalar que a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa dicho Parlamento adquirió nuevas competencias, particularmente en materia comercial, razón por la cual los acuerdos de esa índole requieren de su aprobación.

 

Si el cronograma que está previsto se cumple, el pronunciamiento del Parlamento Europeo debería ser en el primer semestre del 2012.

 

El Acuerdo Comercial con la Unión Europea es una gran oportunidad para Colombia, un país que día a día gana más terreno en el reconocimiento de sus esfuerzos, de sus avances y de su potencial.

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