Opinión

  • | 2011/04/05 07:40

    Colombia se debe replantear el fenómeno de la fuga de cerebros

    La emigración de profesionales y científicos desde los países latinoamericanos hacia países desarrollados representa una oportunidad de ganancia y conocimiento para los países de origen. La opinión de Maria Alejandra Gonzalez-Perez. Jefe del Departamento de Negocios Internacionales. Universidad Eafit.

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En el año 2005, Andrés Oppenheimer, periodista Argentino, columnista del Miami Herald y analista político de CNN en español, publicó el documento que se conoce como el “Informe Oppenheimer: La otra cara de la fuga de cerebros”. Este documento, junto con el reporte de Andrés Solimano de la CEPAL sobre movilidad internacional de talento, básicamente dice, que la emigración de profesionales y científicos talentosos desde países latinoamericanos hacia países más desarrollados, no debería verse como una perdida, sino que representa una oportunidad de ganancia y conocimiento para los países de origen. Aprendiendo de esto, en los próximos meses con el apoyo de la Comisión Europea, Colciencias, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y el Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia, se hará el lanzamiento oficial de la plataforma tecnológica RedEsColombia, cuyo objetivo tal como es enunciado en su página web es “crear redes de trabajo a través de las cuales circule el conocimiento producido por colombianos, sin importar su ubicación geográfica, para contribuir con el lugar de origen en áreas estratégicas; con lo que se estaría replanteando el fenómeno denominado: fuga de cerebros”.

 

La plataforma virtual RedEsColombia fue creada mediante el programa Colombia nos Une del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y hasta el momento existen más de 9.000 registros de colombianos con alta calificación profesional y científica fuera del país, posiblemente muchos de ellos ubicados en grandes centros de investigación en Estados Unidos, España, Francia, Reino Unido, Alemania, México, Brasil, Argentina, Chile, Venezuela y Canadá.

 

Aunque los argumentos de Oppenheimer y Solimano siguen siendo confirmados mensualmente por las cifras de crecimiento de las remesas y por su importancia en los PIB de los países latinoamericanos, y por el desarrollo científico de los países a través de la participación en redes investigativas internacionales; históricamente a nivel internacional existen múltiples casos documentados del rol crucial en el desarrollo cultural, científico, político y económico que han tenido los migrantes retornados a países como Argentina, Italia, Irlanda, Afganistán, China, India, entre otros, y el papel de los gobiernos nacionales diseñando políticas y creando condiciones para facilitar e incentivar el regreso de los emigrantes a sus países de origen. En el caso de la India, se estima que entre el año 2000 y 2004 más de 25.000 profesionales de la industria de tecnologías de información regresaron a su país de origen después del decrecimiento de ese sector en Estados Unidos y se ubicaron en centros tecnológicos en Bangalore, Delhi, Hyderabad y Mumbai, lo que hizo que grandes compañías multinacionales como Dell, Microsoft, Motorola, General Electric, Siemens, entre muchas, encontraran en la India abundancia de mano de obra calificada con bajos costos laborales.

 

En el caso del retorno de los italianos en los años sesenta, significó para el país una oportunidad de crecimiento económico y desarrollo social del sur de Italia a través de la participación de los retornados en la incorporación de nuevas técnicas agrícolas, desarrollos urbanísticos, y modernización de las ciudades. En el caso de Irlanda, irlandeses de primera y segunda generación que ocupaban posiciones de liderazgo en compañías multinacionales en los Estados Unidos fueron piezas clave en el fenómeno de inversión extranjera directa, que combinado con otros factores llevo al crecimiento económico acelerado conocido como el Tigre Celta. En el caso de China, desde los comienzos del año 2000 tanto universidades, como laboratorios, centros de investigación y empresas están dando a los chinos educados en el exterior, incentivos monetarios y reconocimientos sociales y políticos muy competitivos para regresar, y esto se ha reflejado en una disminución del número de PhD que después de su graduación planean quedarse fuera de su país de origen. En el caso de Afganistán, el país se encuentra en una necesidad tan supremamente alta de profesionales calificados, que el gobierno nacional como mecanismos para incentivar el regreso de emigrantes ha venido adjudicando en los últimos años los mejores empleos a los retornados, quienes traen consigo experiencias y conexiones, dejando atrás en los países que los asilaron incluso con mejores condiciones de vida que el gobierno Afgano pudiera ofrecer.

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