Opinión

  • | 2007/03/15 00:00

    Ciudades, sociedad y economía del conocimiento

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Innumerables ejemplos vía internet en el trabajo, hogar, o por las nuevas redes de negocios, industria, instituciones y comercio, confirman que nos encontramos en transición a una plena economía y sociedad del conocimiento y la información. Paralelo a esto, organizaciones como el programa HABITAT de las Naciones Unidas advierten otro fenómeno de enormes implicaciones para el desarrollo económico de las naciones, este es la rápida urbanización del mundo. En el 2000 existían 30 ciudades con una población igual o superior a 5 millones de habitantes. Actualmente existen 20 mega ciudades con más de 10 millones de personas y en el 2015 existirán 23 de estas megas ciudades, 19 de las cuales se encontraran en países vía de desarrollo . Hoy en día, la mitad de la población mundial vive en ciudades.

Lo anterior manifiesta un cambio fundamental para las sociedades, el gobierno y en la interacción entre el sector publico y privado. En primer lugar, estamos pasando de dos factores clásicos de producción, capital y trabajo, a cuatro factores: capital, trabajo, tecnología y conocimiento. Por otra parte, la concentración de recurso humano calificado en las ciudades y regiones inmediatas influye en el modelo productivo y en la dinámica de los negocios locales y mundiales. Si bien el adecuado y sostenible aprovechamiento de los recursos naturales es parte elemental en la agenda pública de cualquier gobierno, la tecnología y el conocimiento para fomentar la innovación serán factores determinantes para alcanzar estos y otros propósitos, y específicamente para elevar los estándares de vida.

Precisamente entre las características de una sociedad y economía del conocimiento sobresale que la generación y explotación del conocimiento tiene un papel primordial en la creación de riqueza. En este orden de ideas, la prosperidad estará íntimamente ligada a la generación, apropiación y aplicación del conocimiento, en la disponibilidad de plataformas de información y comunicaciones (físicas y virtuales), en una mayor inversión en ciencia y tecnología, en la efectiva y estrecha relación entre Universidad, Empresa y Estado, y también en la formulación e implementación de políticas publicas para el desarrollo de clusters como estrategia primordial del fortalecimiento ciudad-región.

Un elemento critico en este proceso de adaptación al nuevo mapa global, urbano y demográfico es la capacidad de individuos, sociedades, empresas y países para aprender y compartir la innovación. De igual manera las ciudades y regiones requieren crear una marca que permita identificar y posicionar a nivel mundial las bondades y diferencias de los productos y servicios que se generan en este entorno geográfico determinado. El valor agregado en productos y servicios no es otro que el resultado de la generación y utilización de conocimiento para la innovación. Esto se traduce en mayor competitividad.

En la región que comprende Bogota-Cundinamarca encontramos la convergencia de lo que ocurre en el mundo en materia demográfica y el desarrollo de una sociedad del conocimiento. De acuerdo con las cifras de la Cámara de Comercio, en Bogotá y Cundinamarca viven 9,3 millones de personas y si tomamos solo al Distrito capital, encontramos que con alrededor de 7 millones de habitantes, se ubica en el sexto lugar de población, después de Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro y Lima. De igual manera, concentra 206.000 empresas, es decir 38% del total nacional, de las cuales 87% son microempresas, 12% PYMES y 1% grandes empresas, de las cuales se destacan lo sectores de manufactura ligera, servicios, agroindustria y químico farmacéutico para explotar aún mas. Encontramos 27 universidades, 39 instituciones universitarias, 17 instituciones tecnológicas, 19 centros de desarrollo tecnológico (cuero, calzado, biotecnología, agroindustria, artes, industria metalmecánica, textiles, informática y electrónica), 12 bibliotecas y un moderno centro interactivo de ciencia y tecnología llamado Maloka.

Si bien desde hace unos 5 años diferentes esfuerzos indican que estamos avanzando en la materia, tenemos que pasar de los diagnósticos a los hechos concretos. Mayor voluntad política y efectiva inversión hacen parte de esta tarea. La Agenda Regional de Ciencia, Tecnología e Innovación para Bogotá y Cundinamarca, elaborada gracias a la activa participación de entidades públicas del distrito capital y Cundinamarca, Colciencias, SENA, Cámara de Comercio de Bogotá, el Consejo Regional de Competitividad, entre otros, se constituye en una visión compartida del sector publico y privado para eliminar brechas tecnológicas y de conocimiento, y busca adoptar las mejores prácticas internacionales.

Las futuras administraciones de Bogota y Cundinamarca para el 2008-2010, mas allá de su naturaleza política tienen el desafio y responsabilidad de hacer realidad esta agenda de Ciencia, Tecnología e Innovación, particularmente construir confianza entre las industrias y las universidades para que unidas estratégicamente puedan trabajar en el proceso de creación de conocimiento y de riqueza. De igual manera, tienen que asegurar un entorno atractivo para la inversión e implementar al menos los 38 proyectos priorizados del Consejo Regional de Competitividad, incluyendo el proyecto de Marca Ciudad y el Megaproyecto Agroindustrial.

* MPA – Consultor Internacional

[1] Para mayor ilustración del fenómeno de urbanización pueden visitar la grafica interactiva en http://www.unfpa.org/pds/images/Trend_Graphic.swf




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