Opinión

  • | 2011/02/08 14:45

    ¿Centralizar o Descentralizar?

    Quién tiene razón en los temas de descentralización en las inversiones. El Polo Democrático o el gobierno. La opinión de Daniel Gómez G.

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Desde que el Presidente Santos tomó posesión en agosto pasado con altísimos índices de favorabilidad y el respaldo de una amplia coalición de partidos políticos, la oposición del Polo Democrático Alternativo, y en particular del senador Jorge Enrique Robledo, se ha vuelto más solitaria pero a la vez más importante y más destacada. Siempre me ha parecido supremamente valiosa la labor de control político del senador Robledo en el Congreso. Si en las elecciones uno pudiera votar para elegir a la oposición, sin duda Robledo y sus compañeros del Polo tendrían mi voto.

 

En lo que va de su oposición al “uribo-santismo” o al “santismo-uribismo,” como lo ha bautizado el senador Robledo, muchísimos de los debates parecen tratar sobre el tema de la centralización y la descentralización. Este tema ha sido central en el debate sobre las regalías, la minería, las CAR, la inversión en infraestructura, es tema transversal en el Plan de Desarrollo, y estoy seguro que seguirá apareciendo en muchos de los debates que se darán durante los próximos 3 (o 7) años. Pero, ¿Cómo podemos evaluar las críticas del Polo en temas de centralización y descentralización? ¿Cuáles son las disyuntivas, los costos y los beneficios, de centralizar o descentralizar?

 

Como todo en economía, centralizar o descentralizar tiene ventajas y desventajas. Por un lado, centralizar tiene beneficios si es necesario tener mayor coordinación y si la coordinación no se da en un régimen descentralizado debido a problemas de externalidades o interacciones difíciles de apreciar si no es desde lo alto. Centralizar es deseable si se quiere un mayor control. Pero el control reduce la creatividad y la flexibilidad de los niveles inferiores de la jerarquía. La primera disyuntiva se da entre el control y la creatividad y la flexibilidad. ¿Qué factores determinan el costo, en términos de creatividad y flexibilidad, de centralizar en lugar de descentralizar?

 

El factor principal determinando el diseño óptimo de la toma de decisiones es el costo de transmitir información en la jerarquía. La información se genera en los niveles más bajos y es costosa de comunicar. En la medida en la que no haya problemas de externalidades, lo óptimo es dejar que aquellos más cerca de la generación de ideas sean los encargados de usar esta información como mejor les parezca. Es decir, descentralizar.

 

Esta idea, que no es más que la versión del mercado como sistema de generación y procesamiento de información popular entre los economistas de la escuela austriaca, es uno de los argumentos a favor de sistemas federalistas y los esfuerzos descentralizadores de la constitución del 91. Al introducir elementos de competencia en el sistema político y disminuir la necesidad de transmitir información desde las regiones hacia el gobierno central, se logra aumentar la eficiencia en el uso y generación de ideas y se generan los incentivos para que la información sea utilizada de la mejor manera posible por emprendedores locales.

 

Los amigos del libre mercado, los mismos “neoliberales” que tanto disgustan al Polo, son los que tienden a favorecer la descentralización precisamente porque está inspirada en el mismo tipo de ideas que justifican un sistema de mercado libre de interferencias estatales.

 

Sin embargo, parece ser que cada vez que el Polo critica al gobierno parte del problema es un supuesto ímpetu centralizador. El gobierno justifica las reformas de dos maneras: por un lado, argumenta que se necesita mayor control central para disminuir instancias de corrupción; por el otro, argumenta que los recursos pueden ser mejor gastados por el gobierno central en proyectos con grandes retornos en lugar de pequeñas obras a nivel local. Los famosos “gastos chichigüeros.” Este segundo argumento se basa en la idea de la necesidad de coordinación y la posibilidad de que desde el centro se puedan identificar las fuentes de externalidades, economías a escala, economías de redes e interrelaciones que a nivel local no son aparentes. El primer argumento es una manifestación un poco desafortunada de la disyuntiva entre control y creatividad. Mientras menos control, más creatividad. Claro, si pudiéramos controlar la corrupción sin necesidad de centralizar no tendríamos que incurrir los costos de la centralización sacrificando la creatividad, flexibilidad e ímpetu local que se manifestaría de maneras socialmente más beneficiosas.

 

El gobierno, por su parte ha desmentido las acusaciones del Polo y ha declarado que los proyectos no le restan autonomía a las regiones, pero logran, y esta es mi interpretación, un mejor balance entre monitoreo central e iniciativa local. Esta distinción es importante, ya que reconoce que hay diferentes etapas en la realización de proyectos: la generación y recolección de información específica y local para la generación de nuevas ideas, que es mejor descentralizar; la aprobación de proyectos, que normalmente se debe centralizar; la implementación de las ideas, que es mejor descentralizar; y finalmente, el monitoreo, que normalmente se debe centralizar. Estas ideas han sido desarrolladas en particular por los estudiosos de organizaciones y organización empresarial. Pero son igualmente valiosas para temas de desarrollo y economía política y parecen ser las ideas subyacentes a las propuestas del gobierno durante estos primeros seis meses de gobierno.

 

Es posible que el balance entre control central y autonomía regional no plazca a todos y que las críticas de la oposición sean validas, pero las decisiones del gobierno si parecen estar acorde con la teoría de organizaciones y con la idea de promover la descentralización para aquellas etapas donde la generación y procesamiento de información local es importante y los costos de transmisión de esta información a las autoridades centrales son prohibitivos, y centralizar las decisiones donde la visión de conjunto, las externalidades y la coordinación son más pertinentes.

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